ZEAL AND ARDOR ‘Devil Is Fine’

devil-is-fine(Reflections Records)

Ávidos de nuevas experiencias, caminamos la vida rebasados los cuarenta, en busca de ese nuevo sonido que nos devuelva a la adolescencia. Ese querer permanecer sumido en dicha juvenil esencia nos pone las cosas más difíciles. No importa. Seguimos luchando; y seguimos soñando. Hace unos meses, cayó en mis manos ‘Devil is fine’, y fue amor a primera vista. Manual Gagneux (o Zeal and Ardor, como prefiráis) arañó mi pecho con una mezcla de sonidos inaudita, a la vez que peligrosa. No importan realmente los elementos, o incluso si los samples incluidos en ‘Devil is Fine’ son legítimos o hasta creíbles. Todo eso no importa una mierda. Lo que ha conseguido Mr. Gagneux es digno de estudio. Concentradas en apenas veinticinco minutos, las nueve piezas –del que supone disco del año para el que aquí subscribe– son un verdadero regalo de los Dioses: una bendición desde lo más lejano del planeta Tierra. Si ángeles y demonios organizaran una fiesta en el más allá, “Children´s Summon” sería la misa blanquinegra que abrazaría cuerpos en gloria y pecado. ¿Estamos hablando de música? Yo diría que esto es mucho más que eso, a pesar de que muchos han osado denominar a este álbum como una especie de chiste. Seguramente tengan miedo; todos lo tenemos. Solo que, a veces, ese miedo desaparece, y es cuando todo cobra sentido. El góspel se da la mano con un sucinto efectismo black metal, mientras que una macabra electrónica soulera acompaña a Zeal and Ardor en un viaje al interior de nuestros propios prejuicios. Desde luego que no existe pretensión en este texto más allá de dar a conocer una obra que me parece interesante en todos los sentidos, y me atrevo a afirmar que hasta Nick Cave encontraría cierto sentido del humor en un trabajo directo, a la vez que complicado. ¿Por qué directo? Porque embauca desde el primer segundo. ¿Por qué es complicado? Precisamente, porque no debiera gustarnos, porque desde el punto de vista del purista musical, esto no sería otra cosa que una falta de respeto hacia el arte. Mi pensamiento es opuesto: no existe nada más grande en el arte que esa capacidad para romper normas, parámetros y creencias. ‘Devil is Fine’ es perfecto en su imperfección, e incluso las tres partes de ‘Sacrilegium’ son eternidad en el sentido más absoluto. Yo ya tengo mi ticket para ver a Mr. Gagneux en Roadburn 2017. ¿Quién dice que la propia vida no va organizando cada uno de nuestros siguientes pasos?

MANUEL J. GONZÁLEZ

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