YNGWIE MALMSTEEN (Razzmatazz, Barcelona 23/09/18)

 

Hacía unos diez años que el prodigio sueco de la guitarra no pisaba los escenarios españoles. Normal entonces que la sala grande del complejo Razzmatazz presentara una excelente entrada, había ganas de volver a ver en directo al hombre que revolucionó el mundo de las seis cuerdas dentro del ámbito metálico. Lo que ya no he entendido mucho a raíz de estos conciertos es que se criticara al sueco de arrogante, ególatra y que dejara el papel de sus músicos acompañantes al de simples figurantes de escena. ¡Si es que siempre ha sido así! Vale que quizás en esta gira ha llevado estas actitudes hacia el extremo, pero pienso que criticar a Malmsteen por estos motivos es no tener mucha idea sobre su figura o querer apuntarse a estos tiempos llenos de buen rollito postizo de redes sociales. Servidor siempre ha sabido distinguir dos facetas del guitarrista sueco, una es la de músico y la otra de personaje que él mismo se ha creado. En realidad una indisoluble de la otra, es decir arrogancia avalada por talento. Su endiablada técnica a las seis cuerdas siempre ha venido refrendada por un ego a prueba de bombas, y la modestia y la paridad entre sus músicos nunca han entrado en sus planes. Pero sí que hay que reconocer que su egolatría a día de hoy está totalmente fuera de control y está empezando a pasar factura a sus conciertos. Como este que nos ocupa que habría que tomarlo por dos vertientes. Por un lado Malmsteen estuvo más Malmsteen que nunca, pudimos verle en mucha mejor forma que veces anteriores; con buen aspecto físico, disparando un solo de guitarra tras otro, haciendo las mil y una poses para sentir la adoración del público sobre un escenario donde sólo cuenta su presencia, cualquier otra consideración (músicos incluidos) pasa a ser más que secundaria. Y si, ver a un Malmsteen tan arrogante y pagado de sí mismo me gustó y mucho, pero también hay que reconocer que esta misma egolatría pasa factura a su espectáculo. Hay que reconocer que por muy Yngwie Mamsteen que uno sea no puede acarrear el cien por cien del concierto sobre sus espaldas. Hubo lagunas, empezando por los músicos que dejando de lado lo arrinconados que estuvieran junto a la pared de Marshalls no están a la altura de las circunstancias. Así clásicos de su repertorio como la inicial “Rising Force”, “You Don’t Remember I’ll Never Forget” o “The Seventh Sign” sonaron correctas pero faltas de empaque y solera. Pero quizás el principal talón de Aquiles del recital fue la falta de un vocalista competente, ni Malmsteen es cantante y el teclista con el que compartía las voces no lo hizo mal pero quedaba lejos de cualquier vocalista que haya compartido tablas con el sueco. Eso sí, en las partes instrumentales es donde más pudimos disfrutar del guitarrista, donde se recreó en técnica y poses escénicas hasta el infinito y más allá con gemas del neoclasicismo metálico como “Black Star”, “Far Beyond The Sun” o “Icarus Suite Dream Opus 5”. Noventa minutos de egolatría y técnica guitarrística extrema que si bien nos hicieron disfrutar como pocas veces del personaje que se ha creado el guitarrista hizo que el concierto presentara máculas dentro que lo que es la concepción de espectáculo completo. Fin de fiesta con “I’ll See The Light Tonight” y con Malmsteen recibiendo un baño de masas de un público que estuvo volcado desde el minuto cero con el guitarrista. Ignoro hacia donde querrá tirar Yngwie a partir de ahora, pero me da que el personaje le ha acabado engullendo y podremos disfrutar de su faceta más excesiva (lo cual no me parece nada mal) pero habrá que irse olvidando de ese trabajo con músicos de solvencia contrastada y que tan bien le funcionó al principio de su carrera. Puro y genuino Malmsteen desbocado con todas las virtudes (que hay unas cuantas) y defectos que ello conlleva.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA

1 comments

Cara, ver cover de determinadas musicas é muito massa, mas ver um cover de Malmsteen que é um guitarrista mostro dos monstros em técnicas de velocidade e estilo musical é de encher os olhos cara. Muito loco!!!! Um dia consigo tocar 2% do que tu toca man.

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