WILLIE NILE (Bóveda, Barcelona 12-05-18)

Diez años que llevaba Willie Nile sin pisar los escenarios de la ciudad condal, y eso se notó en la generosa afluencia de público que registró la sala. Un público que tenía ganas de Willie y eso se palpaba en el ambiente, incluso esperando al músico con pancartas. Con un poquito de retraso sobre la hora prevista y generando así cierta expectación el artista de Búfalo y su banda tomaron las tablas ejecutando un inesperado “Runnin’ Down a Dream” de Tom Petty como homenaje al de Florida. De esta guisa y con la audiencia ya en el bolsillo  Willie empezó a encarar su propio repertorio que bebía más del presente que no del pasado. Y lo cierto es que aquello fue mágico, acostumbrados que estamos a ver tipos como Springsteen o Petty en grandes recintos tener en sala a un artista de rock americano se antojaba como una experiencia única. Simpático, dicharachero y sobrado de ganas Willie llenó la sala de buenas vibraciones y mejores canciones. “Forever Wild”, “Hell Yeah” o “House Of a Thousand Guitars” sonaron esplendorosas y con mucha más vida que sus versiones de estudio, a pesar de una instrumentación más espartana pero que las hacía ganar en intensidad.  Hubo tiempo también para disfrutar de la faceta más íntima y también storyteller de Willie. Sentado a los teclados y con armonica al cuello el de Búfalo nos embelesó con un set más reposado donde destacó la bonita “Streets Of New York”. Buen rollo y sintonía total con el público que no paraba de jalear y de llevar hacia arriba al protagonista de la noche. Tiempo también tuvo para repescar alguna de las versiones de Bob Dylan que conforman su último trabajo de estudio. Una cambiada “Rainy Day Women #12 & 35” y la celebérrima “Blowin’ In The Wind”, que fue coreada por el público pero que para mí resultó la única mácula del concierto, resultando la versión demasiado verbenera. La fiesta llegó casi a su fin, pero aún hubo tiempo para un bis que finalizó con la siempre efectiva “You Gotta Be a Buddha (In a Place Like This). Tras semejante exhibición de rock americano (con cierta influencia punk, todo hay que decirlo) Willie dejó a los asistentes con ganas de más, pero este fue el final tras noventa minutos. Dudo que nadie saliera decepcionado de la sala, y desde luego la espera tras diez años había valido la pena. Repetiremos.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: LECUMBERRY

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