WHITESNAKE ‘The Purple Album’

Whitesnake the purple album news(Frontiers/Background Noise)

Sin ningún tipo de duda, nos encontramos ante uno los trabajos más polémicos que nos vamos a topar en este 2015. Desde el mismo momento en que David Coverdale anunció en internet que el nuevo trabajo de su Serpiente Blanca iba a estar compuesto de revisiones de material que el vocalista grabó junto a Deep Purple hace cuarenta años, ya han aparecido esas clásicas voces cibernéticas clamando al cielo. Lo más recurrente es esa socorrida sentencia que reza: “¡Esto es un disco de refritos!”. Efectivamente, lo es; pero también es cierto que la carrera de David Coverdale no se ha basado nunca en estas artimañas. Sí que se ha mantenido fiel a una manera de hacer -tanto sónica como visual- de un periodo muy determinado, ese que hizo de Whitesnake un fenómeno global, pero nunca ha accedido a reuniones. El vocalista siempre ha mirado hacia adelante, grabando nuevas canciones y defendiéndolas sobre las tablas, así que por una vez creo que podemos ser un poco condescendientes. Además, estoy convencido de que estos que defienden la publicación de canciones nuevas no se comprarían el disco y son los primeros en quejarse cuando en un concierto hay demasiadas canciones de nuevo cuño. Pensándolo fríamente, creo que para mucha gente este ‘The Purple Albun’ no deja de ser un disco de canciones nuevas, porque (no nos engañemos) quitando la sempiterna “Burn” y “Mistreated”, el resto del material de la tercera y cuarta formación de Deep Purple es prácticamente desconocido para una gran fracción de público. A las pruebas me remito: conciertos de Glenn Hughes en los que ha encarado canciones como “Sail Away” o “Gettin’ Tighter” y, quitando algunas excepciones aisladas, lo único que ha logrado es la indiferencia del respetable, al igual que un concierto de Whitesnake al que asistí donde el bueno de Coverdale se marcó un emotivo ‘Soldier Of Fortune” acapella y sólo logró un seguimiento muy puntual y aislado del público, por lo que ya os podéis tomar este nuevo disco como material nuevo, sin duda. Y es que me sorprende esas ansias por una reunión (ya imposible) del MK III, ¿para qué? ¿Para escuchar “Burn” y “Mistreated” en directo? Seamos coherentes, por favor.

Pero volvamos al motivo principal de estas líneas. ¿Cuál es el motivo de este disco revisionista? ¿Falta de ideas? ¿La fuga del Doug Aldrich, que deja a Coverdale bajo mínimos compositivos? ¿Generar royalties de un catálogo que aún funciona? La verdadera razón sólo la sabe Coverdale, y dudo que de momento la sepamos, pero seguro que tiene una base, tratándose de un artista que siempre calcula muy bien sus movimientos. ¿El resultado final? Pues sin ser óptimo, es disfrutable, especialmente para el que controle la carrera de la Púrpura Profunda. De entrada, es cierto que (vocalmente) este material a David Coverdale le viene un poco grande tras tanto tiempo: su garganta está maltrecha y se palpa en la escucha, pero hay que reconocer que el disco ofrece momentos interesantes. De entrada, las canciones están revisitadas desde la perspectiva de los actuales Whitesnake, lo que implica una revisión heavy blues que resulta curiosa dependiendo del grado de tolerancia del oyente. Lo que si tiene el proyecto es que ofrece cosas novedosas y curiosas. Algunas de las canciones son revisadas desde la más pura fidelidad, quitando algún detalle “Burn”, “Stormbringer” o “Lady Double Dealer” son muy fieles en estructura a las originales, aunque el sonido sea más contemporáneo, pero sorprende por ejemplo que la funky “Sail Away” se presente aquí en un formato bluesy acústico que le sienta la mar de bien, que “You Fool No One” pierda todo su riqueza rítmica en favor de un tratamiento metálico actual que la hace -como mínimo- diferente o que Coverdale sorprenda acometiendo ese “Holy Man” en la que en su primera versión original no cantó ni una sola nota (ya que se encargó Hughes de acapararla toda). También “Might Just Take Your Life” tiene una deliciosa intro de blues espeso con armónica que muestra al vocalista sorprendiendo gratamente. Y esto es más o menos lo que hay: un disco de refritos (repetimos) digno y bien interpretado pero que, sobretodo, le proporcionará al seguidor de Deep Purple momentos muy interesantes y otros no tanto. Los demás, como se ha dicho, escuchadlo como disco de material nuevo, porque seguro que no controláis el noventa y cinco por ciento de lo recogido en este álbum. Ahora queda la duda de como Mr. Coverdale encarará el ‘Purple Tour’: puede resultar más que interesante ver cómo puede confeccionar un set list basado en esta propuesta, aunque esperemos que la ‘demanda popular’ no lo deje todo en unas migajas y tengamos que escuchar lo de siempre.

XAVI MARTÍNEZ






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