WEEND’Ô ‘Time Of Awakening’

(Weend’ô – 2017) De vez en cuando llega a tus oidos material sorprendente por inesperado y agradable. Con motivo del anuncio del cartel del Tótum Revolútum 5 afloró el enigmático nombre de Weend’ô, que se pronuncia “Window” en inglés, como banda encargada de cerrar la última sesión de la edición 2019. Así que tocaba indagar un poco lo que vamos a ver y la agradable sorpresa surge al escuchar íntegramente su último trabajo conceptual que data de 2017, ‘Time Of Awakening’.

La banda francesa esta liderada por la cantante y teclista, Laetitia Chaudemanche, por su trabajo vocal e inspiracional pero esta arropada por el resto de la banda, Térence N’guyen guitarra con claras influencias desde Gilmour a Petrucci, Maxime Rami con lineas muy definidas al bajo y Nathanaël Buis a la batería y samples. El fluir de los temas, como la líquida iconografía de la cubierta, es armonioso pero imparable.

El tema principal que da nombre a su, hasta ahora, último trabajo ‘Time of Awakening’, abre con una ambientación inicial creando una atmósfera misteriosa que pronto coge ritmo, con una batería muy orgánica y tribal y las brillantes líneas de bajo a las que nos acostumbrará Rami. El tema se eleva a la entrada de las frases vocales que poco a poco van imprimiendo carácter para que a la salida del melódico solo de guitarra, suba en intensidad y la cosa va cogiendo peso y agresividad. Los cambios son sutiles pero firmes y alcanzan el cénit en un imperceptible pero demoledor crescendo para volver a dejarnos en los pasajes más relajados de la segunda parte con una loable melodía a los teclados. La tercera parte del tema empieza con un agradable arpégio de Térence que sirve de introducción a la parte más prog-metalera del tema. Los pasajes más notables del trabajo se logran cuando Laetitia alcanza agudos sorprendentes o canta desde las entrañas, que la comparan con grandes del género como Anneke. Su pareja a las seis cuerdas imprime, con etéreos acordes, carácter y dramatismo a la tonada.

“Angel Dust” arranca con agresividad metálica pero enseguida se torna jazzy y el cuerpo de la canción muestra una delicadeza que se irá recrudeciendo hasta llegar al fragmento intrumental donde toda la banda hace gala de técnica e inspiración.

Para términar nos entregan, en dos partes, la balsámica “Elea”, con unas aportaciones guturales de fondo muy acertadas en la primera parte y con una conclusión apoteósica en la segunda, de nuevo con una base rítmica tribal que nos devuelve al origen, con unos coros que van subiendo de tono hasta límites desgarradores y que nos liberan ante el vacio silencio final.

Los cuatro músicos participan en todo el proceso creativo: desde la música hasta el arte de la cubierta que es obra de Nathanael. En este su segundo trabajo han contado con la ayuda de Alec ‘Acle’ Kahney, el guitarra de TesseracT, en las mezclas. El resultado es evocador y realmente agradable. Los 40 minutos se hacen escasos y te dejan con ganas de más, lo que demuestra la calidad y el buen hacer de la prometedora banda.

JOSEP Mª LLOVERA






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