WALTER TROUT (Apolo 2, Barcelona 09/11/18)

Es posible que el blues en la actualidad se haya podido quedar un poco estancado y que quizás haría falta algún revulsivo en la actualidad como lo fue Stevie Ray Vaughan en su momento, pero lo que sí está claro es que a nivel de seguimiento y público sigue gozando de buena salud, como lo demostró la muy buena entrada que registró la sala. Tampoco era para menos, si hablamos de blues rock en el nuevo milenio Walter Trout es uno de los referentes y es lógico que el público acudiera a su llamada. Y con la sala atestada de gente y con puntualidad británica salió a escena el guitarrista americano con su banda, y además en tromba. Con una intensidad inusual y una fiereza que le acercaba más al hard rock que al blues rock standard. Lástima que durante una parte del concierto el sonido no acompañara y desluciera la sobrada entrega de la que hacían gala los músicos. “I Can Tell” fue la encargada de abrir el recital que dio paso a lo habitual en conciertos de este género, es decir que importa más como se toca que lo que se toca. Con pericia y sobrado gusto a las seis cuerdas se notaba a un Walter Trout que estaba cómodo sobre las tablas vista la entusiasta respuesta de la audiencia, incluso soltando charlas que a decir verdad en momentos podían llegar a romper el tempo del concierto. Pero cuando la música hablaba todo volvía a su cauce. Temas propios (con algún y exquisito adelanto de su próximo disco) y revisiones de material ajeno fueron transcurriendo las dos horas de recital que mostró a una banda engrasada y segura de sí misma, con algún invitado especial que puso una curiosa nota metálica al concierto. “Cold Cold Ground” o la infalible “We’re All In This Together” fueron momentos a recordar y que a la hora de bluesrockear pocos pueden hacer sombra a Walter Trout en 2018. Con la comunión entre banda y audiencia en punto óptimo se encaraba la recta final con una poderosa revisión del clásico “Going Down”, que aparte del festín guitarrero que tuvo fue muy cercana a la que hacían Deep Purple cuando contaban en sus filas con David Coverdale y Glenn Hughes. Y como no podía ser de otra manera tocaba finalizar el concierto rindiendo tributo a uno de los más grandes del blues rock; Rory Gallagher por supuesto. El celebérrimo “Bullfrog Blues” pasado por el filtro del irlandés dio final a la fiesta con todos los asistentes botando y con sonrisa de felicidad. Un placer ver que Walter Trout tras todos los problemas de salud que ha pasado aún cree en sí mismo y es capaz de ofrecer grandes veladas.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS. LECUMBERRY

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