VICIOUS RUMORS (Upload Club, Barcelona 03/04/19)

Una auténtica lluvia de hachas. Así de metalúrgica resultó la velada la pasada noche del miércoles en el Upload Club de la Ciudad Condal. Durante unas horas retrocedimos unos cuantos lustros en el tiempo; a la época en que el power metal no tenía nada que ver con enanos, elfos y demás fauna mitológica, sino que se basaba precisamente en eso: poder. Vicious Rumors son uno de los últimos exponentes de esa especie en vías de extinción. La criatura del irreductible guitarrista Geoff Thorpe cumple cuarenta años de vida, y ‘Digital Dictator’ su disco insignia (y uno de los álbumes de metal favoritos de quien suscribe) cumple, igualmente, tres décadas. Así pues, ya lo adelanto, no esperen una crónica especialmente objetiva por mi parte. Uno tiene sus debilidades y, en mi caso, Vicious Rumors es una de ellas.

Curiosamente, la sala registró una entrada más que aceptable, teniendo en cuenta lo desapacible de la tarde, y que, no nos engañemos, el poder de convocatoria de Vicious Rumors en 2019 no llamaba al entusiasmo. De todas maneras muy poco público presenció la salida al escenario de la banda encargada de abrir la velada, Magistarium. Amigos, la noche no pudo comenzar de una manera más bizarra. Y es que la propuesta del combo germano resultó, como mínimo, curiosa: un metal sinfónico con ciertas veleidades AOR que no congeniaba en absoluto con la nefasta imagen de la banda. Los arranques operísticos de su frontman resultaron algo exagerados, y, si bien es cierto que los temas interpretados tenían su gancho, en ningún momento acabaron de convencerme totalmente. No obstante, es indudable que la banda se granjeó la simpatía del público con un entusiasmo inquebrantable. Para el final, una delirante cover de “I Want Out” de Helloween…¡cantada en ruso!

Mucho más convincentes resultaron los siguientes, Air Raid. El combo sueco forma parte de esta corriente “revival” de metal neoclásico de mediados de los ochenta, en la que también militan bandas como Enforcer, Striker o Bullet. Esto significa, a saber, estética “sol naciente” a lo Tokyo Blade, y sonido neoclásico al estilo de los Rising Force de Yngwie Malmsteen (volveremos sobre esto más adelante) o los Accept de ‘Metal Heart’. Debo decir que estos tipos me hicieron disfrutar con su show. La banda es muy potente, con dos guitarristas de escuela, que se conocen todos los trucos habidos y por haber, y un frontman con voz y carisma. Interpretaron temas de sus dos álbumes, apoyándose en mayor medida en su aún reciente ‘Across The Line’ (2017); como la rotunda “Aiming For The Sky” que inició el concierto, “Line Of Danger” o “Hold The Flame”. También presentaron un par de temas recién editados, “Demon’s Eye” y “Midnight Burner”, que sonaron francamente bien. Hubo tiempo también para una sorprendente versión de “Rising Force”. No voy a decir que superó a la original, pero es obvio que no es una opción al alcance de cualquier banda, y Air Raid salieron airosos del trance. Con “Black Dawn” pusieron punto y final a su destacable actuación. Los suecos no resisten comparación con la bandas a las que emulan, eso por descontado, pero resultan excelentes en lo que hacen. Y es que, si vas imitar, imita a los mejores.

Como ya he comentado al principio de este artículo, siento una debilidad especial por Vicious Rumors. Soy consciente de su valor relativo en la historia del género, pero, en mi opinión, representan una forma muy pura de entender el Heavy Metal. Vicious Rumors estuvieron ahí, a punto de subir de nivel; algo que no llegó a materializarse a causa de la desafortunada muerte de su sobrehumano vocalista, Carl Albert, en 1995, en un accidente de tráfico. Nunca sabremos qué habría pasado de haber seguido al frente del grupo. Lo único cierto es que, casi un cuarto de siglo después, Vicious Rumors actúan en locales de trescientas o cuatrocientas personas. De hecho, no más de doscientas poblaban la sala cuando la banda tomó posiciones sobre el escenario. Junto a Thorpe, un irreconocible Larry Howe, veteranísimo batería, constituye el núcleo clásico. Completando la actual formación, el frontman Nick Courtney, que estuvo pletórico, y un guitarra solista y un bajista que, probablemente no habían nacido cuando se editó ‘Digital Dictator’.

El show dio comienzo, cómo no, con la intro “Replicant”, para a continuación…Paw! Paw! Paw! “Digital Dictator”, “Minute To Kill”, y “Towns On Fire”. Sencillamente, una de mis tripletas iniciales favoritas del género. Efectivamente, para celebrar su aniversario, Vicious Rumors iban a interpretar ‘Digital Dictator’ en su totalidad. Ustedes me disculparán, amigos, pero la poca objetividad que me quedaba saltó por los aires en ese preciso instante. El sonido no fue bueno; a Courtney le costó bastante tiempo afinar los tonos, y algunos temas sonaron ciertamente atropellados. Todo ello es cierto. Pero este fue un show basado en el sudor; en la pasión, en el entusiasmo. Entusiasmo por presenciar a una banda totalmente entregada sobre las tablas, tocando para apenas doscientas personas a las que les importaba bien poco quién fallaba una nota. El viaje a través de “Digital Dictator” continuó con las favoritas “Lady Took A Chance” y “Worlds And Machines”, con un Howe inmenso tras los tambores. Fue excitante presenciar y escuchar cosas como “R.L.H.”, “The Crest” o “Condemned”, que raramente han sido interpretadas en directo. La simpar “Out Of The Shadows”, con un Rick Courtney mucho más acertado cerró la celebración del aniversario de ‘Digital Dictator’. La segunda parte del show consistió en un extenso repaso al homónimo ‘Vicious Rumors’ (1990). “World Church” fue la primera selección, para continuar con una incandescente “On The Edge” que puso, casi litelarmente, la sala patas arriba. “Ship Of Fools” calmó un poco los ánimos, y, para la recta final del show, pues un poco de todo. “Immortal”, un rescate del recomendable ‘Warball’ contrastó con “Murder”, única concesión al lejano debut del grupo, ‘Soldiers Of The Night’ (1985). La actuación únicamente podía acabar de una manera: el apabullante inicio de “Don’t Wait For Me”, lo más remotamente parecido a un “hit” que ha tenido nunca la banda, provocó un headbanging generalizado entre el público. Despedidos entre aplausos y vítores, resultó especialmente emotivo contemplar las caras de satisfacción de Geoff Thorpe y Larry Howe, así como las miradas de complicidad entre ambos. “I fuckin’ love you, guys’ nos espetó Howe, abrazándose a las primeras filas. El sentimiento es mutuo, chicos.

EDU A. CRIME

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