TOM PETTY: EL ROCKERO COMEDIDO

Puede parecer una antítesis o contradicción juntar en un mismo titular o frase los términos rockero y comedido. En principio el rock es algo que no tiene contención, es la liberación de los más bajos instintos, algo que nació como rebelión contra todo lo establecido desde el mundo más conservador y adulto.

Nadie en su sano juicio podría poner en tela de juicio el talante rockero del añorado Tom Petty, pero curiosamente siempre me pareció un tipo que no encajaba en los clichés que se le presuponen al rock. No era un tipo especialmente conflictivo, su intención no era la de incomodar a nadie, ni siquiera era una bestia parda llena de testosterona del escenario como compañeros de generación como Bruce Springsteen o Bob Seger. No, definitivamente el bueno de Tom tenía otras virtudes que siempre mostró desde su posición más sobria y discreta. Tom creo que aportaba a nuestras vidas luminosidad y joie de vivre. Nos alegraba el más gris de los días con esas canciones tan puras, casi cristalinas que se te quedaban para siempre en la cabeza una vez te familiarizabas con ellas. Es prácticamente imposible no sentirse preparado para luchar contra el mundo cuando escuchas algo tan bello y reafirmativo como “I Won’t Back Down” o tan inocente pero encandilador como “American Girl”. Puede ser que no inventara nada nuevo ¿o quizás sí? Su estilo mezcla la clase y cierta arrogancia de Elvis, el lirismo del folk rock de The Byrds y Bob Dylan, y el amor por las melodías inmaculadas de The Beatles. Un cóctel imbatible en el que por supuesto se añadía su talento como creador de canciones irresistibles.

Han sido muchos años escuchando su exquisita discografía, desde obras llenas de desparpajo e inocencia rock como su irresistible homónimo debut, la madurez de ‘Damn The Torpedoes’, la luz radiante de ‘Full Moon Fever’, la reafirmación artística y compositiva de ‘Wildflowers’ o esa dulce venganza servida en plato bien frío que es ‘The Last DJ’. Obras que cualquiera que diga que le gusta el rock debería catar inmediatamente. Además algunas de ellas sin sus Heartbreakers, lo cual demostró que él solo se las bastaba y sobraba para llevar a buen puerto las ideas que bullían en su cabeza, a diferencia de un Bruce Springsteen que cuando no tuvo el báculo de la E Street Band se mostró un poco perdido tanto en el estudio como en el escenario.

También me pareció un tipo comedido porqué supo mantenerse en un discreto segundo plano cuando la ocasión lo requería, pero siempre dejando marcado su sello propio. Nunca quiso ser el protagonista en esa maravillosa aventura llamada The Traveling Wilburys dejando gran parte de protagonismo a Roy Orbison y a George Harrison, también él y sus Heartbreakers apuntalaron desde la sombra el sonido de los American Recordings de Johnny Cash, clásicos regeneradores e imperecederos desde el momento en que se publicaron. Y tampoco hay que olvidar la resurrección de los (sus) seminales Mudcrutch, donde se involucró como uno más, sólo por el placer de publicar más canciones.

Y si seguir sus evoluciones discográficas siempre fue una deliciosa aventura ¿Qué puedo decir de verle en directo? Fue el sueño de una noche de verano en el londinense Hyde Park. Un espectáculo de música y escenografía como pocas veces he visto, ¿Y cómo se mostró Tom? Comedido, por supuesto. Controlando a sus músicos a su antojo, mostrándose carismático como pocos pero sin aspavientos innecesarios, su presencia era más que suficiente. Y también mostrando que el cacareado equilibrio para contentar a los fans casuales y a los de toda la vida es posible. Nunca olvidaré esas interpretación de “It’s Good To Be King”.

En resumidas cuentas Tom Petty fue uno entre un millón, y no, este no es un caso de esos tan en boga de enaltecimiento post mortem. En vida sus discos eran esperados y sus conciertos también y tenía ese aura que sólo tienen un selecto grupo de escogidos. Su inesperada muerte fue un mazazo en toda regla, todos queríamos a Tom y nunca nos planteamos un mundo sin él. De hecho aún me cuesta creer que en el pasado verano me ofreciera un espectáculo tan lleno de vida y muy poco después nos dejara. Por todas y más razones Tom Petty se merece el homenaje que tendrá lugar este próximo siete de marzo en la Sala Apolo, porqué nunca podremos olvidar todo lo que nos ha dado, las alegrías vividas junto a sus canciones y porqué Tom era alguien muy especial. Tan especial que no retrocedió ni cuando estuvo ante las puertas del infierno.

XAVI MARTÍNEZ

Deja un comentario

*