THE ROLLING STONES (Estadi olímpic Lluis Companys, Barcelona 27-09-17)

Difícil papeleta la de enfrentarse al cúmulo de sensaciones que transmitieron Sus Satánicas Majestades ayer por la noche en Barcelona. Aclarar primero que el que suscribe estas líneas está fuera de toda duda de su filiación stoniana, pero lo vivido en el estadio olímpico Lluis Companys tendría que calificarlo de agridulce. Tener delante a Mick, Keith, Ronnie y Charlie no es moco de pavo, ellos son “La banda” de rock & roll, y es inevitable sentirse embriagado por la emoción cuando los tienes delante de ti, pero una vez pasado el impacto inicial no todo es tan bonito ni tan espectacular como nos los quieren hacer ver. El inicio con “Sympathy For The Devil” es ya muy sintomático de la tónica de una parte importante del recital. El clásico de ‘Beggars Banquet’ a ritmo de samba rock no les obliga entrar en tromba al escenario, sino al compás de la edad que ya ostentan. Una edad que está pasando factura a los conciertos, los Stones actuales han reducido mucho el ritmo, funcionan a medio gas y van al ralentí. Cosas de la edad, no se puede hacer nada, quizás dejar de encarar este tipo de conciertos y plantearse otro tipo de actuaciones para el ocaso de su carrera, pero eso sólo depende de ellos. Mick Jagger sigue funcionando como frontman, pero la cosa no da para mucho más, y ya recita más que canta muchas de las canciones. Keith toca lo que puede pero hay que reconocer que su carisma estratosférico eclipsa todas las pifias que comete, Ronnie sigue teniendo garra y a día de hoy es uno de los baluartes de sus actuales directos y Charlie mantiene el tipo, pero se nota que le cuesta. Dicho esto se puede afirmar que asistimos a un correcto concierto de rock & roll, pero falto del punch que necesitamos los que seguimos a estos tipos desde la más tierna adolescencia. Curiosamente la cosa cogió mucho tono en los dos estándares de blues que interpretaron de su última entrega discográfica, ahí se movieron como pez en el agua y es que posiblemente el blues otorga más venerabilidad que el rock & roll. La cosa también tuvo chicha en la inmortal “Midnight Rambler”, “Honky Tonk Women” y en cadencias más sosegadas como “You Can’t Always Get What You Want”, pero era en canciones más aguerridas donde la cosa hacía aguas llegando a perpetrar la peor versión de “Rocks Off” que he oído en mi vida. Y así combinando algunos momentos de envergadura y otros mucho más discretos llegamos a la recta final que nos enardeció (imposible, no caer rendido nuevamente a los pies de “Gimme Shelter” o “Brown Sugar”) pero que en ningún momento nos hizo estallar el pecho de emoción. En resumidas cuentas un correcto concierto de The Rolling Stones, pero que muestra que lo suyo ya funciona a medias. Y lo dice alguien que ama a esta banda, pero que piensa que ya deberían replantearse este tipo de mastodónticas giras. ¿Lo más jodido? No tienen relevo, pero los muy cabrones lo saben.

No, no me he olvidado que la noche la abrieron Los Zigarros, que ofrecieron un competente recital de rock clásico. Pero para bien o para mal la noche pertenecía a Sus Satánicas Majestades.

XAVI MARTÍNEZ

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