THE QUIREBOYS (Upload, Barcelona 11/04/19)

Enésima visita de los británicos a la Ciudad Condal, pero visto el casi sold out que presentaba la sala da la impresión de que al público le da igual y nunca tiene suficiente de ellos. Con esta buena perspectiva se encargaron de intentar caldear el ambiente el combo gallego Pölisong, y sin lograr el punto de ebullición sí que entretuvieron al público presente con su hard & roll marchoso, pero que también todo sea dicho peca de una cierta linealidad. Aun así dignos para amenizar la espera para los chicos del coro. Y ya con puntualidad británica (no podía ser de otra manera) Spike y los suyos salieron a escena y se dio oficialmente el pistoletazo de salida para la fiesta. Aunque esta empezó un poco titubeante, con un sonido con apenas matices y un poco espeso, problemas que afortunadamente se fueron solucionando a lo largo del recital. Tampoco en las primeras canciones usaron toda la luminotecnia de la sala lo que lo hacía extraño para un combo cuya propuesta musical es tan luminosa. Pero una vez puesto ya todo en orden la cosa se fue yendo hacia muy arriba con un público volcado con la dicharachera y borrachina figura de Spike. Todas las canciones fueron recibidas como Maná de los cielos por el público que no paró de cantar en todo el concierto. Repertorio que intentó ser equilibrado con toda su historia con canciones que fueron bien recibidas como “Mona Lisa Smiled” o la ya imprescindible “This Is Rock’n’Roll”, pero eran las tonadas de su disco de debut las que despertaban más pasiones, la temprana ‘Misled’ o “There She Goes Again”. También le dieron cierta cancha a su nuevo trabajo ‘Amazing Disgrace”, del cual dejaron caer “Seven Deadly Sins” y “Original Black Eyed Son” que no desentonaron en medio del jolgorio general y que fueron bastante bien recibidas. Y es que nuevamente The Quireboys estaban logrando una comunicación absoluta con su público y en consecuencia montando una fiesta de rock & roll por todo lo alto. Spike estaba pletórico y en forma con clásica imagen gypsy y rayando a un buen nivel vocal, aunque curiosamente su voz quedaba un poco apagada en la mezcla. Ya con el público comiendo de la palma de su mano la banda encaró una tremenda recta final en la que sorprendió una inesperada ‘Whippin’ Boy’, pero fueron las coreadas “Sweet Mary Ann” y la inevitable y esperadísima ‘7 O’Clock’ que acabaron de certificar un concierto inmaculado y lleno de buenas sensaciones. Tiempo para un único bis con la marchosa “Sex Party” que ya dejó a todos los presentes con enorme sonrisa de satisfacción. Otra gran noche de rock & roll con The Quireboys, de ese que nos gusta tanto; despreocupado y dirigido a los pies y a las caderas.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: LECUMBERRY






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