THE EXCITEMENTS ‘Breakin The Rule’

excitements-breaking-the-rule news(Penniman Records)

Quien suscribe este artículo conoce pocos géneros con mejor presente y futuro que el Soul o el Rhythm & Blues en España. La cultura que se empezó a instaurar en nuestro país en lo referente a estos dos géneros musicales data de una época en la que el Franquismo empezaba a agonizar. A principios de los años setenta, la emérita y radiante Aretha Franklin actuaba en Benidorm, símbolo, por aquel entonces, de la España cosmopolita. Del mismo modo que sucedió con la Psicodelia, el Soul sirvió en la Península para que la juventud se hiciese eco del devenir de una Europa que, paulatinamente, avanzaba de forma fulgurante por la autopista de la modernidad y el cambio.

The Excitements son hijos, precisamente, de ese avance del que hablábamos en el primer párrafo. Formados en el año 2010 en la ciudad de Barcelona, el combo dirigido por Adriá Gual (guitarra rítmica) y Daniel Segura (bajo), debutó en 2011 con un álbum homónimo florido en matices. El primer disco de los catalanes descansaba en una base musical sólida y con una acentuada osamenta musical sostenida por el Funk de James Brown o Marvin Gaye: sexualidad, energía, y estilo que ellos supieron cooptar a la perfección. La personalidad y el carisma escénico de Koko Jean Davis, una enérgica y carismática frontwoman mozambiqueña asentada en la Ciudad Condal, hicieron de la formación una especie de elixir de un género que, pese al interesante fenómeno “revival” que estaba suscitando en muchos círculos, aún le quedaba mucho para poder anhelar los días de vino y rosas de décadas anteriores. El mismo patrón repetirían los catalanes en su segundo álbum: ‘Sometimes Too Much Ain´t Enough’ (2013), que no hacía sino refrendar el talento del conjunto,  aportando, esta vez, una carga mucho más sicalíptica.

El tercer álbum de The Excitements, ‘Breaking the Rule’ (2016), no es más que otra muestra de sobriedad y elegancia bien entendida, traducida en el plano de unas composiciones mucho más trabajadas. En su tercer lanzamiento, los catalanes recogen la esencia del directo mediante una producción con evidentes aires retro. De esa forma, cortes como las espléndidas “The Mojo Train”, “Fire” o “Wild Dog” subrayan la esencia de aquella Etta James que sedujo a todo el orbe con la pomposidad y el sentimiento de ‘At Last’ (1960), ‘Tell Mama’ (1968) o su colosal ‘Live at Montreaux’ (1975). Sin embargo, el espectro musical no se queda ahí: composiciones como “Breaking the Rule” o “Everything is Better Since You´re Gone” mantienen una estupenda relación simbiótica de la Big Mama Thornton de ‘Big Mama Thornton in Europe’ (19659 y ‘Big Mama Thornton with The Muddy Waters Blues Band’ (1968), con el Soul sureño de Roscoe Gordon o Lee Diamond.

Pese a que se suele focalizar, en su mayoría, el trabajo del combo en la figura de su vocalista, éste funciona a la perfección: perfectamente sincronizados, como si de una orquesta se tratase, recogiendo el testigo que, en su momento, los Blues Busters, The Jiving Juniors, dejaron en el género. La música suena perfectamente acompasada al contagioso ritmo que Koko imprime a cada una de las canciones de ‘Breaking the Rule’; la vocalista demuestra en este álbum que no es sólo una mera extensión de Tina Turner, como se han encargado de repetir hasta la saciedad: cobra vida propia, su figura se agranda conforme avanza el cedé, y es éste en el cual demuestra su fabulosa habilidad para pasar de un registro a otro sin apenas inmutarse. La intérprete demuestra mucha personalidad y carisma, y es que el talento, o se tiene o no se tiene. Es algo congénito. Y The Excitements y su cantante, en particular, lo tienen. Por ello, pueden ser, si no se tuercen los acontecimientos, en una banda destinada a hacer grandes cosas en un futuro inmediato.

ALEX PALAHNIUK

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