THE DEVIL’S CANDY (Sean Byrne)

The devil's candy(Sitges 2015)

Si hay un género musical que siempre ha casado más que bien con el cine de terror, ese ha sido el heavy metal. Incontables son las películas del estilo que han contado con metálica banda sonora, y en esta ‘The Devil’s Candy’ se eleva todo a la máxima potencia en ese sentido. Una cinta que mezcla subgéneros como el de las casas encantadas o de asesinos en serie y que tiene como protagonista a un tipo de esos que come metal y defeca tachuelas, pero también con un apreciable rol de Jesucristo tatuado, cuya línea argumental sería la siguiente: un matrimonio en el que el padre y la hija respiran metal a jornada completa compran una casa (tirada de precio) donde un hijo cometió un matricidio; hasta aquí, todo bastante tópico, no lo vamos a negar, pero llevado con tal desparpajo y barroco y demoledor sentido de la estética que te atrapa sin remisión. Como hemos dicho, se empiezan a mezclar géneros donde el padre de familia se convierte en una especie de Jack Torrance (bastante más comedido, eso sí), con aparición del psycho que antes habitaba la casa -especializado en despedazar niños- y la nada velada presencia de un espíritu muy chungo, que no es otro que el mismísimo Satanás, que intenta controlar la mente y los pinceles del protagonista. Un cóctel de alto octanaje a ritmo de metal que no deja títere con cabeza, con un final que parece rodado en el pandemonio, donde finalmente el metal -lejos de ser el instrumento del demonio- se pone en su contra a través de una poderosa Flying V, como queriéndonos decir que esta música ha servido para salvar muchas vidas. Un film entretenido, perturbador a ratos y tan desprovisto de pretensiones que hace que su metraje pase en un suspiro. Cierto es que se le palpa su vocación de producto comercial y con ganas de entrar en el circuito de salas al uso, pero… ¿acaso no han vendido Metallica y Iron Maiden ingente cantidad de discos? Lo dicho, terror y metal. A rezar a Satanás los devotos de ambos estilos para un próximo estreno en toda regla.

XAVI MARTÍNEZ

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