THE BLACK CROWES: ¿LA ÚLTIMA GRAN BANDA AMERICANA? (II)

Esta mañana habéis podido leer los puntos a favor sobre The Black Crowes como la última gran banda americana. Ahora toca ver la otra cara de la moneda y leer la opinión de alguien que aunque ha seguido y ha disfrutado a la banda en tiempo real cree que el culto y la devoción levantado en torno a ellos se ha vuelto un poco exagerado. Es decir, no son tan tanto como nos quieren hacer creer.

TAN NECESARIOS ANTES COMO CANSINOS AL FINAL (EN CONTRA)

Que nadie ponga el grito en el cielo, ni que empiecen a rasgarse vestiduras. Me gustan The Black Crowes, les estuve siguiendo religiosamente desde que publicaron ‘Shake You Money Maker’ en 1990 hasta la publicación de ‘Lions’ en 2001. Y también les he ido a ver en directo todas las veces que se han acercado a mi ciudad. O sea, que se de lo que estoy escribiendo. Reconozco además su importancia en la década de los noventa, la salida a la calle de ‘The Southern Harmony And Musical Companion’ en 1992 fue todo un acontecimiento. Aunque reconozco que tuvo que ser este disco el que me atrapó, su aclamado debut ‘Shake Your Money Maker’ me gustó pero sin exagerar, demasiado derivativo y pelín irregular. Pero The Black Crowes devolvieron el rock de raíces americano a los primeros puestos de las listas, en una era donde imperaba lo nuevo. El grunge y el rock alternativo habían hechos suyos los charts, y el clasicismo no era lo que imperaba. Pero The Black Crowes lograron que un estilo tan clásico volviese a ser cool. Cierto es que lo tenían todo; los discos, las canciones (con ciertos aires bailables, todo sea dicho), la actitud y una imagen espectacular, definitivamente la banda de los hermanos Robinson no parecía una pandilla de mecánicos salidos de ‘Giro Al Infierno’ como The Georgia Satellites, por muy enorme que fuera ‘In The Land Of Salvation And Sin’. Siguieron llegando obras tan recomendables como ‘Amorica’ o ‘Lions’ y alcanzaron el estatus de banda clásica. Hasta aquí ninguna pega, pero me da la impresión de que de un tiempo a esta parte la devoción por ellos se está yendo de madre. Digamos que a partir de ‘Lions’ su trayectoria ha sido como bastante irregular con discos tan poco inspirados como ‘Warpaint’ (en el que el ejercicio de estilo prima por encima de las canciones), y su retahíla de disoluciones y reagrupaciones bastante cansina.

Pero ahora parece que se han convertido en la madre de todas las bandas, gente clamando que son su vida por encima de auténticos colosos de música americana como The Allman Brothers Band, Lynyrd Skynyrd, Grateful Dead, Gram Parsons o los mismísimos Rolling Stones. No hay duda de que los Cuervos Negros son una buena banda pero para servidor no están ni de lejos al nivel de los tótems que he citado. De hecho creo que en sus últimos tiempos se habían convertido en una banda soporífera, más cerca de una pandilla de hippies fumados que de una excitante banda de rock. También me sorprende la excitación que causaban sus últimas visitas a Europa, con sus seguidores españoles organizando peregrinaciones al extranjero para ver a un grupo que se ha hartado de pasearse por escenarios y festivales españoles.

No suficiente con el tedio que creo que provocaban también tenemos a gente encandilada con las aventuras en solitario de los hermanitos o de Marc Ford, discos y conciertos correctos en el mejor de los casos, pero incapaces de crear una canción que pueda ser recordada fuera del entorno Black Crowes.

Otro caso curioso el de Marc Ford, un tipo que ha demostrado con creces que es incapaz de funcionar fuera de la disciplina de una banda consolidada, pero que gracias a la extraña devoción (especialmente en España) de los fans de Black Crowes puede girar por pequeños locales, en la mayoría de casos dando conciertos poco afortunados, pero todavía hay gente convencida de que tiene que llegar el día que les dé el concierto que el bueno de Marc sólo es capaz de ofrecer en su en sus sueños.

Por esta ristra de razones creo que el culto a los hermanos Robinson es desmedido. No hay duda de que The Black Crowes fueron en su momento una gran y necesaria banda, pero por mucho que nos hayan gustado ninguna de sus obras estará al nivel de un ‘Sticky Fingers’ ni de un ‘Brothers And Sisters’. Creo que andan lejos de ello, y aunque pienso que han tenido sus grandes momentos no han sabido estar a la altura de lo que significaron en su momento convirtiéndose en una banda autocomplaciente. Y aunque vuelvan (que lo harán, no tengan Vds. ninguna duda) estoy convencido que seguirán paseando su onda fumeta y cansina por los escenarios.

XAVI MARTÍNEZ

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