TH’ BOOTY HUNTERS ‘Speaking Of The Devil’

Durante años la música de raíces quedo sepultada en el olvido y se vio circunscrita al circuito de viejas glorias y a la atención de un público minoritario. Alzó algo la cabeza en la breve época del Nuevo Rock Americano, pero fue el auge del concepto “Americana” la que hizo que se ganara un público más joven que hasta entonces estaba en coordenadas musicales diametralmente opuestas. A nivel comercial ese “éxito”, salvo algunas excepciones, fue bastante menor del que pueda parecer sin embargo su influencia sobre artistas surgidos con posterioridad es notable. Quizás sea por la respuesta que dan los músicos practicantes del género cuando les inquieres sobre ello, “la gente quiere volver en cierta medida a lo básico, a las canciones desprovistas de artificios y que cuenten historias reales”, o simplemente por el efecto rebote consecuente. Esa ascendencia sobre nuevas generaciones se vio aumentada por el cruce con otros estilos musicales más acordes con la edad de esos intérpretes. La unión con el metal, el punk o el hardcore ha creado una escena rica en variantes y en diferentes formas de acercarse al country y el folk. El viejo continente no ha sido ajeno a este fenómeno, algo normal si se tiene en cuenta la gran aportación del folklore irlandés o alemán, por poner dos ejemplos, a esa tradición. Escrito esto como introducción no me duelen prendas en afirmar, tajantemente, que tenemos a una de las mejores bandas, ya no de Europa si no del mundo mundial, de todas las afiliadas al club de la gorra calada y el licor de destilación casera. Desde el Baix Llobregat, los Booty Hunters no ha parado de crecer desde el primer ensayo que hicieron juntos. El boca a boca de su impactante puesta en escena se expandió antes incluso de que se editara su primer disco, Brothers in Farms, que era más una declaración de intenciones y una presentación en sociedad que otra cosa. Pero los siguientes, Chernobilly y Wild & Drunk, ya dejaban claro que estábamos ante una banda en constante progresión y que guardaba varios ases bajo la manga, sobre todo el contar con un gran compositor en la figura de Xavi Ollé y el poseer una marcada personalidad que une las fuentes del folklore norteamericano con la herencia propia de su lugar de nacimiento lo que les confiere una identidad que los aparta del simple mimetismo. El nuevo trabajo es otra muesca más en ese revolver que siempre da en el blanco. No hay ni un solo gramo de pose en ellos ni en esas letras surgidas de un mundo tan lleno de pecado como de ansia de redención. Te los crees a pies juntillas ya sea cuando oscilan hacia el lado más ortodoxo del country, «20 Dollar Job» con la maravillosa colaboración vocal de Myriam Swanson, como cuando viajan al lado oscuro, «Speaking of the Devil», «Black & Decker», tiñen de folk gótico «In a Holler», pulsan los acordes de la inquietante «Rotten Swamp», agarran el petate para embarcarse hacia el abismo en la épica «The Ship that Never Sails», envuelta en drama y bruma con  la novedosa contribución de una sección de cuerda, o despiden el disco con «Agonic Blues», un tema marca de la casa. Tienen nervio, músculo y cerebro. La combinación perfecta. No sé si han llegado a hablar con el diablo, pero puede que hayan visitado el cruce de caminos para intentarlo…

MANEL CELEIRO

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