TESSERACT ‘Sonder’

(Kscope/Top Artist) Me gustarán más o menos, pero de entrada aprecio la labor de las bandas que, de alguna forma u otra, luchan por escapar de lo previsible, de lo que se supone que deben hacer. Que me agrada que me sorprendan, vaya. Los británicosTesseracT, desde que empezaran su carrera en 2003, fueron acertadamente encasillados dentro de ese basto terreno que engloban el prog metal, el math rock y el djent. O sea, esos parajes de difícil tránsito en que las guitarras suenan como ametralladoras programadas y bases rítmicas tan complejas, que precisan de varias escuchas para poder entender su lógica. Ya sabeis, territorio Messhuggah como base, aunque libre de guturales y una presencia mayor de melodía y de pasajes inteligibles. Me da la impresión de que algunas de las bandas que empezaron de forma tan fuerte con lo suyo han cogido el camino de la humanización y la calidez en su sonido, quizás para lograr acceder a una mayor franja de público, quizás porque la evolución de las cosas va por esos paisajes. Les pasó a Circus Maximus con ‘Havoc’, a Leprous con ‘Malina’ y les pasa a Tesseract con ‘Sonder’. Ya de entrada vemos que todo es a lo grande, riffs gigantescos, sonido descomunal, melodías cuidadas hasta el último detalle. En ese sentido la inicial ‘Luminary’ ya es una buena muestra de lo que se nos viene encima, jugada que rematan con la estratosférica ‘King’, en la que tiran de unos recursos que parecen no tener fin, de la épica bien entendida, con el vocalista Daniel Tompkins  que pasa del fraseo más melódico y controlado, al alarido más desgarrador. Pensándolo bien, gran parte del mérito de la humanización de Tesseract parece ser suya. Memorable también ese final que me recuerda a ciertas partes de Nine Inch Nails. La breve y preciosa ‘Orbital’ hace de intro a ‘Juno’, otro de los puntos fuertes de este trabajo, que en realidad no adolece de puntos bajos. ‘Juno’ posee otro gran riff de guitarra de entrada y luego se desarrolla en un ritmo casi bailable… para volver a cambiar. Tremenda. ‘Beneath My Skin’ y ‘Mirror Image’ son más experimentales y, aunque suponen un pequeño bajón respecto al resto, siguen dejando el pabellón bien alto. La sinuosa ‘Smile’ es otro bofetón en la cara, con un Tompkins dándolo todo y la banda demostrando a tope sus habilidades. Y cuando no te das cuenta, ‘The Arrow’ ha pasado como un sueño y te pone de patitas en la calle. Sí, el disco es corto, inhabitualmente breve para ser un trabajo de prog metal. Pero está claro que las reglas han cambiado, lo que uno presuponía ya no sirve y que el libro de estilo se ha vuelto a reescribir. Claro que lo que funciona para uno, no lo hace para otros y está bien que así sea. En el caso de Tesseract me parece válido y razonable que no se queden encallados en los parámetros por los que eran conocidos y que busquen nuevas vías de expresión. Así, ‘Sonder’, me parece un disco altamente recomendable y disfrutable, aunque requiere su tiempo el hacerlo al cien por cien.

YURI VARGAS

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