STEVEN WILSON (Auditori Forum, Barcelona, 17/01/2019)

En esta ocasión, el ambiente a la entrada del Auditori era frío. Si, hacía frío en la calle y en el interior, las cómodas butacas se iban ocupando muy lentamente, lo que hacia presagiar qué no iba a ser el éxito de la pasada visita con el mismo Tour, ‘To TheBone’, de hace apenas un año en mismo recinto. Y es el fenómeno del local, el Auditori del Forum, enorme, con el público cómodamente sentado ante un espectáculo con un sonido perfecto y una estudiada iluminación y puesta en escena, vídeos y juegos de proyecciones, lo que parece causó que la audiencia de Barcelona fuese, según palabras del propio Steven Wilson, la más silenciosa y distante de toda la gira. El genio intentó conectar y levantar al respetable, sobre todo en la segunda parte del show, con irregular resultado. El daño ya estaba hecho. No busquemos culpables porque no los hay. El recinto es impresionante con sonoridad insuperable y equipado a la perfección. La banda interpreta los temas y Mr. Wilson transmite lo que quiere, que tampoco es que sea para montar cercle pits, pero las sensaciones son las correctas. ¿Y el público? pues es respetuoso, y el recinto impone, no hay gente comentando, no hay charlas molestas, pero tampoco hay la espontaneidad ni la efusividad que el gurú del prog dice querer encontrar con sus acólitos. Los elementos eran buenos pero la química no funcionó como se esperaba.


Tras el reflexivo vídeo introductorio “Truth”, y aun con el telón semitransparente para las proyecciones, nos regala “NowhereNow” y “Pariah”, en esta ocasión con la voz de Nanet Tayeb pregrabada pero con su rostro proyectado gigante en la ya famosa cortina. Así y todo, el público echó en falta su presencia, pues aunque la solución de la proyección es buena, en su pasada visita ya se pedía su colaboración en directo en más de los cuatro temas en los que participó.

La agresiva “Home Invasion” parece poner a prueba la sincronización de la banda pero lo que realmente me sorprendió fue el trabajo de Nick Beggs al Chapman stich y de Adam Holzman a los teclados. Nadie duda de la calidad de los músicos que rodean a Wilson, pero poder disfrutarlo en directo es de aquellas cosas que no valoras hasta que te encuentras inmerso en el espectáculo. Steven demuestra dominio de la pedalera, como extensión instrumental, en “Regret#9”. Había prometido cambios en el setlist pero hasta “Don’t Hate Me”, uno de mis temas favoritos de Porcupine Tree, el espectáculo fue calcado al del pasado febrero. Para presentar “Same Asylum As Before” el gurú nos da una pequeña charla sobre la guitarra, como instrumento vertebrador del Rock, su pérdida de peso las nuevas tendencias y las nuevas técnicas shred a las que considera más como práctica deportiva que expresión musical. Para demostrarlo nos deleitan con un solo al más puro estilo Gilmour. El inicio intimista en crescendo hasta límites metálicos de “Ancestral” nos llevan al descanso de media parte.

La sensación general era de estar viendo una gala musical que roza la perfección que, los que ya habíamos visto anteriores shows sabíamos a lo que íbamos y los que se estrenaban, estaban disfrutando de un espectáculo bien estudiado pero, debido a los factores ya expuesto, faltaba la mágica conexión entre músicos y público.

La obertura del segundo set, a la vieja escuela jazzística, empezó con Craig Blundell marcando el ritmo a la batería a modo de calentamiento, al que se añade el bajo, manteniendo un poderoso groove y al que se incorporan Holzman a las teclas y Alex Hutchings a la guitarra, configurando el tema hasta explotar en “No Twilight Within the Courts of the Sun”. La introducción apocalíptica de “Index” nos envuelve en un ambiente enfermizo y claustrofóbico para que, acto seguido nos presente su tema más Pop, positivo y a la vez controvertido del set: En “Permaneting”, Wilson pide al público, “el más silencioso de toda la gira”, que se levante y se acerque al escenario, a bailar, a expresarse… El respetable obedece pero la euforia se desvanece a mitad de “Song of I”. No por el ambiente de la canción sinó por petición de los “acomodadores” de la sala.

La recta final consigue levantar sensibilidades con “Lazarus”, otro clásico de Porcupine Tree que nos recuerda lo que hemos ido perdiendo por el camino, “Detonation”, con base electrónica con efectos surround 3D y momento de lucimiento instrumental de todos los miembros de la banda, y “Song of Unborn” en la que Wilson, sarcásticamente, considera como tema positivo el no llegar a nacer en un mundo tan estropeado como el nuestro, también puntualiza que la vida es una oportunidad única que hay que disfrutar. La envolvente y electrizante “Vermillioncore”.

En el discurso al entrar para el bis, Mr. Wilson reconoce no leer nada en la prensa sobre él. Ni las críticas buenas, porque le adulan y no le sirven, ni las malas, porque lo deprimen, pero que “una que leyó” por recomendación de un allegado le sorprendió que se le reprochara tocar tantas “versiones” de Porcupine Tree… Aprovecho desde aquí para puntualizar que, si, que quizás el periodista de Vancouver pecó de poco documentado, pero una visita a la solicitada página “Setlist”, concretamente a la gráfica donde agrupa los temas por álbumes, nos desvelará el origen de tal error. Cosas que pasan por cambiar formaciones. Así, a modo de ironía, nos interpreta “Even Less” con solo una guitarra y un amplificador portátil, como si estuviera haciendo, el mismo, un cover de los puercoespines en cualquier plaza pública. También nos deleita con la paisajística “Blackfield” de su proyecto homónimo con Aviv Geffen.  “The Sound of Muzak” pone la guinda al trío de “covers” y, como sello de identidad, acaba el concierto con la desoladora “The Raven That Refused to Sing”, para dejar a la audiencia con esa sensación de vacío y tristeza que tanto nos gusta saborear.

Tras más de tres horas de concierto, la sensación de haber asistido a un espectáculo de alta aptitud musical con estudiada puesta en escena es indudable. De esas noches que se disfrutan, se hacen cortas y quieres repetir a menudo pero deseas que, en próximas ocasiones, manteniendo los índices de calidad de sonido, escena y temas, podamos conectar mejor artista y público para que el evento sea sublime para todos.

TEXTO Y FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA

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