STATUS QUO (Plaza De Toros, Alicante 21-08-16)

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Los seguidores de esta banda nos quedamos de piedra cuando, meses atrás, se publicaba el temible comunicado: Rick Parfitt había sufrido un ataque al corazón y se encontraba en una situación bastante crítica. Viendo cómo ha ido este año en cuanto a terribles pérdidas de algunos de nuestros ídolos, inevitablemente, nos temimos lo peor. ¿Saldrá adelante? ¿Qué será de la banda? ¿Se cancelará la gira? ¿Tendrá sentido seguir sin él? Esas son algunas de las cuestiones que nos rondaban por la cabeza. Afortunadamente, hace poco se anunció lo verdaderamente importante: Parfitt había salido del estado de gravedad y se estaba recuperando a buen ritmo ¿Y cuál fue la decisión de la banda? Pues la misma que deseaba el propio Rick: la gira (última oportunidad para poder ver a la banda en formato eléctrico) debía seguir adelante. “The Show Must Go On”, cantaba Freddie Mercury, y así ha sido; aunque muchos fans no hayan aprobado esa decisión.

Para que todo quedara en familia, la banda decidió contar con Freddie Edwards (hijo de John ‘Rhino’ Edwards, carismático y enérgico bajista de la formación) para que fuera el sustituto provisional de esta gira, hasta que Rick Parfitt se recuperase del todo. Y así se presentaron el pasado sábado 20 de agosto en la plaza de toros de Alicante, en el que iba a ser el cuarto y último show que la banda haría por la península. La plaza no se llenó, pero tuvo una afluencia de público bastante buena, sobre todo teniendo en cuenta el alto coste de las entradas. Para ir calentando motores, la encargada fue Carmen García (hermana de Manolo García y antigua vocalista de los olvidados Evo, en los primeros 80) quien, junto con una banda de lo más solvente, ejerció de unos dignísimos teloneros, dejándonos un buen sabor de boca con su elegante pop rock de corte clásico.

Y llegó la hora de la verdad. La banda saltaba al escenario atacando con la clásica “Caroline”. El sonido era perfecto; nítido y potente, y ante nosotros teníamos a unos músicos que desde el principio demostraron que tenían ganas de divertirse y hacer que el público también se divirtiera. Obviamente, se echaba en falta al rubio guitarrista, pero hay que decir que el chaval que lo sustituía cumplió con creces. Y siguieron cayendo canciones de su época dorada: “The Wanderer”, “Paper Plane”, “Hold You Back”… canciones que el público recibió con fervor. Mención especial merece el bueno de  Francis Rossi, que a sus casi setenta años este hombre rebosa una energía que ya quisieran muchos chavales jóvenes. Sus labores a la voz y especialmente a las seis cuerdas fue fantástica, con momentos de una intensidad tremenda; a demás de ser un muy buen showman, con un gran sentido del humor. En pocos minutos ya tenía al público en su bolsillo. Y así siguieron hasta llegar a la trilladísima, pero no por ello menos buena, “In The Army Now”; la cual fue la pieza más coreada por el respetable. Momento antológico. Después del subidón llegó el momento “sólo de batería”, que muchas veces suele ser un auténtico tostón rompiendo el ritmo de los conciertos innecesariamente, pero en cambio este fue dinámico y muy entretenido, afortunadamente. Y vuelta otra vez al ataque con un buen puñado de clásicos que ya marcarían la recta final del show: “Roll Over Lay Down”, “Down Down”, “Whatever You Want” y la mítica composición de John Fogerty que ellos encumbraron; “Rocki’n All Over The World”. Si estas canciones del tirón no hacen bailar a uno, es que definitivamente está muerto. Retiro de la banda, ovación brutal de la audiencia y a rematar la faena con la hímnica “Burning Bridges (On  and Off and on Again)” y un medley de “Rock and Roll Music” y “Bye Bye Johnny”, dejando que el espíritu de Chuck Berry se apoderara de todo el mundo, y poniendo aquello patas arriba. Fin.

¿Que si valió la pena? ¡Por supuesto! Claro que a todos nos hubiera gustado ver a Rick Parfitt dándolo todo en escena, pero es lo que hay, y lo cierto es que aún sin él la banda suena como un cañón. Sólo una pega: la ausencia de muchas canciones imprescindibles de la banda (algo inevitable por otra parte, ya que estamos hablando de una banda con más de 30 discos editados) pudiendo alargar un poco más el espectáculo (tocaron poco más de hora y media). Por lo demás, no hay queja. No todos los días se disfruta de una banda tan genuina y legendaria como esta en vivo y en directo. Todo un milagro, hoy en día.

JUANVI PEDRO GILABERT

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