SLAYER ‘Repentless’

slayer repentless(Nuclear Blast/PIAS)

Ha llegado ya el momento en que debemos afrontar la fatídica pregunta: ¿qué sentido tiene que muchas de nuestras bandas favoritas sigan sacando material nuevo? No es que lo diga yo: el propio Kerry King se lo replanteaba hace poco, mencionando la carrera de Metallica y la propia de Slayer. En serio, ¿os ha cambiado la vida los “nuevos” trabajos de Judas Priest, Iron Maiden o Motörthead (a AC/DC ni los nombramos) o su adquisición y/o escucha son sólo actos reflejos propios de fans devotos y terminales? Son sólo cuestiones que cada uno debe responderse honestamente, en la intimidad, no sea que tus amigos talibanes te bloqueen en el Libro de Caras. En el caso de Slayer, la incógnita ha sido un poco más compleja. Cinco años sin novedades, y en el camino hemos perdido a Lombardo (otra vez, en beneficio de Paul Bostaph) y a Hanneman (para siempre); y lo cierto es que no me esperaba gran cosa, aunque quizás la presencia de Gary Holt y el anuncio de Terry Date a la producción mantuvieron la chispa del interés. ‘Repentless’ no es un disco que impacte a la primera: crece con el tiempo y, poco a poco, va escalando posiciones hasta situarse directamente detrás de ‘Seasons In The Abyss’. La producción de Date hace que los temas suenen compactos, pero nítidos. Estos atacan más directamente a la yugular, evitando esos medios tiempos tan aburridos y farragosos que tanto han abundado en los últimos años. ¿Slayer revitalizados? Pues sí. Y aunque los tiempos de ‘Reign in Blood’ no van a volver (sería ridículo intentarlo), se puede afirmar que la espera ha valido la pena. Ya la intro, “Delusions of Saviour”, deja buen sabor de boca y anuncia lo que viene después. “Repentless” te vuela la cabeza desde un principio con su agresión a velocidad motosierra habitual, en la que los cuatro se sienten cómodos y que es lo que mejor les sale. Van a lo seguro, sin experimentos raros que nadie pide; como en “Implode” o “Atrocity Vendor”. La sinuosa “When the Stillness Comes” contiene la mejor interpretación vocal de Tom Araya en años y en “Chasing Death” presenta un interesante cambio de intensidad que acaba explotando, como es habitual. Curiosamente, “Piano Wire”, la herencia de Hanneman, es de lo más gris del disco. “You Against You” y la final “Pride In Prejudice”, dejan el listón alto y con ganas de más. Lógico, teniendo en cuenta que el trabajo dura poco más de cuarenta minutos. Como hemos dicho antes, los días de gloria de Slayer quedan ya muy lejos, pero algunos grupos llevan su etapa de mantenimiento mejor que otros, y el que nos ocupa mantiene la bandera muy alta. Puedes hacerlo más rápido, más brutal y más extremo, pero no puedes hacerlo como ellos. Una verdad que perdura desde hace más de tres décadas.

 YURI VARGAS

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