SIX PACK IAN PAICE

Ian Paice vuelve en solitario por estas tierras. El bueno de Ian es uno de los baterías clave para entender la evolución y asentamiento del Hard Rock. Su estilo lejos de la contundencia se basa más en el dinamismo y en el swing que en una fuerte pegada, pero sus múltiples recursos unidos a su sencillez hacen de él parte importante sobre la que se asienta la leyenda de Deep Purple. En este Six Pack vamos a recuperar seis discos que quizás no están entre lo más famoso y aclamado de su discografía pero muy recomendables para comprender su versatilidad como batería.

Deep Purple ‘Deep Purple’ (1969)

Gillan y Glover aún estaban por llegar. Pero este homónimo álbum es sin duda el mejor registrado por la primera formación de la Púrpura Profunda. El Hard Rock va ganando terreno a pasos agigantados aunque aún quedan señas de identidad progresivas y psicodélicas. Y Paice es uno de los puntales de la nueva dirección que va atisbando la banda. La inicial y casi tribal “Chasing Shadows” muestra los muchos recursos de Ian y su concepción rítmica. “The Painter” cuesta poco imaginársela cantada por Ian Gillan, “Blind” es delicioso Pop de cámara, pero el caballo ganador es “April”, un tour de forcé progresivo con orquesta incluida cautivador como pocos. Un disco de transición sin duda, pero también es cierto que al alcance de muy pocos. De urgente reivindicación.

Deep Purple ‘Stormbringer’ (1974)

El disco de la discordia. Ritchie Blackmore lo odia, y el resto de la banda lo ama, y así se puede entender lo que sucedió poco después de su edición. David Coverdale y Glenn Hughes trajeron al seno de la banda sus influencias heredadas del Funk y del Soul e impregnaron todos los surcos del álbum de negritud. Por mucho que diga Blackmore se trata de una colección de canciones exquisitas que de haber sido grabadas por Led Zeppelin a día de hoy se considerarían fundamentales para entender la fusión entre Hard Rock, Funk y Soul. Ian Paice y los demás músicos muestran querencia por las nuevas influencias y funcionan que da gusto. “Love Don’t Mean a Thing”, “Hold On”, “You Can’t Do It Right” son tan memorables como olvidadas están. Y por supuesto a ratos no se olvidan de rockear duro como en el cásico que da título al álbum.

Deep Purple ‘Come Taste The Band’ (1975)

La prueba de que la química Tommy Bolin/Deep Purple si que funcionó. El Malogrado guitarrista trajo a la banda más groove  y quitó cerebralidad, y facturaron un álbum de Hard Rock más dirigido a la cadera que a la cabeza, y que muestra a una banda en enésima reinvención en un periodo de siete años. El Funk del anterior álbum sólo se asoma en la marchosa “Gettin’ Tighter”, el resto es Hard Rock pata negra incomprendido en la época pero que es necesario reivindicar todas las veces que haga falta. “Comin’ Home”, la sexy “Love Child” o ese mini clásico a dos voces que es “You Keep On Moving”. Quizás la mejor definición del disco la hizo el añorado Jon Lord; “Me parece un muy buen disco pero no de Deep Purple, sino de Coverdale/Hughes/Bolin ayudados por dos miembros clásicos de Deep Purple”.

Paice Ashton Lord ‘Malice In Wonderland’ (1977)

Combo de corta vida fundado por Ian Paice y Jon Lord tras la disolución de Deep Purple en 1976. Acompañados entre otros del vocalista Tony Ashton y de Bernie Marsden a la guitarra facturaron un único álbum que no tuvo la repercusión comercial necesaria y que dio al traste con el proyecto. Pero que merece ser recuperado y reivindicado. Un efectivo híbrido que navega entre el Rock, ciertas influencias progresivas y bastante Soul y Funk. Da gusto escuchar como fluye la química entre los músicos en la funky “Remember The Good Times”, en la soulrockera “Arabella (Oh Tell Me) o en la bluesera “Dance With Me Baby”. Aunque también “I’m Gonna Stop Drinking” merece ser rescatada y no es difícil de imaginarla entonada por Rod Stewart. Un proyecto, como se ha apuntado, de corta vida pero que cualquier seguidor de la saga Purple debería darle un tiento.

Whitesnake ‘Ready An’ Willing’ (1980)

Hace mucho tiempo se consideró a Whitesnake como la banda heredera de Deep Purple. Cierto es que más por haber en sus filas tres ex miembros de la susodicha formación que no por continuismo estilístico. Esos primigenios Whitesnake fueron el vehículo para que David Coverdale aunara Hard Rock, Blues y algo de Soul. Y Jon Lord e Ian Paice así lo entendieron ya que se adaptaron como un guante al estilo de la Serpiente Blanca, trabajando por el bien final; la canción. Un disco de diez que tiene como punta de lanza la bluesy y celebérrima “Fool For Your Loving”, pero el resto del álbum también es caviar. El chulesco tema título, la soulera y repescada “Blindman”, la pura y rockandrolera “Black And Blue” o la acelerada “Sweet Talker” conforman un disco básico para apreciar un combo tan especial como fueron Whitesnake antes de decidir conquistar América a cualquier precio.

Whitesnake ‘Come An’ Get It’ (1981)

David Coverdale afirmó que para él este disco era como el Santo Grial de los primeros Whitesnake, su mejor obra. Y no va a ser servidor el que se lo discuta al vocalista. La mezcolanza de Hard Rock, Blues y Soul alcanza aquí su punto de cocción idóneo. Y no sólo eso, las canciones son de matrícula de honor, y en algunas de ellas los ritmos que imprime Ian Paice son el báculo perfecto para la sensual y sexy forma de entonar las canciones de Coverdale, como el tema que da título al disco o la lasciva “Would I Lie To You”. Un disco casi perfecto se mire por donde se mire, desde el Hard Rock purpleliano de “Hot Stuff”, la algarabía etílica y rockandrolera de “Wine Women An’ Song” hasta llegar a la soledad blues de “Lonely Days, Lonely Nights”. Un álbum atemporal y sincero como pocos, lástima que después de su gira de presentación ya nada volvería a ser igual e Ian Paice emigraría en busca de nuevas (o viejas aventuras).

XAVI MARTÍNEZ

 

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