SHIRLEY DAVIS & THE SILVERBACKS ‘Black Rose’

Shirley Davis black rose(Tucxone Records)

Hace poco en esta web hablábamos de The Excitements,  y en especial, de Koko Jean Davis, su vocalista. Hicimos referencia al estupendo estado de salud que goza la música de raíces norteamericana no sólo en España, sino también, en todo el mundo. El trabajo de la artista australiana Shirley Davis es la prueba fehaciente de ello. Residente en Oceanía durante gran parte de su adolescencia, tiempo que ella usó para perfeccionar su propuesta estilística y cultivar con delicado esmero el arte del Soul y el Funk. Hizo gala de su cosmopolitismo musical y su globalización cultural colaborando con músicos de diversos estilos. Gracias a ellos, perfeccionó su acervo musical colaborando y trabajando, entre otros, con el sensacional Wilson Pickett. La artista australiana se encargó de los coros del artista norteamericano en una de sus giras.

Después de aquella experiencia que -sin lugar a dudas- marcaría un antes y un después en la concepción de la música y del negocio por parte de la australiana, decidió no quedarse sólo en su faceta de corista o músico de acompañamiento, sino emprender con su propia banda. Fruto de sus deseos, en el año 2016 decidió llevar a cabo la elaboración de su ópera prima: ‘Black Rose”.

Un trabajo que, desde la apertura con “Black Rose” hasta el cierre con “Make My Day”, recoge en sus once canciones toda la influencia de las grandes estilistas musicales del Soul con el barniz de la modernidad. Si algo ha sabido hacer la música negra, desde su concepción en los años veinte o treinta, cuando el Jazz experimentó sus años más felices, pasando por los cincuenta, cuando nació el Rock n Roll para hablar de aquella generación, cuyos derechos civiles y políticos, ante su evidente socavamiento y su incompatibilidad con el sistema democrático de la Administración de Eisenhower, la intérprete y su banda, es saber adaptarse mejor que nadie a las necesidades del momento y a interpretar con acierto la realidad social y geopolítica. Con composiciones como “Two Worlds” reflexiona, junto con un acertado juego de baquetas e instrumentos de viento sobre la, cada vez más escisión acentuada entre el llamado Primer Mundo y Tercer Mundo, haciendo hincapié en la crisis económica del año 2008. Pese a lo expuesto, es en las composiciones de un cariz más íntimo cuando la artista gana más en cuanto a profundidad emocional.

Cortes en los que habla de la necesidad de encomendarnos a nosotros mismos, como por ejemplo, en “Be Yourself”, dibujando la silueta musical y perfilando los contornos de una letra doliente, nostálgica, con especial protagonismo para las suaves notas de piano, arrullando la voz de Davis, “Vanity” y la concepción que el ser humano tiene de sí mismo como una especie de Dorian Gray venido a menos –excelentes los toques de Ike & Tina Turner del bajo- o el amor como una prueba de fuego para todas aquellos que anhelan la pureza del alma, luchando contra las circunstancias, como sucede en “Pay For Your Love”, nos muestran el entramado psicológico de una artista que, con la vieja fórmula del menos por menos es más, ha elaborado un álbum que gustará a todos los amantes del sonido de Nueva Orleans y de sus viejos clubes.

ALEX PALAHNIUK

 

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