SETH WALKER ‘Are You Open?’

(Royal Potato Family) El de Carolina del Norte es un músico que ha dignificado a la perfección el tan traído y llevado género denominado “Americana”. Desde pequeño estudiaba música en su formato más clásico hasta que descubrió a tipos como B. B. King, Ray Charles o T Bone Walker que marcaron su adolescencia y le inocularon el veneno del blues en las venas. Poco tiempo después de cumplir veinte primaveras y decidido a convertirse en músico profesional hizo las maletas y puso rumbo a uno de los epicentros del negocio, la ciudad de Austin (Texas). Sus primeros álbumes obtuvieron una excelente acogida por parte de medios como No Depression o Blue Revue y su estilo, a medio camino entre el blues, el country y el folk, empezó a ganarse un espacio en la escena norteamericana de raíces. El año 2009 fue el de su consolidación definitiva, la edición de Leap of Faith, su álbum más popular hasta el momento, lo situó como uno de los artistas a los que no se debe perder el rastro. Cotizado compositor, es parte, por ejemplo, de la terna que escribió la exitosa canción de The Mavericks «Back In Your Arms Again», y su carrera ha seguido una línea clara que tuvo su último peldaño con la edición el pasado 2018 de su primer disco en directo, Live at Mauch Chunk Opera House, que figuró en muchas listas de lo mejor del año en listas especializadas. Quizás fuera, como a veces sucede, un final de ciclo o quizás esta solo sea una impresión personal tras escuchar su nuevo trabajo, Are You Open, y ver que hay un cierto cambio de orientación. Como mínimo en una buena parte del mismo. Nos sorprende con un giro hacia sonoridades que rozan el barroquismo pop, «Giving It All Away» o «Inside», el coqueteo (forzado) con los ritmos caribeños de «All I Need to Know» o la melodía inocua del tema título, perdiéndose entre ser un híbrido del Paul Simon de Graceland, «Hard Road», y los tonos amables y soleados, pero inofensivos y carentes de alma, de artistas surf tipo Jack Johnson pero sin el savoir faire del primero y la calidez del segundo. Canciones que no dejan huella y que tal como vienen se van. Por suerte, al final, regresa el viejo Walker con un trío de composiciones en que demuestra que con poco se puede decir mucho, «Something To Hold» atrapa por su sencillez folk, «Underdog» por su hipnótica trama rítmica y «Magnolia» cierra el disco con unos minutos de belleza acústica y sentimiento vocal. Esperemos que solo haya sido un, pequeño, resbalón. Mantengamos la confianza.

MANEL CELEIRO






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