SEPTICFLESH (Razmatazz 2, Barcelona 17-01-18)

Que un cartel tan interesante como el que ocupa estas líneas, no consiga meter ni ciento cincuenta personas en la mediana de Razzmatazz es triste, muy triste. Pero así funcionan las cosas, amigos. Así, una vez más tuvo que aparecer la dichosa cortina, y ni por esas se consiguió paliar la triste estampa de apenas unas cuantas filas de público, para cuando los encargados de romper el hielo se subieron a las tablas.

ODIOUS

Odious son una banda egipcia, que practica un death metal de corte sinfónico, con profusión de elementos folclóricos de oriente medio, que podían recordar, por momentos, tanto a unos Melechesh como a Orphaned Land. Presentaban su más reciente trabajo, ‘Skin Age’, en el cual basaron su setlist; y, debo decir que disfruté con su show. Sonaron muy engrasados, y las pinceladas folclóricas que incluyen en los temas resultaron de lo más eficaces, como en “Cristal Clear”, con una intro de batería que, una vez más, recordaba a los Melechesh de ‘Sphinx’. Consiguieron conectar con el escaso público de la sala, y arrancaron no pocos aplausos de éste.

Era el turno de Inquisition. Visto lo visto, no puede decirse que el legendario dúo de origen colombiano, pero con base en Estados Unidos, fueran teloneros de nadie. Y ya no sólo porque disfrutaron del mismo montaje e iluminación que los protagonistas de la noche…si no porque prácticamente se los llevaron por delante. Y es que Inquisition ofreció una lección magistral de lo que debe ser Black Metal en directo. Arropados por un juego de luces frenético, aparecieron el guitarrista y cantante, Dagon, e Incubus a la batería, para atacar una furibunda “From Chaos They Came”, de su más reciente trabajo ‘Bloodshed Across the Empyrean Altar Beyond the Celestial Zenith’, editado en 2016. Y a partir de ahí: el infierno, amigos. El puto infierno. Inquisition no dieron cuartel, y durante una hora de show demostraron porque son una de las bandas más influyentes de su generación. Así, salvajadas como “Hymn For A Dead Star”, “Command Of The Dark Crown” o la venenosa “Embraced By The Unholy Powers Of Death And Destruction”, se alternaban con momentos más atmosféricos como “Dark Mutilation Rites”, -la cual me hizo pensar en los Satyricon más recientes-, “The Realm Of Shadows Shall Forever Reign”, o una descomunal “Desolate Funeral Chant”, con una interpretación vocal escalofriante, a cargo de Dagon. Una soberbia “A Magnificent Crypt Of Stars” puso punto y final a, en opinión de quien suscribe, la mejor actuación de la noche.

Y vamos con Septicflesh. No deja de ser curioso, la cantidad de elementos que entran en juego para conseguir que un buen concierto se convierta en una velada especial. Si falla, o no se da, alguno de ellos, la cosa se queda tan sólo en eso: un buen concierto. Exactamente esto es lo que sucedió con el show de Septicflesh. A priori, la ocasión era perfecta: la banda presentaba ‘Codex Omega’ el que, sin duda, es su mejor trabajo, después del intocable ‘The Great Mass’, y su descarga no pudo comenzar mejor: El endiablado riff de “Portrait Of A Headless Man’, uno de los mejores temas del nuevo trabajo, puso patas arriba a la audiencia. Y la continuación, con la vitriólica “The Vampire From Nazareth” y una descomunal “Martyr” hacían prever una noche para el recuerdo. Sin embargo, la cosa no acabó de arrancar. No ayudó el inicio frustrado de “Prototype”, debido a un problema en la batería de Kerim Leschner (que estuvo absolutamente intratable con su instrumento), ni tampoco las continuas salidas del escenario de los miembros de la banda, tras finalizar cada tema. Se podría decir, pues, que el concierto careció, entre otras cosas, de esa cualidad mágica, llamada “ritmo”. No obstante, la ejecución fue soberbia. Buen ejemplo de ello fueron las impecables rendiciones de “Communion” o una escalofriante “Pyramid God”. El frontman, Seth Siro, estuvo muy activo, y, de hecho, llevó en todo momento el peso del show, lo cual contrastaba con la ya habitual flema de su hermano, el guitarrista y principal compositor, Christos Antoniou. La majestuosa “Dante’s Inferno” y una coreadísima “Anubis” nos condujeron al final del show. Sí. Han leído bien. Habían pasado unos escasos sesenta minutos (contando problemas técnicos y “desapariciones” del escenario), y tras un único bis, en forma de “Dark Art”, -también de ‘Codex Omega’, la banda se retiró definitivamente del escenario; si bien es cierto que tanto Kerim Leschner como Seth Siro, bajaron a saludar a las primeras filas. Así pues, sería injusto afirmar que los griegos ofrecieron un mal concierto. Ni siquiera uno discreto. Pero no es menos cierto que uno espera más de una banda como Septicflesh. Mucho más de lo que ofrecieron la pasada noche.

TEXTO: EDU A. CRIME

FOTOS; JOSEP Mª LLOVERA

 

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