SEPTICFLESH ‘Codex Omega’

Se acerca la esperada gira de Septicflesh por nuestro país, la cual tendrá lugar a mediados del próximo mes de marzo . Motivo más que suficiente para desempolvar su más reciente trabajo, ‘Codex Omega’, que fue, sin duda, uno de los mejores álbumes de Metal Extremo editados en 2017.

Septicflesh son, sin duda, la banda que ha conseguido llegar a la excelencia a la hora de fusionar metal extremo y música clásica (dos mundos aparentemente antagónicos, pero con muchos puntos en común). Otras formaciones habían incorporado elementos orquestales en su música con anterioridad, pero la banda de los hermanos Antoniou, -y, más concretamente, el talento de su guitarrista y compositor, Christos-, ha conseguido tal nivel de integración, que la orquesta, en su conjunto, se ha convertido en un instrumento más. Ya pudieron apreciarse pinceladas orquestales en ‘Sumerian Daemons’, editado en 2003, tras el cual, Septicflesh se tomaron un descanso que duró cinco años. Fue a partir de su reactivación, en 2008, cuando la banda se concentró en incorporar la orquesta de forma permanente y preponderante a sus composiciones. Así, en los subsiguientes lanzamientos, Septicflesh lograron una soberbia simbiosis entre el Death Metal más furibundo, y los pasajes orquestales más bellos y majestuosos, llegando a cotas excepcionales de calidad, como en el excelente ‘Communion’ (2008) o el descomunal ‘The Great Mass’, (2011). El único pequeño traspiés, en opinión de quien suscribe, se produjo con ‘Titan’, editado en 2014, siendo éste un trabajo demasiado denso e inconexo, que en ningún momento consigue despegar.

Así, a finales de 2017 aparecía ‘Codex Omega’. Un trabajo en el cual los griegos alcanzaron unos niveles de calidad rozaban, por momentos, lo irreal. ‘Codex Omega’ es un disco ideal para perderse en su interior. Atesora tal cantidad de matices, que las sucesivas escuchas ponen de manifiesto partes que habían estado ocultas hasta entonces. Es oscuro, bello, majestuoso… Buen ejemplo de ello es la inicial ‘Dante’s Inferno’, donde pueden apreciarse todos los elementos “marca de la casa”. La labor del batería, Kerim “Krimh” Lechner es sencillamente abrumadora, y consiguió que no se echase de menos a su antecesor, el inconmensurable Fotis Benardo. A partir de ahí, se suceden los momentos memorables, como la soberbia “Portrait Of A Headless Man”, con aires orientales, y un riff que recuerda, de alguna manera, a los Killing Joke más recientes. El trabajo vocal de Seth Siro es escalofriante, si bien Sothiris (guitarrista y voz limpia) no se prodiga tanto, aunque, cuando lo hace, el resultado es espectacular. Tómese como ejemplo la simpar “Faceless Queen”, con esos ya clásicos acordes disonantes, y una estructura que recuerda a “Anubis”, de ‘Communion’. Sin duda, uno de los mejores temas del disco, junto a “Enemy Of Truth”, con un coro sinfónico que pone los pelos de punta, o la descomunal “Martyr”. En general, se aprecian más influencias del Death Metal más clásico, como en “Our Church, Below The Sea” (con una excelente interpretación de Sothiris), o “The Gospels Of Fear”; e incluso encontramos nuevas texturas sonoras, no exploradas por la banda hasta el momento, como “Dark Art”, con una bella y enigmática intro de piano, o “Trinity”, que sirve como cierre del disco. En resumen, ‘Codex Omega’ es lo que debería haber sido la continuación de ‘The Great Mass’; llevando uno o dos paso más allá la notoriedad de la orquesta, pero con un elemento del que carecía el anterior, y fallido, ‘Titan’: estructura.

EDU A. CRIME

 

 

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