ROSE TATTOO: EL ROCK & ROLL ES EL REY

El rock hecho en Australia daría para llenar muchas páginas, de hecho hay algún que otro libro más que interesante dedicado al tema. Pero si por algo ha destacado el rock hecho en las antípodas (quitando algunas excepciones) es por su alto octanaje, energía y actitud pendenciera. De sobras son conocidos por los aficionados los discos y extremos conciertos de bandas punk high energy como Beasts Of Bourbon, New Christs o los influyentes Radio Birdman. Y en un terreno más de rock & roll clásico, AC/DC (especialmente en la etapa Bon Scott) y los que van a protagonizar estas líneas; Rose Tattoo.

Una banda de boogie y rock & roll de pureza extrema, sin aditivos. La banda idónea para animar una fiesta de Hell Angels o cualquier tugurio lleno de camorristas. De hecho uno le echa un vistazo a fotos de la banda y lo que ve son cinco tipos carne de presidio, tatuados hasta las cejas con ganas de jarana y con pinta de estar esperando para recibir algún alijo de estupefacientes.

Es comprensible en parte esta imagen y actitud patibularia, no olvidemos que Australia como colonia inglesa era un destino para muchos presos y es normal que algunos genes presidiarios se hayan transmitido a través de generaciones y que hubieran vuelto a por sus fueros con la explosión del rock & roll como modo de vida.

Pero volviendo a Angry Anderson y los suyos ahora que vuelven de gira a estas tierras es de justicia rememorar que grabaron una trilogía inicial de álbumes impagables. Rock & roll y boogie a tope de slide, sin florituras, dirigidos directamente a la entrepierna y que son himnos sacados directamente del patio de cualquier prisión.

ROSE TATTOO (1978)

Un debut de los que se recuerdan. Rock & roll sucio y trapero para gente de la misma calaña. Producido por los popes del rock australiano, el equipo Vanda & Young (sí, el hermano mayor de Angus y Malcolm y componente de los seminales Easybeats). Y es que a nivel musical y de actitud lo de Rose Tattoo es muy parecido a lo de AC/DC, pero aún más básico, callejero y canalla (si es que eso es posible). Himnos básicos, acelerados y talegueros que muestran las características sobre las que se basa su música. La histérica voz de Angry Anderson, el slide de Pete Wells y unas composiciones irresistibles. Todo el disco es un subidón de himnos para corear a grito pelado que reafirman sus orígenes proletarios y callejeros; “Rock’n’Roll Outlaw”, “Nice Boys” (versionada años después por Guns N’ Roses) o “Bad Boy For Love” por poner tres ejemplos. Ni un momento de tregua nos dan los australianos, sólo bajan las revoluciones en “The Butcher And Fast Eddie” en clave bluesera, pero si cabe aún se nos muestran más barriobajeros. Cuando alguien me pregunta que es el rock & roll, una de las primeras cosas que me vienen a la cabeza es este álbum. Imbatible.


ASSAULT & BATTERY (1981)

Tres años han pasado y nada ha parecido cambiar. Cinco tipos salidos del extrarradio amenazan desde la portada (con un nada velado título) a base de rock & roll no apto para pusilánimes. Siguen Vanda & Young en la producción sacando lo mejor de la banda; rock crudo sin lugar para ningún tipo de ornamentación en la producción. Quizás el nivel compositivo no es tan demencial como en su debut pero también nos deja unos cuantos himnos macarras para la posteridad; “Out Of This Place”, el tema título, el himno “Rock’n’Roll Is King” o “Suicide City”. Segundo asalto y siguen ganando por KO.

SCARRED FOR LIFE (19829

Una colección de canciones a la altura de su debut, y que además les proporcionó reconocimiento internacional. Siguen Vanda & Young en la producción, ya que como reza el dicho, lo que funciona mejor no arreglarlo. Otra foto (esta vez a todo color) en la portada de esta pandilla de insobornables nos da la bienvenida a un disco que roza la perfección. Anderson y Wells siguen incontestables a la voz y al slide, y son la guinda a otra colección de himnos de auto reafirmación rockera  y chabacana. El tema título, “Who’s Got The Cash”, “Juice On The Loose” o el exitoso sencillo (y toda una declaración de intenciones) “We Can’t Be Beaten” entre otras conforman un disco que hace que Rose Tattoo sean considerados a día de hoy un símbolo de incuestionable pureza rockera.

A partir de aquí ya nada volvió a ser lo mismo, coqueteos con el AOR, disoluciones, reagrupaciones y las tristes muertes de casi toda la formación clásica dieron al traste con todo lo bueno que quizás aún nos podrían haber aportado. Afortunadamente Angry Anderson sigue manteniendo vivo el legado de esta institución y en breve estará por España para recordar a una banda que nunca debe ser olvidada. Rock & roll sucio, trapero, en la cara y sin compromisos, como siempre se supuso que debía ser.

XAVI MARTÍNEZ






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