ROINE STOLT’S THE FLOWER KING ‘Manifesto Of An Alchemist’

(Inside Out) La nueva entrega de Roine Stolt viene con pequeños matices, como el cambio de nombre de la banda o las declaraciones del propio Stolt sobre la rapidez compositiva o la importancia de las letras, que requieren un esfuerzo de comprensión por parte de sus seguidores para poder descifrar que es lo que estamos escuchando en “Manifiesto Of An Alchemist”.

Por una parte recupera el nombre, en singular, de su disco autoproducido en 1994, en un intento de diferenciar este trabajo de los anteriores en los que Tomas Bodin colaboraba en los teclados, y emparejarlo con el homónimo. De nuevo, Roine es el vocalista principal, ayudado por Hans Froberg y Nad Sylvan, a quién últimamente lo hemos visto colaborando con Steve Hackett en sus conciertos rememorando clásicos de Genesis. Por otra parte, Stolt declara su satisfacción al haber grabado el Manifiesto en apenas un mes, a diferencia de los largos procesos de sus anteriores álbums. La cuestión sobre la mecánica compositiva de este queda despejada con la declaración del propio Ronie: “Las canciones están escritas de forma poco ortodoxa: algunos contenidos melódicos y algunos riffs son ideas que han estado circulando durante años, algunas incluso pueden ser anteriores al primer álbum de TFK, simplemente no han encontrado un hogar en ninguno de las bandas y discos que hice en los últimos 15 años”, que cada uno entienda lo que quiera.

La introductoria “Rainsong” presenta el leitmotiv de la vuelta de la “alegre” “Lost America”. Las lentas aguas de “Ze Pawn” nos recuerdan melodías clásicas de la banda que fluirán hacia la piedra angular del trabajo, tanto por duración como por esquemas, armonías y los coros en “High Road”. A estas alturas es indubable que nos encontramos ante un álbum de Roine Stolt, si bien las finas lineas entre diferentes proyectos y la ya citada fuente de inspiración hacen difícil distinguir si se trata de Kaipa, Transatlantic, The Tangent o The Flower Kings. Las pinceladas de Stolt son tan personales que, a la vez de ser un sello de calidad también dan una uniformidad excesiva a sus trabajos. La paisajística “Rio Grande” da paso a “Next to Hurricane” con puentes muy setenteros. Y la sorpresa salta con la jazzística “The Alchemist”; un tema instrumental donde las frases de guitarra se entrelazan con el trabajo instrumental del resto de miembros de la banda, con mención especial a Marco Minnemann a la batería. La nana “Baby Angels” y la lenta y de nuevo instrumental, esta vez basada en sonidos de flauta, “Six Thirty Wake-Up” recuperan el pulso propio del Rey Flor. La última bala, y quizás la más efectiva, es la oscura y floydiana “The Spell Of Money” que parece dejarnos con la palabra en la boca

Aunque ‘Manifesto Of An Alchemist’ no es comparable a su primitivo ‘The Flower King’ del 94 ni llegará a estar en lo alto de su discografía, como ‘Stardust We Are’, ‘Unfold The Future’ o su más reciente ‘Banks Of Eden’, no se trata de un mal trabajo. Goza de momentos inspirados e inspiradores y merece más de una escucha para poder apreciar el fondo que estos temas van a llenar en el catálogo del artista. Independientemente, Roine Stolt va a defender el disco en directo, que es donde mejor se pueden disfrutar las melodías de sus distintos proyectos y donde cada tema tiene la oportunidad de lucir la magia que la banda suele transmitir… Y promete hacerlo acompañado de otra leyenda del progresivo como son Spocks Beard.

JOSEP Mª LLOVERA

 

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