ROCK FEST BCN (Parque Can Zam, Santa Coloma de Gramanet 23/24/25-07-15) (III)

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DIA 3: 25 DE JULIO

Y si las dos primeras jornadas estuvieron repletas de buenas vibraciones, no se puede decir menos de la tercera. Primal Fear llevaban bastante tiempo sin dejarse caer por estas tierras. Aunque siempre se les ha metido en el saco de bandas de power metal (quizá por ser coetáneas de algunas de ellas, o por su nacionalidad) siempre les he considerado una banda de heavy metal puro. Y buena prueba de ello, fue el magnífico show que ofrecieron el viernes. Desde el inicio, con la endiablada “Final Embrace”, los de Matt Sinner no dieron cuartel, y desplegaron todo su arsenal de himnos metalúrgicos, con un Ralph Scheepers inconmensurable (¡este tipo lleva cantando a un nivel estratosférico casi veinte años!) Trallazos como “Chainbreaker”, “Nuclear Fire”, o la más melódica “When Death Comes Knocking”, pusieron patas arriba al ya bastante numeroso público asistente. La siempre eficaz “Metal is Forever” (no se me ocurren muchos títulos más explícitos…) puso punto y final a una gran actuación de los germanos. Esperamos volver a verles muy pronto, al igual que los inconmensurables Loudness, uno de los motivos principales para asistir al Rockfest. Los nipones son una de esas bandas que no esperaba ver nunca sobre unn escenario. Sus primeros cinco o seis álbumes, son obras capitales para entender el heavy metal en los 80’s. Pues bien, cualquier expectativa que un servidor pudiera tener, se vio ampliamente superada: el concierto de Loudness fue absolutamente espectacular. Siendo su primera aparición en nuestros escenarios, la banda salió a por todas, atacando los tres primeros temas de aquel inigualable “Thunder in the East”: “Crazy Nights”, “Like Hell” y “Heavy Chains”. Sin duda, uno de los mejores inicios de concierto que este aprendiz de plumilla ha presenciado jamás. Minoru Niihara conserva intacta su voz, y qué decir de Akira Takasaki; el diminuto guitarrista estuvo pletórico durante todo el show. La propia banda se veía sorprendida por la eufórica reacción del público. A partir de ahí, clásico tras clásico, con una banda engrasadísima, y un sonido que, por fin, hacía justicia a lo que estábamos presenciando: “Let it Go”, “In the Mirror”, “We could be Together”, o la simpar “Crazy Doctor” obtuvieron, por igual, una entusiasta respuesta del público. Incluso hubo tiempo para un tema nuevo, “The Sun will Rise Again”, el cual no desentonó al lado de los temas antiguos. El solo de Akira Takasaki pecó de prolongarse en exceso (teniendo en cuenta que la banda sólo contaba con una hora de show) Pero la cosa quedó en una mera anécdota cuando, inmediatamente después, Akira atacó el riff de la vitriólica “Esper”. “S.D.I.” de aquel olvidado “Hurricane Eyes”, sirvió para poner punto y final a un inolvidable concierto.

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Muy esperados también eran los renacidos (ya hace un tiempo) Accept: su metal puro, duro, chirriante y a piñón funcionó como motor recién engrasado; ellos también están muy vivos, son conscientes de ello y por eso no les tiembla el pulso a la hora de incluir abundante material reciente en su set, como la inicial “Stampede”, “Stalingrad” o “Teutonic Terror”. Rayando a gran altura, con sonidazo, con un Mark Tornillo que se muestra como el recambio natural del pequeño Udo Dirkscheneider, aunque se le notó un poco apurado en alguno de los clásicos que acometieron. Pero si alguien lo dio todo fueron Wolf Hoffman y Peter Baltes, los dos supervivientes siempre en primera fila dándolo todo y logrando que “Princess Of The Dawn”, “Metal Heart”, “London Leatherboys” o la inevitable “Balls To The Wall” fueran una celebración metálica por todo lo alto. Y si los germanos no fallaron, Judas Priest menos. Muchas dudas habían sobre el estado vocal de Rob Halford, pero desde que apareció en escena las disipó todas: con esa deliciosa imagen actual del vocalista, a medio camino entre un cantante metálico y un aristócrata decadente, disipó todas las dudas cantando estupendamente, chillando lo indecible (a veces, demasiado) y comandando a una banda en estado de gracia que mostró que -cuando hablamos de metal- están primero ellos y luego el resto. Incluso los temas acometidos del decepcionante ‘Redeemer Of Souls’ ganaron lo indecible en directo. Así, con una naturalidad y saber hacer pasmosos nos pasó el estupendo recital en un suspiro entonando clásicos como “Breaking The Law”, “Metal Gods”, “Beyond The Realms Of Death” o una inesperada “Jawbreaker”, entre otras. Impresionante, lo ofrecido por los británicos y es que por algo son los dioses del metal. La siempre difícil papeleta de cerrar un festival, recayó sobre los hombros de esos encantadores rednecks de Newcastle llamados Venom. ¿Qué más da que únicamente quede Cronos de la formación original? Todos estábamos deseosos de volver a escuchar esos temas tan deliciosamente garrulos, aunque a esas horas, ya lo habíamos dado todo, y, a duras penas, podíamos levantar el puño. La banda salió a por todas, sabedores de lo difícil que sería levantar a una audiencia a esas horas de la madrugada….y, la verdad, no acabaron de conseguirlo. Para empezar, el sonido volvía a estar algo embarullado, y tampoco ayudó comenzar el show con un tema reciente. La segunda, “Die Hard” levantó algo los ánimos, pero al concierto le faltó ritmo, y en ningún momento acabó de despegar. Por supuesto, hubo tiempo para “Countess Bathory”, “Welcome to Hell”, “1000 Days in Sodom”, o “Black Metal”, pero incluso la elección de los temas clásicos, no fue la más adecuada, y, por ejemplo, “Warhead” se hizo bastante tediosa. Estoy convencido de que, de haber tocado más pronto, la reacción del público también habría sido más animada, porque, ni mucho menos, fue un mal concierto. De todas formas, la actuación de Venom fue un gran colofón para un festival, que tiene visos de convertirse en un referente nacional e internacional. Tres días de grandes conciertos, con más de cal que de arena, que esperamos apuntar ya como fechas fijas anuales en nuestros calendario anual de rock & roll.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ & EDU A. CRIME

FOTOS: LUÍS LECUMBERRY






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