RINGO STARR & HIS ALL STARR BAND (Palau Sant Jordi, Barcelona 26-06-18)

Siempre he pensado que cuando uno decide acercarse a un concierto ha de tener claro lo que va a ver y no crearse películas que igual no vienen a cuento.

Y al igual que el público debería ser consciente de ello en esto el bueno de Ringo siempre  lo ha tenido claro. Fue el batería de la banda más grande de la historia, pero siempre tuvo claro su papel de ser el menos talentoso de los cuatro, papeleta que supo jugar con maestría aportando toneladas de carisma, de buen rollo y con un muy buen hacer tras los tambores. En 1989 consciente de la poca  relevancia de su carrera en solitario formó la All Starr Band para salir de gira con sus colegas (que no son pocos) y  poder vender algo de nostalgia Beatle y éxitos variados del rock dependiendo de sus acompañantes. Y esto es lo que nos encontramos en el recinto barcelonés, ni más ni menos. ¿Qué esperaba la gente? ¿Un recital beat purista repescando temas de Rory Storm & The Hurricanes?, ¿La interpretación al completo del “White Album’ o “Sgt Peppers”?, ¿Un repaso de su discografía en solitario, la cual no  interesa a casi nadie? Pues no, Ringo nos ofreció una verbena de tintes AOR con algo del repertorio Beatle  y clásicos de las carreras de sus acompañantes que en este caso aglutinaban tonadas de Toto (Steve Lukather), el primer Santana (Gregg Rolie), Men At Work (Colin Hay) y 10cc (Graham Gouldman).

Dicho esto y con el concepto claro la banda tomó con puntualidad el escenario dando a Ringo su papel de estrella de la noche con las dos primeras canciones que cayeron, el clásico de Carl perkins ‘Matchbox’ e ‘It Don’t Come Easy’, todo sea dicho con un sonido atroz que afortunadamente no tardó mucho en mejorar. A partir de ahí la tónica general de la noche, una verbena AOR (y no lo digo en tono peyorativo) hecha por un grupo de amigos que han salido de gira. Buenos momentos con  solventes interpretaciones de “Rosanna” de Toto o “Evil Ways” de Santana y  momentos más infumables y bochornosos cuando los temas de Men At Work o 10cc tomaban el protagonismo. Pero la estrella de la noche era Ringo y el público se iba hacia arriba cuando la nostalgia Beatle hacía acto de presencia ya fuera con versiones que solían hacer The Fab Four (‘Boys’ o la imprescindible ‘Act Naturally’) o clásicos como “Don’t Pass Me By” o la sempiterna “Yellow Submarine” que desató la catarsis entre el público. A todo esto hay que reconocer que Ringo a pesar de sus setenta y siete años se mostró pletórico tanto a nivel vocal como físico y supo mantener bien y con soltura los tempos cuando se sentaba a la batería, aunque la parte del león la llevaba Gregg Bissonette, todo sea dicho.

Así con muy buen rollo, amabilidad musical y consignas de paz y amor se encaró la recta final donde destacó la inmortal “I Wanna Be Your Man” que nos puso a tope, y donde tampoco faltó el hit  buenrollista por antonomasia de Ringo “Photograph”. “Hold The Line” también dio mucha vida y la velada finalizó con “With a Little Help From My Friends” con la audiencia desatada.

Ringo llegó, vio y ¿venció? Si se trata de ofrecer una velada amable y sin aristas, sin duda. Y es que por muy Beatle que uno haya sido siempre necesitará una pequeña ayuda de sus amigos.

XAVI MARTÍNEZ

2 comments

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