RHAPSODY (Razzmatazz, Barcelona 18/03/2018)

Desde el momento en que se anunció que Fabio Lione y Luca Turilli, volvían a unir fuerzas con Dominique Leurquin, Patrice Guers y Álex Holzwarth, los “Rhapsody originales” para celebrar el 20 aniversario de su ‘Symphony of Enchanted Lands’, con una gira en la que también prometieron de que después de ésta, la banda original no volverá a pisar el escenario juntos (interpretadlo como querais), las espectativas estaban altas. Tanto los seguidores de antaño, que presenciamos al grupo en sus primeras nefastas actuaciones abriendo para Stratovarius, con exceso de samplers que sonaban fatal y un grupo sin cohesión y nula idea de lo que es una puesta en escena, intentando reproducir lo que habían hecho en estudio sin conseguirlo, como las nuevas generaciones, para las que ver una banda mítica del Power Metal Sinfónico significaba una asignatura pendiente, nadie quiso perderse esta oportunidad. La alta espectación se tradujo con en el paso de la sala 2 a la grande de Razzmatazz. Sólo se echó en falta a su teclista original, Alex Staropoli, que tambíen marcó una época en la que las teclas empezaron a tener peso específico dentro del Metal. Desafortunadamente se tiró de samplers para cubrir la infinidad de lineas de este instrumento así como las orquestaciones correspondientes.

Para abrir la velada nos acompañaron los rumanos Scarlet Aura con un metal melódico. Comandados por la enérgica Aura Danciulescu, que recordaba a una joven Doro en imagen y actitud, el cuarteto fueron al grano y aprovecharon sus minutos para darlo todo y más. No inventan nada y no aportan nada destacable musicalmente (un heavy metal clásico, pero multicolor), pero su entusiasmo les hace merecedores de cierta atención a ver cómo se desarrolla la historia en el futuro. Tras una discretita versión de “Don’t Talk To Strangers” de Dio se despidieron del respetable con una notable y merecida ovación.

Beast In Black

Había expectación por ver a la nueva banda de Anton Kabanen, Beast In Black, que tal como su nombre pretende recordarnos, de forma no muy ingeniosa, proviene de Battle Beast. Su primer trabajo, ‘Berseker’, ha causado cierto revuelo con su metal de tintes clásicos, aunque actualizado y que no la hace ascos a elementos modernos como samples y ritmos… ¿dance? La formación salió a convencer y a gustar, con una estudiada puesta en escena como pudimos ver en temas como “Crazy, Mad, Insane”, con gafas cibernéticas incluidas. Destacó la aportación vocal del griego Yannis Papadopoulos que con su pinta de zenobita de vacaciones y su voz todoterreno, aunque quizás abusando de los falsetes, se reveló como un buen frontman, liderando con autoridad una banda motivada y solvente que sorprendió a propios y extraños. Son conscientes de sus armas, tienen hambre y van a por ello.

Y llegó el turno de Rhapsody. En principio, se había anunciado como un concierto donde interpretarían al completo su ‘Symphony of Enchanted Lands’, pero viendo la dispar acogida que estaba teniendo entre sus fans decidieron dedicarse a repasar sus grandes éxitos desde ‘Legendary Tales’ hasta ‘Power of the Dragonflame’. Ya desde el minuto uno quedó claro que estabámos ante uno de aquellos conciertos que quedarán en la memoria de los asistentes, pues fue arrancar con ‘Dawn of Victory’, desatarse la euforia y ver al Razzmatazz en pleno venirse arriba y desgañitarse al grito de ‘Gloria Perpetua!’.

La noche fue de Fabio Leone, que se mostró espléndido y dicharachero, tanto en las interpretaciones como en los discursos entre tema y tema, en un accidentado castellano, que en ocasiones se hicieron un tanto largos. Desde luego que ha mejorado como frontman, ya no es esa suerte de Coverdale descafeinado, y mantiene su voz en un estado de forma sorprendente.

Despúes del primer tema y tras interpretar grandes hits como ‘Power of the Dragonflame’ o ‘Wings of Destiny’, pasando por el celebrado “Symphony of Enchanted Lands”,  tuvimos varios momentos álgidos, petición de matrimonio incluida. La emotiva dedicatoria de ‘Riding the Winds of Eternity’ al polivalente y legendario artista Sir Christopher Lee y la versión impecable de ‘Con te partirò’ de Andrea Vocelli nos pusieron la piel de gallina a los que prestábamos atención, que en aras de la verdad, éramos una gran mayoría (a los que prefirieron ponerse al día charlando con sus colegas como si no hubiese un mañana, un saludo cordial de parte del resto de la audiencia). Si hemos de ponerle alguna pega al show, los momentos de solos, aunque mostraron técnica y clase de batería y bajista, intercalados por ‘Land of Immortals’ y ‘The Wizard’s Last Rhymes’ representaron una bajada de pulsaciones que se recuperaron rápidamente al encarar la recta final.

Con ‘Rain of a Thousand Flames’, ‘Lamento Eroico’, como heroica fue nuestra paciencia tras la presentación casi interminable de Fabio Leone y ‘Emerald Sword’, se dieron las casi dos horas de concierto, que dejaron satisfechas todas las espectativas sobre la formación. Fue extraño ver a Luca Turilli (el hombre de la guitarra en el pecho) tan eufórico e hiperactivo durante el concierto. Él y el resto de la banda se lo pasaron de miedo, la audiencia lo captamos y así respondimos. Con un look tan sobrio como el montaje, por no haber no había ni amplificadores, Rhapsody vieron, vinieron y convencieron. Si es un punto final, nos podemos dar por satisfechos.

Texto: Yuri Vargas / J.M. Llovera

Fotos: J.M. Llovera

Deja un comentario

*