REM: TREINTA AÑOS DE ‘LIFES RICH PAGEANT’

Corría el año 1986 y los de Athens se encontraban en uno de sus momentos más críticos, tras haber publicado el que quizás sea el disco más oscuro e incomprendido de toda su carrera. ‘Fables of the Reconstruction’ fue un álbum que, aunque no vendió mal, no acabó de conectar con un público que, en general, no llegaba a comprender la complicidad de un trabajo como ese. El éxito conseguido con sus dos primeros trabajos se vio truncado por un disco por el que tendrían que pasar muchos años para que se le valorara merecidamente. Como es lógico, las tensiones en el seno de la banda no se hicieron esperar: ante ese panorama, la banda daría un giro importante a su música en su próximo trabajo, buscando así las buenas vibraciones que les daría la vida y el empuje que necesitaban en esos momentos. Así nació ‘Lifes Rich Pageant’, el disco que marcaría el inicio de la que, para muchos de nosotros, fue su etapa más inspirada, con esa trilogía insuperable complementada por los  también imprescindibles ‘Document’ (1987) y ‘Green’ (1988).

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En ‘Lifes Rich Pageant’, R.E.M. seguían sonando a R.E.M., seguían siendo únicos y su arrolladora personalidad estaba intacta, pero añadirían nuevos matices a su música y a su sonido, llegando así a unos niveles de talento y creatividad realmente impresionante. El disco arrancaba contundentemente con “Begin the Begin” seguida de “These Days”, las canciones más enérgicas que habían compuesto hasta el momento. Estos R.E.M. rockeaban (a su manera, pero rockeaban); sin embargo, con “Fall On Me” bajaban las revoluciones, añadiéndole una maravillosa melodía pop, y así nacía una de las mejores canciones de todo su catálogo. En la misma onda le seguía “Cuyahoga”, otro precioso medio tiempo, quizás el corte más mágico e inspirado de todo el álbum. Recuperaban nervio con “Hyena”, volviéndose a sosegar seguidamente con la instrumental y exótica “Underneath the Bunker”; y es quizás con estas dos citadas la parte más discreta del disco, aunque ni mucho menos se trate de malas canciones. Con “The Flowers of Guatemala” firmaban otro de los grandes cortes del lote; una pieza de pura arqueología pop con unas maravillosas armonías vocales y unos ligeros toques psicodélicos, algo muy en la línea de los Beach Boys del inmortal ‘Pet Sounds’. ”I Believe” es uno de los temas estrella, con esa fusión folk-pop-rock que ellos tanto dominaban y con un estribillo de los que no te puedes sacar de la cabeza. “What If We Give It Away?” es de esos medios tiempos tan típicos suyos que rebosan belleza a raudales, un tema ideal para relajarse y así que la siguiente y explosiva “Just a Touch” nos explote en la cara volviéndonos a mostrar a los R.E.M. más salvajes. La recta final del disco estaba compuesta por “Swan Swan H“; un corte de puro folk, pero no un folk común sino ese que sólo ellos podían lograr, y la divertida “Superman”; una versión de los estadounidenses The Clique, perfecta canción para acabar la experiencia con una sonrisa en los labios.

Estos R.E.M. se querían comer el mundo. Aún no eran la banda de masas que llegarían a ser tiempo después, y eso se podía apreciar en este trabajo. En estas canciones había magia y misterio, también rabia, pero sobretodo una sensibilidad fuera de lo común; en cada nota, en cada palabra. Con discos como este, influenciaron a muchas bandas alternativas que darían mucho que hablar (Pearl Jam o Nirvana, entre muchas otras) y durante un tiempo fueron una de las bandas más excitantes del mundo. Ahora se cumplen la friolera de treinta años de la publicación de este álbum, y aún sigue sonando igual de bien. Pinchémoslo una vez más y dejémonos llevar por su indiscutible grandeza.

JUANVI PEDRO GILABERT

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