QUEEN ‘Forever’

QueenForeverweb (640x640)(Virgin EMI)

 Queen para siempre, claro que sí. Aunque para siempre sea un término que acaba por desvirtuarse, por perder su propio sentido, a través del mismo devenir. ¿Qué hacías en el ’79, en plena gira de Jazz? ¿O en 1986, cuando el bigotudo Freddie y sus muchachos presentaban A Kind of Magic? ¿Recuerdas el nudo que se te hizo en el estómago la primera vez que escuchaste Innuendo y leíste entre líneas? ¿O cuándo te enteraste de la muerte del mítico Mr Mercury? No sé vosotros, pero yo tengo bien claro lo que significan Queen para mí. Gracias a ellos, tengo mis propios momentos para siempre, instantáneas perdurables en el tiempo que jamás me abandonaran y… lo siento, pero no necesito que dos de sus ‘supervivientes’ se empeñen constantemente en recordarme la grandeza de una banda que pasó a mejor vida hace más de dos décadas. Reediciones, recopilatorios, giras cojas y suplantaciones de personalidad desdibujando un nombre que cada día les viene más grande, por muy legitimados que se encuentren para realizar esta empecinada y lucrativa labor de acoso y derribo de su propio mito… eso es lo que vamos obteniendo en modo bucle por parte de unos May y Taylor siempre dispuestos a llevar al límite la paciencia de los fans. La excusa ahora la trae ‘Forever’, compilación de –ojo al dato- “las mejores baladas de Queen”. Quizás mi sensibilidad esté bajo mínimos, pero no acabo de encajar bajo semejante epígrafe piezas tan reivindicables como “The Miracle”, “’39”, “Play The Game” o la oscura “Drowse”… aunque da lo mismo: la pareja calavera reúne bajo un mismo título un buen puñado de canciones de suaves y pegadizas melodías y el pretexto se desarrolla solo, perfecto anzuelo para completistas y público descafeinado. Para atrapar a los más entrenados y hacerles pasar por caja, el aliciente tampoco tiene mucho misterio: tres cortes ‘inéditos’ que tampoco lo son tanto. “Let Me In Your Heart Again”, descarte de The Works originalmente grabado por la churri de May, Anita Dobson, aporta cierta frescura ochentera, a pesar de resultar algo empalagosa; “Love Kills” sonaba mejor en su versión original, sin las nuevas y forzadas inclusiones queeneras del dúo sacacuartos; y ese dueto mercuriano junto al finado Jackson (la preciosa “There Must Be More to Life Than This”, del simpático Mr Bad Guy) ya lo conocíamos de sobras en su versión maquetera (cosas de talifanes). Por lo demás, nada nuevo bajo el sol, aunque revisitar de un tirón joyitas no tan populares de su repertorio, como “Long Away”, “Dear Friends”, “You Take My Breath Away” o la estremecedora “Bijou”, nunca está de más. A la espera de que algún día veamos editadas como se merecen todas esas rarezas (probablemente, no tan rentables) que permanecen archivadas sin ver la luz del día, poco más podemos esperar de lanzamientos protagonizados por ese ente llamado Queen a día de hoy. Seguiremos esperando.

ALBERTO DIAZ

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