PRETTY BOY FLOYD ‘Public Enemies”

(Frontiers) Está bien, lo admito. El mundo no aguardaba, conteniendo la respiración, la reunión de Steve “Sex” Summers y Kristy “Krash” Majors, cantante y guitarrista, respectivamente, de Pretty Boy Floyd. Pero, no me negarán que no deja de ser una agradable sorpresa, que estos dos sujetos, engendrados en la noche angelina de mediados de los ochenta, vuelvan a trabajar juntos después de casi veinte años sin verse las caras.

Pretty Boy Floyd estuvieron ahí. A punto de conseguir el estrellato, tras la publicación de su deliciosamente frívolo debut ‘Leather Boyz With Electric Toyz’, en 1989. Tenían temas pegadizos, un look atómico, y ganas de comerse el mundo. Pero todo se fue al traste un par de años después. Volvieron a intentarlo en 1995, pero tras la edición del discreto “Porn Stars” en 1999, Steve Summers se quedó solo, al frente de los Floyd, tirando de fondo de catálogo con la edición de varios recopilatorios de temas inéditos y demos, y girando con mayor o menor fortuna por los escenarios del mundo, acompañado de músicos de quita y pon (con la excepción de algún ilustre como Keri Kelli).

Y aquí tenemos, a punto de comenzar 2018, un nuevo disco de Pretty Boy Floyd, con Summers y Majors al frente. Si ‘Public Enemies’ se hubiera publicado un año y medio después del debut de la banda, nadie se habría sorprendido. Para Pretty Boy Floyd, el reloj se paró en 1989. Su estilo no ha variado ni un ápice desde entonces. Y no voy a ser yo quien se queje. ‘Public Enemies’ es Glam Hard Rock en estado puro (nunca me gustó la etiqueta “glam metal”). No hay segundas lecturas. No hay intenciones ocultas. Esto es pura diversión, amigos. Tras la intro ‘S.A.T.A.’, el primer balazo, “Feel The Heat”, ya nos dice por dónde van a ir los tiros (¿lo pillan?). Riffs a diestro y siniestro, melodías infecciosas, y la característica voz nasal de Steve Summers en primer plano. A partir de ahí, pues un poco de todo. Momentos muy inspirados como “American Dream”, la deliciosa “High School Queen”, o la irresistible “We Got The Power”. Una arquetípica balada típicamente 80’s que, sorprendentemente, funciona a la perfección (“We Can’t Bring Back Yesterday”); y algún himno para corear con el puño en alto, como “Do Ya Wanna Rock” o “Shock The World”. El trabajo pierde algo de fuelle hacia el final, con algún tema algo repetitivo, pero remonta con la espléndida “Star Chaser”. La producción, a cargo del propio Kristy Majors y el ilustre Keri Kelli, es sobria, pero muy cuidada, y de la mezcla se ha encargado nada menos que Cameron Webb, productor de los últimos, -y excelentes- trabajos de Motörhead.

No puedo decir que ‘Public Enemies’ sea un disco brillante, porque no lo es. Pero es justo lo que uno puede esperar de Pretty Boy Floyd: desenfado, diversión y frivolidad. Y de todo eso, amigos, estamos muy, pero que muy necesitados.

EDU A. CRIME

 

Deja un comentario

*