POPA CHUBBY ‘The Catfish’

popa(ear Music/Top Artist)

El neoyorquino Popa Chubby es un rara avis dentro del blues: no es muy corriente en este negocio salirse del guion y tratar de incorporar novedades sonoras; más que nada, porque el que paga, es decir, el público que compra discos y acude a conciertos, no acepta demasiado bien el cruzar las líneas maestras del estilo. No escribiremos ninguna novedad si afirmamos que el aficionado a la música del diablo es posiblemente uno de los más inmovilistas de entre los melómanos; sin ir más lejos, solo hace falta recordar que se silbó a Stevie Ray Vaughan, pecado mortal, en el festival de Jazz de Montreux por ser demasiado atrevido. Bueno, pues a nuestro protagonista eso le ha dado igual, pues ha coqueteado con influencias ajenas y ha salido airoso de todas ellas, conservando el prestigio intacto; quizás porqué en sus recitales se muestra mucho más ortodoxo y deja los experimentos para el estudio de grabación. Este nuevo disco, Chubby mantiene esa línea y forma un conjunto heterogéneo y variado que mira en diversas direcciones. Abre con dos temas de funk rock chuleta que encajarían de maravilla en su barrio, el Bronx, con groove y guitarras embravecidas, para dar paso a una anecdótica revisión instrumental del “Bye Bye Love” (Everly Brothers, Ray Charles, ‘All that Jazz’), algo que suele hacer y que le funcionó con mucho mejores resultados en la briosa ejecución del tema principal de El Padrino en el estupendo ‘Deliveries After Dark’ (2007). Tiene la mano rota para abordar blues rock de manual que factura con solvencia,  oficio e impecable ejecución técnica, véase “Cry Till’ It’s a Dull Ache” o “Dirty Diesel”; rinde tributo a uno de sus ídolos, todos sabréis quien, en “Motörhead Saved my Life”, para luego mecerse en suaves compases jazz (“Wes is More”), y decir adiós en clave country blues dándole a “C’mon in my Kitchen”, no sin antes haber soltado un disparo a la línea de flotación de los talibanes cruzando hip hop y dance en “Slow Down Sugar”. Popa nunca será citado entre los grandes del género, ni será una influencia decisiva en sucesivas generaciones de jóvenes cachorros corre mástiles, pero sus obras se escuchan con agrado y se le agradece ese espíritu innovador y esa inquietud por aportar aire fresco.

MANEL CELEIRO

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