PÓKER ESCANDINAVO HIGH ENERGY

Para que algunos podamos hablar en contexto y con conocimiento de causa de la invasión escandinava high energy de hace dos décadas nos tendríamos que trasladar muy a principios de la década de los noventa, cuando Nirvana publicaron el crucial ‘Nevermind’ en 1991. Ese disco y su abrumador éxito rompieron con el régimen anterior y abrieron la puerta (para algunos la caja de Pandora) para la última gran explosión y libertinaje musical. Es difícil plasmar en unas pocas líneas lo que pudimos vivir en esa época. La frescura y angustia existencial del mal llamado Grunge con los susodichos Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden o Alice In Chains, el nuevo y excitante nuevo orden metálico mundial con Pantera, Sepultura y Korn a la cabeza o la reconversión industrial y metálica de Ministry o Nine Inch Nails por poner tres ejemplos bastante preclaros.

Desafortunadamente esta efervescencia musical duró menos de lo esperado –suicidio de Kurt Cobain, perdida de frescura de las bandas, disoluciones inesperadas…- dando posiblemente los últimos coletazos con el ‘Roots’ de Sepultura y el ‘Aenima’ de Tool.

Se atisbaba un panorama desolador a partir de la segunda mitad de la década de los noventa. Y curiosamente la salvación temporal a la larga travesía del desierto que esperaba vino desde el mismo continente europeo, de las gélidas tierras escandinavas de la mano de Nick Andersson el batería de Entombed y su proyecto Hellacopters. No inventaban nada nuevo, pero la recuperación en clave muy estruendosa del legado MC5 oxigenó la escena del rock & roll y dio paso a unos años donde cuatro bandas nos regalaron un ‘back to basics’ incontestable y que devolvió el espíritu del rock a los clubs. Un póker de ases escandinavo en toda regla y que a grandes trazos estos serían sus grandes logros.

HELLACOPTERS

Como se ha comentado unas líneas más arriba, Hellacopters nacieron como proyecto paralelo de  Nick Andersson (aka Nick Royale), batería del imprescindible combo de Death’n’Roll Entombed. Con Hellacopters Royale quiso darle salida a su influencias más rock & roll y proto punk como MC5. El primer toque de atención vino con el seminal ‘Suppershitty To The Max’ en 1996, pero fue la publicación de ‘Payin’ The Dues’ en 1997 lo que hizo que la parroquia rockera fijara su atención en ellos. Un álbum estruendoso y abrasivo que mostraba pureza e iba a por el tuétano del rock & roll. Su estilo enérgico pero no carente de melodía quedaba  aposentado en este álbum de referencia, aunque muy pronto quedo claro que la melodía iba a ganar mucho terreno, y especialmente la influencia de KISS, mal que le pese a parte del fundamentalismo rockero. Todo esto quedó claro en un disco ineludible como es ‘Grande Rock’, donde se pulieron aristas y la enorme influencia de los creadores de ‘Destroyer’ se hizo totalmente explícita, llegando a titular un tema con el nombre de “Paul Stanley”. La cima creativa llegó con “High Visibility” (2000), una colección de canciones perfectas, donde el espíritu KISS campaba a sus anchas. Desafortunadamente a partir de aquí la cosa perdió gancho y frescura, siguieron publicando discos, que si bien eran recomendables mostraban cierto hastío de la formula y una repetición de esquemas alarmante, que también tuvo su reflejo en sus presentaciones en directo, correctas pero reiterativas en los mismos clichés y poses escénicas. Todo esto llevó en 2007 a una disolución por agotamiento de la fórmula y fin de un ciclo que no daba para más.

Como siempre sucede el tiempo es el mejor sanador y el que pone las cosas en su sitio. Y pasado el tiempo suficiente la banda decidió volver en 2016 con motivo del aniversario de la publicación de su disco de debut. En principio con apariciones esporádicas y en olor de multitudes, algo normal vista su importancia como salvadores del rock & roll en la segunda mitad de la década de los noventa.

BACKYARD BABIES

Muy curioso lo de esta banda también sueca capitaneada por el guitarrista Dregen (que también formó parte de Hellacopters en sus inicios, y también actualmente) Aunque sean los únicos de la llamada ‘invasión escandinava’ que nunca lo han dejado y que siguen manteniendo un correcto poder de convocatoria, parece que el fuego y la excitación hace mucho tiempo que desapareció. Debutaron en 1994 con ‘Diesel & Power’, un disco en clave blues rock sleazy que no hizo temblar muchos cimientos, pero fue en 1998 y totalmente reinventados en clave punk’n’roll e influenciados por Social Distortion y Monster Magnet que publicaron el imprescindible’Total 13’. Un álbum de aquellos que se recuerdan, con él también se subieron al podio escandinavo ofreciendo también recitales inolvidables y adrenalínicos. Sin embargo esto fue tan fugaz como una supernova, la obsesión de Dregen y Nicke Borg por entrar en el mercado americano les llevó a grabar un disco como ‘Making Enemies Is Good’ en 2001, donde parecían querer competir por el mercado del punk pop californiano, cosa que se fue acentuando en posteriores referencias discográficas. Dicen que lo bueno si breve dos veces bueno, máxima totalmente aplicable a Backyard Babies.

GLUECIFER

Los autoproclamados ‘Reyes del rock’ noruegos. Y no voy a ser yo el que discuta tal afirmación. Su debut en 1997 con ‘Ridin’ The Tiger’ nos dejó a muchos anonadados. Estruendoso y abrasivo, un poco en la tesitura del ‘Payin’ The Dues’ de The Hellacopters, pero con un punto más histérico, veloz y punk’n’roll. Estaba claro que no nos encontrábamos ante una banda del montón, y que además contaba con dos puntales básicos para entender el conjunto. Uno lo tenemos en la figura de su vocalista Biff Malibu, carismático al máximo y siempre elegantemente trajeado y que le daba el perfecto contrapunto al guitarrista Captain Poon, bien parecido, rockero, también carismático y compositor de todas las canciones del combo. La cosa siguió adelante y a tope de jolgorio –pero con las aristas más rebajadas- en los también inconmensurables ‘Soaring With Eagles At Night To Rise With The Pigs In The Morning’ (1998) y “Tender Is The Savage” (2000). Discos todos ellos que contenían himnos incendiarios capaces de poner patas arriba cualquier club; “Leather Chair”, “Evil Matcher”, “Bossheaded”, “Get The Horn”, “I Got a War”….Pero llegó la tan temida evolución y con “Basement Apes” (2002) y “Automatic Thrill” introdujeron nuevos elementos en su música (sin romper para nada con su clásico estilo todo sea dicho). Pero perece que la introducción de ciertos elementos metálicos, alternativos y oscuros no acabó de calar entre el grueso de sus seguidores a pesar de ser buenos discos. Tras estas incomprendidas intentonas de cierta evolución y el agotamiento de unos cuantos años a tope anunciaron su disolución en 2005. Con el nombre en barbecho durante unos cuantos años y con el recuerdo entre sus fans de algo que fue muy bueno decidieron volver en 2017, pero a la Hellacopters con conciertos puntuales y muy señalados como los que podremos disfrutar esta misma semana en España.

TURBONEGRO

Quizás la propuesta más estrambótica salida de Noruega (con permiso de algunos combos de black metal) pero no por ello menos meritoria. Combo de punk rock que jugaban explícitamente con la estética homo (siendo todos ellos heterosexuales, que se sepa) y especialmente con la iconografía marinera del ilustrador Tom de Finlandia. Empezaron como banda de punk rock descerebrado de textos marranotes hasta evolucionar también a un punk’n’roll que no tenía el más mínimo reparo en apropiarse de cosas de otros para hacerlas suyas, especialmente de The Dictators. Su cima creativa la lograron con el imprescindible “Apocalypse Dudes” en 1998, una colección de canciones sencillamente adictivas e irresistibles. Pero el abuso de drogas les llevó a tal desgaste que en 1998 decidieron arrojas exhaustos la toalla. Ya limpios decidieron en 2003 retomarlo donde lo habían dejado y protagonizaron uno de los retornos más sonados y emocionantes que se recuerdan a nivel de sala, con ingentes sold outs. El retorno se saldó también con un recomendable disco de estudio ‘Scandinavian Leather’ (2003). Desde entonces se han mantenido en activo, y aunque el nivel siempre ha sido alto parte de la magia se ha perdido, incluyendo la sustitución de su carismático vocalista Hank Von Helvete.

A grandes rasgos esto serían los cuatro grandes del rock escandinavo de fin de milenio. Hubo más bandas por supuesto como Hardcore Superstar o Psychopunch, incluso los americanos Supersuckers se vieron beneficiados estilísticamente por el high energy nórdico pero pocas fronteras hubiera traspasado este movimiento de no ser por este póker de ases nórdico.

XAVI MARTÍNEZ






Your email address will not be published. Required fields are marked as *

*