PESTILENCE (Upload Club, Barcelona 27-02-18)

La barcelonesa sala Upload tembló hasta los cimientos la pasada noche. Y, a pesar del ambiente gélido en la Ciudad Condal, la temperatura rozó el punto de ebullición en el interior de la sala. Todo ello gracias a la devastadora actuación de Pestilence, y al no menos apabullante show ofrecido por Moonloop. Embarcados en una suerte de celebración de su trigésimo segundo aniversario como banda, Pestilence están ofreciendo unos shows basados en sus cuatro primeros trabajos, prescindiendo, curiosamente, de toda referencia a su más reciente álbum, el formidable ‘Hadeon’.

Moonloop

Como auténticos invitados de lujo, Moonloop fueron los encargados de abrir el concierto de Pestilence en Barcelona, y, bueno, ¿qué podemos añadir a estas alturas de ellos? Los barceloneses constituyen una de las puntas de lanza del panorama extremo nacional. Auténticos adalides del Death Metal de tintes más progresivos, Moonloop ofrecieron todo un despliegue de fuerza, potencia, y, por supuesto, destreza instrumental. Comandados por Eric Baulenas, cantante y guitarra solista, la banda desgranó temas de sus dos trabajos, haciendo hincapié, lógicamente, en su disco más reciente, -el potentísimo ‘Devocean’-, en el cual se muestran más agresivos que nunca. Así, la monumental “Megalodon” hizo los honores, para seguir con una primigenia “A Life Divided”. El sonido acompañó en todo momento, y la banda no dio cuartel durante los cincuenta minutos que duró su actuación. La presencia sobria, pero imponente de Eric Baule, resultaba hipnótica, y más cuando atacaba las partes solistas de piezas tan imponentes como “Gallery of Diminished Nightmares”, “Legacy Of Fear” (dedicada a la cochambrosa clase política que nos ha tocado padecer), o la simpar “Interglacial”. Una sorpresiva, -e inapelable-, versión del “Suicide Machine” de Death, nos dirigió al final de su magnífica actuación, con la enigmática “Medusa”, tras la cual se retiraron del escenario entre merecidos aplausos.

Pestilence

Y si lo de Moonloop fue tremendo, lo ofrecido por Pestilence fue para enmarcar. Con una formación totalmente remozada, con Patrick Mameli como único miembro original, Pestilence tomaron por asalto las tablas de Upload, comenzando con “Malleus Maleficarum/Antropomorphia”. Desde el primer minuto, la sala se puso al rojo vivo: mosh pits y stage diving ininterrumpidos, que no cesaron durante los setenta minutos largos de actuación. El concierto estuvo estructurado cronológicamente, lo cual supuso un asiento de primera fila para contemplar la evolución sonora de la banda. Unas descarnadas “Parricide” o “Subordinate To The Domination”, también de ‘Malleus Maleficarum’, dieron paso a las más elaboradas “Dehydrated’ (descomunal) y “Chronic Infection”, del álbum ‘Consuming Impulse’. A estas alturas ya podía apreciarse la valía de la actual formación de Pestilence; toda una auténtica maquinaria de precisión, liderada por un, al principio, algo flemático Patrick Mameli, que acabó contagiándose del extraordinario ambiente que reinaba en la sala. La parte central del show estuvo consagrada al imprescindible ‘Testimony Of The Ancients’, que fue, de largo, el trabajo más representado durante la noche (probablemente porque es el primer disco en que Mameli se encargó de la voz solista) Así, pudimos disfrutar de temas tan incontestables como “The Secrecies Of Horror”, “Twisted Truth” (la cual dedicaron a Fabiano Penna, guitarrista de la banda brasileña de Death Metal, Rebaelliun, fallecido ese mismo día) o la monolítica “Prophetic Revelations”, con su tremendo riff, muy reminiscente del “The Thing That Should Not Be”, de Metallica. “Presence Of The Dead” nos dirigió hacia, curiosamente, la única pieza rescatada de ‘Spheres’, sin duda el álbum más experimental del grupo. Así, la intrincada “Mind Reflections”, finalizó la parte “regular” de la actuación. No obstante, la banda regresó al escenario para ofrecer un único “bis”; una intensa “Out Of The Body” que cerró definitivamente una actuación estelar. Pestilence dieron una auténtica lección magistral de lo que debe ser el Death Metal en directo. Y es que, a veces, la vieja escuela es la mejor escuela.

TEXTO: EDU A. CRIME

FOTOS: LECUMBERRY

Deja un comentario

*