PARADISE LOST (Salamandra, L’Hospitalet de Llobregat 05-11-15)

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Paradise Lost son unos verdaderos asiduos a nuestros escenarios. Los de Halifax han incluido fechas en nuestro país por estas tierras -tanto en sala como formando parte de festivales- ya desde sus primeros conciertos como cabezas de cartel, durante la ya lejana gira de “Draconian Times”. Así pues, puntualmente, la banda nos ha visitado nuevamente, esta vez para presentar su último, y soberbio, álbum, ‘The Plague Within’. La sala grande de Salamandra, acogió una gran entrada, si bien, poco antes de la apertura de puertas, la situación no llamaba al optimismo, ya que apenas un par de docenas de asistentes aguardaban para entrar. Sin embargo, para cuando Lucifer, banda que está abriendo sus conciertos europeos, subieron al escenario, el aspecto de la sala era mucho más prometedor. Lucifer es el nuevo proyecto de Johanna Sadonis, ex cantante de The Oath; y la más reciente incorporación al combo ha sido, ni más ni menos, Gaz Jennings, guitarrista de los extraordinarios Cathedral. Con estas credenciales, no es complicado adivinar el estilo que practican estos Lucifer: doom metal con aires retro. La banda ofreció una excelente actuación, totalmente basada en su primer larga duración, ‘Lucifer I’. Y debo decir que disfruté mucho de lo que pude escuchar y presenciar, se trata sin duda de un gran trabajo. Riffs monolíticos a lo Candlemass, con arranques stoner y la sugerente voz de Johanna como contrapunto perfecto. Observando sus evoluciones sobre el escenario, uno no podía evitar recordar a Jinx, la enigmática frontwoman de Coven, los acid-rockers satánicos de finales de los 60’s. Temas como “Sabbath” o “White Mountain” recibieron una gran acogida entre el público, el cual despidió a la banda con aplausos. Habrá que seguirles la pista a estos Lucifer, porque prometen. Y mucho.

Con la sobriedad que les caracteriza, y tras una majestuosa intro, Paradise Lost subieron al escenario de Salamandra, para comenzar su actuación con “No Hope in Sight”, tema que abre ‘The Plague Within’. Enseguida pudimos disfrutar de un par de concesiones al pasado, en forma de una monumental “Widow” y “The Painless”, prácticamente inédita hasta el momento. El sonido fue cristalino desde el principio, excepto por unos ligeros problemas con el micro de Nick Holmes. El frontman estuvo particularmente comunicativo, haciendo gala en todo momento de su flemático humor británico, y vocalmente rayó a gran altura. De hecho, toda la banda estuvo realmente excelente, siempre dentro de su sobriedad escénica. Ya conocemos a Paradise Lost: no son amigos de grandes aspavientos ni coreografías sobre las tablas, pero son imbatibles en lo suyo. El carisma de alguien como Gregor Mackintosh es innegable, y resultaba imponente verle hacer headbanging, con sus larguísimas rastas; su inigualable estilo dota a las composiciones de la banda de una atmósfera única. Volviendo a lo que dio de sí el concierto, estaba claro que Paradise Lost tienen fe en este nuevo trabajo, ya que hasta un total de siete temas del disco fueron interpretados para la ocasión. Me parece encomiable que una banda con una trayectoria tan dilatada como la suya tenga la valentía de dedicar la mitad del set a su nueva obra. Así, temas como “Terminal” o la vitriólica “Flesh From Bone” (probablemente lo más cercano al black metal que grabará nunca el grupo) se intercalaban con “Erased”, “Praised Lamented Shade” o una colosal “Enchantment”. “Beneath Broken Earth” supuso el momento más doom y atmosférico de la noche: seis agónicos minutos con el Nick Holmes más gutural de los últimos quince años. De la mano de una aclamadísima “As I Die” y “Requiem”, de su algo olvidado ‘In Requiem’, asistimos a la primera retirada de la banda a los camerinos. Algo sorprendente, ya que apenas se había rebasado la hora de concierto. De todas formas, no tardaron en volver para interpretar un par de temas más de ‘The Plague Within’, así como la desgarradora “Faith Divides Us, Death Unites Us” (sin duda, uno de los mejores temas de la historia reciente del grupo) y la imprescindible “Say Just Words”, que puso, esta vez definitivamente, punto final a la velada. Una velada excelente, aunque, dando tanta cancha a su nuevo trabajo, no habría estado de más ampliar un poco el setlist en lo que respecta a temas antiguos. Este, quizá, sea el único “pero” a una, por otra parte, intachable actuación.

TEXTO: EDU A. CRIME

FOTOS: GERARD VARGAS

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