PARADISE LOST ‘Obsidian’

(Nuclear Blast) No suele ocurrirme muy a menudo, pero francamente, ante este nuevo trabajo de Paradise Lost no he tenido claro en ningún momentos por dónde tirar. Siempre espero con ganas un nuevo disco de los de Halifax, y más después de lo rotundos que resultaron tanto ‘The Plague Within’ (2015) y ‘Medusa’ (2017), sus dos últimos álbumes de estudio. Pues bien, este ‘Obsidian’ ha conseguido interesarme, es cierto; pero también desconcertame.

Corren tiempos plácidos en el seno de Paradise Lost. Más allá del enésimo cambio detrás de los tambores, parece que la banda se encuentra en una fase muy cómoda. La previsible, si bien nada forzada, “vuelta a las raíces” ha tenido un efecto balsámico que ha permitido a Nick Holmes y los suyos encarar este nuevo trabajo sin ningún tipo de cortapisa en cuanto al enfoque estilístico.

‘Obsidian’ es el álbum más variado de la banda en bastante tiempo. Estamos ante una suerte de “Best Of..:” estilístico de Paradise Lost; un trabajo que amalgama elementos de las diferentes fases por las que ha transcurrido la carrera de la banda. Buen ejemplo de ello es la inicial “Dark Thoughts”, cuya preciosa parte inicial incorpora guitarras acústicas y arreglos de cuerda, para a continuación venirse arriba con un monumental riff. Ya puede apreciarse a estas alturas la descomunal producción de la que goza este disco; con un bajo muy presente en la mezcla y unas guitarras sencillamente letales. Los dos temas de adelanto constituyen asimismo dos perfectos exponentes de ese repaso estilístico al que hacía referencia: “Fall From Grace” entronca perfectamente con el sonido más áspero de los últimos años, si bien incorpora elementos más melódicos. Por otra parte, la soberbia “Ghosts” trae de vuelta los aires góticos de “Symbol Of Life”, o el excelente (y muy infravalorado) disco homónimo de 2005.

Es a partir de aquí cuando ‘Obsidian’ pierde fuelle y se convierte en un artefacto algo irregular. Algunos temas quedan en tierra de nadie, como “The Devil Embraced” o “Serenity”. Por otra parte “Ending Days” es, sin duda, el tema que más me ha sorprendido. Una pieza que, en una primera escucha pasa completamente desapercibida, pero que acaba atrapando al oyente con un crescendo final absolutamente demoledor. “Ravenghast”, que cierra el disco, es el corte más rematadamente Doom, aderezado, de nuevo, con toques más melódicos.

‘Obsidian’ es, resumiendo, un muy buen álbum. Paradise Lost han dado rienda suelta a su paleta estilística, y no han querido encorsetarse en ningún estilo en concreto. Hay una mayor preponderancia de teclados; Holmes incide bastante más en las voces limpias de lo que ha venido haciendo en trabajos anteriores; y han conseguido conjugar a la perfección esos elementos con el sonido grueso de guitarras de los últimos discos (realmente inmenso el trabajo de Mackintosh y Aedy). Pero quizá, en este caso, la banda no ha sido capaz de mantener el nivel compositivo de otros discos. Eso sí; en ‘Obsidian’ todos los temas poseen la capacidad de mantener al oyente interesado en todo momento, y también de sorprenderle. Y eso, para una banda con la solera de Paradise Lost, es mucho decir.

EDU A. CRIME

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