NINA FOREVER (Chris y Ben Blaine)

Nina forever(Sitges 2015)

Siempre he dicho que aunque Gran Bretaña forme parte de Europa, poco tienen que ver sus habitantes con el resto del continente: los británicos son un mundo en sí mismos y esto siempre se ha notado fehacientemente en su concepción del cine. Viene esto a cuento, ya que este film -que no deja de ser una diatriba sobre el olvido y las cosas que nos resistimos a dejar atrás- hubiera sido en manos francesas (por ejemplo) algo mucho más sesudo y farragoso. Todo lo contrario de esta ‘Nina Forever’ que, llevando ese disfraz de película de terror, no deja de ser una escacharrante (a ratos) película de situación más británica que los discos de Iron Maiden, cuya trama sería la siguiente: Nina, la novia de Ben, muere en un accidente de tráfico y más tarde este inicia una nueva relación con Holly, pero Nina no va a permitir eso. Así que, cada vez que la nueva pareja empieza a retozar, la difunta se les aparece en la cama tal como quedó tras el fatídico accidente. Pero sin más uso del terror que su ensangrentada presencia, ya que la muerta se presenta haciendo gala de un humor negrísimo: cáustica, pagada de sí misma y con muchas ganas de joder la fiesta. Todo esto da pie a diálogos hilarantes, sexo bañado en sangre, atisbos de lesbianismo, revolcones en cementerios, constantes visitas a la lavandería y escenas surrealistas con los padres de la finada; todo con ese aire y flema tan british que le sienta de perlas a esta surrealista situación y a unos personajes tan definidos como los de cualquier sit-com británica que se precie. Definitivamente, los muertos envueltos en la Union Jack son mucho más cachondos.

XAVI MARTÍNEZ






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