NIFELHEIM (Upload, Barcelona 29-04-18)

Velada irresistiblemente diabólica la que nos ofrecieron los suecos Nifelheim, en vísperas de la noche más mágica del año, -Walpurgis Nacht-, celebración pagana por antonomasia. Y qué mejor manera de rendir pleitesía al panteón de deidades paganas, que metiéndonos un poco de Black Thrash de la vieja escuela entre pecho y espalda. La sala Upload registró una buena entrada para recibir a la veteranísima formación, liderada de forma incansable por los gemelos Gustavsson. Y es que, aunque no presentaban ningún nuevo trabajo, siempre es agradable asistir a un show de una banda con tanta solera y contrastadas aptitudes para el directo como Nifelheim. Y más si, como verán a continuación, lo ofrecido es tan rotundo y apabullante.

A modo de contraste, las dos bandas escogidas para acompañar a Nifelheim, representaban la sangre más joven del panorama extremo, si bien con estilos bien diferenciados. Los encargados de inaugurar la velada fueron los sabadellenses Insulters, un cuarteto que practica un Death Thrash muy en la onda de los primeros noventa, fusionando el sonido más rockero de Motörhead con los primeros Entombed. Interpretaron temas de sus dos álbumes, ‘We Are The Plague’ (2013) y ‘Metal Still Mean Dangers’ (2017) (¡Demonios, me encanta ese título!) Debo decir que disfruté de su concierto. Sus temas funcionan a la perfección en directo, si bien su set se hubiera beneficiado de una mayor movilidad por parte de la banda, bastante estática durante todo el show. Un pequeño “pero” que no empañó una más que destacable actuación.

Era el turno para la siguiente banda. Los portugueses Gaerea tomaron posiciones en el escenario, ataviados con sus máscaras negras con el símbolo del grupo emblazonado en blanco. La propuesta de Gaerea posee características típicas del Black Metal (blastbeats, tremolo picking…), pero también se acerca a terrenos del Post Metal, y vienen a la cabeza nombres como Cult Of Luna o The Ocean, Una propuesta harto interesante, pero que, por momentos, resultó algo dispersa. No obstante, el quinteto cuajó una notable actuación y su frontman hizo gala de un gran dominio de las tablas, con sinuosos y enigmáticos movimientos, agarrado a su extravagante pie de micro ramificado. Interpretaron temas de su primer Ep, editado en 2016, como la inicial “Final Call”, aunque también hubo tiempo para presentar algún tema de su inminente primer larga duración, ‘Unsettling Whispers’, como el excelente tema de igual título, que fue de lo mejor de su set.

Hablemos ahora de Nifelheim. Amigos, pocas veces he podido contemplar a una banda dejándose la piel en escena de una forma tan incontestable. Si bien podemos decir que Nifelheim es la criatura de Per y Erik Gustavsson (cantante y bajista, respectivamente, la formación actual de la banda es una maquinaria engrasada que funciona a todos los niveles. Lo más curioso es que Nifelheim no inventan absolutamente nada nuevo. Aglutinan lo mejor de los primeros Slayer, lo pasan por el tamiz de Bathory, y lo regurgitan en forma de un híbrido Black Thrash que resulta totalmente irresistible. A nivel estético, de nuevo acuden a la mente los Slayer de ‘Show No Mercy’: cuero, remaches, clavos de veinticinco centímetros y maquillaje oscuro bajo los ojos, son las señas de identidad del quinteto sueco, así como el satanismo cartonpétreo contenido en las letras de sus canciones, que resulta igualmente delicioso.

Así pues, lo que Nifelheim ofrecieron la pasada noche fue toda una demostración de energía, muy bien arropada por una propuesta musical que, como ya he comentado, no por poco novedosa resulta menos eficaz. Tras una –todo hay que decirlo- no muy diabólica intro, los miembros de Nifelheim se posicionaron sobre el escenario, y atacaron el primer tema de la noche, “Black Evil”. A partir de ahí, setenta minutos de total desenfreno metalúrgico, con banda y audiencia en (oscura) comunión desde el primer minuto. Andanada tras andanada o de puro Black Thrash como “Infernal Flame Of Destruction”, “Evil Blasphemies” o “From Hell’s Vast Plains” -de su más reciente Ep, ‘Satanatas’- hicieron las delicias del público. Un público al que la banda no cesó de animar en todo momento. Ambos guitarristas hicieron gala de un dominio total de sus instrumentos, si bien destacó por su movilidad el solista de origen chileno Savage Agressor. Y qué decir de los hermanos Gustavsson. Estos tipos son de una estirpe a extinguir; auténticos animales de escenario, incansables, con un repertorio de gestos faciales histriónicos que mostraban a cualquier cámara que se les pusiera por delante. El show estuvo muy centrado en el crudísimo debut del grupo, editado en 1995, el cual interpretaron prácticamente en su totalidad. Así, piezas tan venenosas e histéricas como “Unholy Death”, “Satanic Sacrifice” o una desenfrenada “Sodomizer” constituyeron algunos de los mejores momentos de la actuación, intercaladas con temas más recientes como “Bestial Rites” o “Storm Of The Reaper”. La parte final del show fue nuevamente monopolizada por selecciones del primer álbum. Así, tras un amago de final, con “The Bestial Avenger”, Nifelheim volvieron a escena para atacar las dos últimas piezas de la noche: “Witchfuck” y una letal “Possessed By Evil” que acabaron de llevarse a todos por delante. Y es que no hay nada mejor que un poco de “good ol’ satanic fun” para convertir la noche de Walpurgis en algo aún más especial.

TEXTO: EDU A. CRIME

FOTOS: LECUMBERRY

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