NERVOSA (Monasterio, Barcelona 04-08-2018)

Lo de las visitas de Nervosa a Barcelona en agosto tiene visos de crear una tradición, que rompe con la creencia -de dudoso origen- de que en esta época del año es un suicidio comercial programar conciertos, al menos de metal. Y si el año pasado el trío brasileño abordaba con ciertos reparos (recordemos que habían sufrido un robo en Reus, justo la noche anterior) la pequeña de las Razz, en esta ocasión la cita se dio en Monasterio, justo al lado del mar. Un local enclavado en pleno territorio comanche, en el que predominan los ritmos, digamos, más sabrosones y poco proclive al guitarrazo inmisericorde. Pues bien, las hordas metaleras tomaron por asalto la zona y la sala colgó gozosa el codiciado cartel de “Sold Out”. Una buena noticia, sin duda, sobre todo para el grupo, que no sólo ve consolidada su popularidad en estos lares, sino que contempla cómo su número de fieles crece ligeramente. La otra cara de la moneda fue que el local se abarrotó de tal manera, que aquello se convirtió literalmente en un infierno. Pero nada detiene a nuestros metalheads, que pasaron por alto un detalle tan nimio como el descrito, y cuando los zaragozanos Imprudent Killer iniciaron las hostilidades, no tardaron en aparecer los primeros pogos. No hay dolor y se han visto cosas peores, pero ahí se había ido a rockear (o a thrashear, al gusto del consumidor) y no era cuestión de que nadie pusiera en duda su capacidad de sufrimiento. Poco sabíamos de esta banda, aparte de  que venían a presentar su trabajo “Into the Light”, pero no importó pues el cuarteto cumplió con creces su cometido, encabronar al personal y ponérselo en bandeja al combo protagonista. Thrash arquetípico, discursos un tanto trasnochados (“la sociedad nos margina, pero a nosotros nos la repampinfla”, o algo así), pero mucha, mucha actitud y dominio de la escena, que debería mitigar cualquier pero que se les pudiera poner. Me parecieron veteranos que sabían lo que se traían entre manos y su propuesta no desmerece, así que los amantes del thrash patrio sin más haríais bien en no perderles la pista. Cover asesina de “Violent Revolution” de Kreator y retirada con la satisfacción del trabajo bien hecho. La pausa habitual nos sirvió para respirar un poco de aire exterior e hidratarnos, pero Nervosa no estaban dispuestas a darnos tregua y con la parsimonia habitual las chicas ocuparon su sitio en el escenario. La excusa era la presentación de ‘Downfall of Mankind’, su nuevo trabajo, aunque eso no importó durante los primeros temas, pues los problemas con el sonido hicieron imposible distinguir una pieza de otra. Ignoro si ellas fueron conscientes de dicho handicap, pero tiraron el bolo adelante como si no hubiera un mañana. No hubo trucos, ni gimmicks, ni subterfugios, sólo tres músicos tocando, con la actitud que se les presupone cuando le estás poniendo la banda sonora a una carnicería. Fernanda Lira sabe que cuenta con la aprobación de sus seguidores, se siente cómoda y reina sobre el escenario con convicción y aplomo. Lástima que fue tarea difícil escuchar su bajo, pero damos fe que no fue por su falta de empeño. La guitarrista Prika Amaral se mostró más reservada y concentrada en su trabajo. Lo suyo fue más de rechinar de dientes y fruncimiento de ceño, mientras disparaba riffs y solos, como si quisiera acabar ella sola con un ejército de orcos a base de notas. Pero quien quizás  evidenció un cambio más notable de actitud fue Luana Dametto. Lejos de la timidez que exibió el año pasado, la batería actuó como poseída por una legión de demonios y realmente fue un espectáculo verla abordar ese repertorio tan vertiginoso y violento. “Y dicen que en Brasil hace calor”, bromeó Fernanda, mientras desafió al desaliento volando nuestras cabezas con piezas como ‘Death!’ o ‘Intolerance Means War’. Y así hasta la final ‘Into Moshpit’, con la que se retiraron dejándonos exhaustos y empapados de sudor. Nada más ni nada menos que lo que se espera de un concierto de thrash al uso, donde no caben las sutilezas ni mucho menos las treguas piadosas. Tal y como hemos comentado en otras ocasiones, Nervosa no han inventado la rueda, ni siquiera marcan un punto de inflexión en nada. Pero son honestas, humildes y dan lo que prometen. Lo tomas o lo dejas. Sobre lo de tener que aguantar, en pleno 2018, ciertos comentarios sobre su aspecto físico por parte de algunos personajes muy faltos de atención, quizás hablamos de otro día. Misión cumplida y que alguien tome nota de muchas cosas de cara al previsible retorno del año que viene.

YURI VARGAS

 

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