MOTÖRHEAD: RECORDANDO A PHIL ‘PHILTHY ANIMAL’ TAYLOR CON UN TRÍO DE DISCOS

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Con el fallecimiento de Phil ‘Philthy Animal’ Taylor el pasado once de noviembre se muere también una parte de la historia de Motörhead. De hecho, servidor no pertenecía a ese grupo que clamaba a veces por una reunión de la formación clásica del trío, ya que pienso que la alineación actual hace mucho tiempo que funciona muy bien y que romper ese buen grado de compenetración que tienen ahora para volver a un pasado que ya dio lo mejor de sí mismo no tendría ningún tipo de sentido. Pero también hay otorgar al César lo que es del César y reconocer que sin ese trío mágico que fueron Lemmy, Eddie Clarke y Phil Taylor no se hubieran asentado nunca las bases de la leyenda Motörhead. Por eso, es de justicia echar un poco la vista atrás y rememorar no sólo a los Motörhead pretéritos, sino al ya añorado Taylor. Y para ello, al igual que la formación de terceto se rememoraran tres discos básicos que grabó el malogrado batería con la banda de su vida.

Motorhead-Overkill‘Overkill’ (1979)

El segundo disco ‘oficial’ de Motörhead es mucho más que una colección de canciones: es una declaración de principios. Asientan su sonido clásico con una concepción sucia, rápida y estruendosa del rock & roll (llamar ‘heavy metal’ a esto es de ser muy necio), y muy importante en ello es la batería de Phil, tanto o más que el bajo y voz de Lemmy o la afilada guitarra de Eddie Clarke. El principio a toda mecha del clásico que da nombre al álbum nos muestra a un batería que no tiene freno con ese doble bombo que nunca para, que arranca y vuelve a empezar una y otra vez cual conejito Duracell. De hecho, se puede afirmar que sin la batería de Phil Taylor este disco no sería lo mismo; escuchad el frenético ritmo sincopado de “(I Won’t Pay) Your Price”, los incesantes redobles de “Capricorn” o la contundencia que imprime a “No Class” o ‘Damage Case’. Se trata, sin ninguna duda, del disco que hizo de Motörhead la leyenda que son a día de hoy, con las coordenadas estilísticas del terceto totalmente definidas y con un nivel compositivo de órdago (casi todos los temas son clásicos de su historia). No sólo eso, le volvieron a dar enjundia al concepto de rock & roll sin casarse con nadie, y así hasta el día de hoy.

Ace+Of+Spades+MotrheadA‘Ace Of Spades’ (1980)

Hablar de ‘Ace Of Spades’ es, probablemente, hablar de Motörhead en su máximo momento de gloria y esplendor. Gran Bretaña había caído rendida a sus pies, y no era para menos. Su música sin compromisos captó a una generación castigada por el paro y la crisis, que vio en Motörhead algo que con lo que identificar y canalizar su rabia y frustración. Todo lo expuesto en ‘Overkill’ y ‘Bomber’ aquí se encuentra corregido y aumentado: el trío suena sin fisuras yendo todos a una, por esa causa común que es el rock & roll. Obviamente, Phil Taylor sigue siendo esa batería histérico y contundente que arrastra a toda la banda, y la lista de clásicos se engrosa de manera notable: el ultra mega clásico tema título, “(We Are) The Road Crew”, “The Chase Is Better Than The Catch”, “Jailbait”… aunque tropelías sonoras como “Fire Fire” o “Fast And Loose” están al mismo nivel sin haber alcanzado el status de clásico. Como apunte final, recalcar que sorprende que una banda que tiene una mascota o seña de identidad tan impactante y definida como el icono Snaggletooth, la superen visualmente saliendo ellos en portada. Para la historia queda esa mítica imagen desértica de los tres miembros con pose arrogante, mezcla entre forajidos a temer y rockeros con ganas de mucha camorra. Nunca una imagen ha sido tan definitoria de lo que se va a encontrar en los surcos de un disco.

Motorhead 1916‘1916’ (1991)

Y damos un salto adelante en el tiempo. Once años después nos encontramos con el último disco que grabó la banda (cuarteto en esos momentos) con Phil ‘Animal’ Taylor en sus filas, finiquitando su segunda etapa en el combo de manera espectacular (al menos, musicalmente). Y es que ‘1916’ es el disco que nos muestra que Motörhead no son AC/DC, que se puede evolucionar sin dejar de lado tu propio estilo. Es en este disco donde su inherente brutalidad deja paso a un poso más rocanrolero, más vacilón, como si Chuck Berry compusiera junto a Lemmy. Por supuesto, Taylor sigue rayando a un nivel altísimo tras los tambores (¡qué manera de golpear los parches en la inicial “The One To Sing The Blues”!), pero -como decíamos- el rock & roll más clásico va cogiendo posiciones en la frenética «No Voices In The Sky», en la desenfadada y bailable «Going To Brazil» o en la explícita y jaranera «R.A.M.O.N.E.S.’, el mejor tributo que pudo recibir el cuarteto de Queens en vida. También se desinhibe Lemmy en este disco y saca a relucir su vena más melancólica, acometiendo temas lentos, como el tema título, “Love Me Forever” o la experimental “Nightmare/The Dreamtime”. Un álbum imprescindible que ha de servir como excusa para aquellos que esgrimen que Motörhead no se salen de su patrón.

Tres discos como tres soles, que se me antojan perfectos para rememorar la figura del recientemente fallecido Phil ‘Animal’ Taylor, batería imprescindible para estudiar la historia del trío y que -por imagen y manera de tocar- fue uno entre un millón. ¡Hasta siempre, Phil!

XAVI MARTÍNEZ

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