METALLICA: LOADING ‘RELOAD’

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Si ‘Load’ fue toda una bofetada en el orgullo herido de los fans más talibanes, su apéndice ‘Reload’ no lo fue menos. Lo que muchos entendieron como una colección de desafortunados descartes, el oyente más inquieto lo abrazó como una magnífica oportunidad de ahondar en la cara oculta de unos Metallica que se sentían, más que nunca, necesitados de abrirse estilísticamente para poder crecer y convertirse en el monstruo que hoy en día todos conocemos. ¿Valiente maniobra o el insulto definitivo? Recordemos ‘Reload’, dando de nuevo voz a los inquietos y emperifollados Kirk y Lars.

UNA SEGUNDA DOSIS DE POLÉMICA.

“No me importa demasiado el rechazo de ‘Load’. Yo también lo hubiese rechazado cuando tenía diecisiete años. Pero entonces no tenía ni idea de un montón de estilos musicales. A lo largo de los años, he ido escuchando un montón de música y pienso que, para que la gente aprecie otros estilos, lo único que debe de tener es ganas de aprender”. (Kirk)

“’Load’ y ‘Reload’ es, sencillamente, el doble álbum que en un principio teníamos pensado editar. Son dos discos de un peso similar, de igual importancia. No se trata de un disco de primera categoría y una serie de sobrantes dejados para el segundo disco ni nada de eso. Son catorce y trece canciones que se pueden intercambiar unas con otras. Las portadas son intercambiables, el diseño, todo… Se trata de un año y medio de trabajo. El mejor ejemplo para explicarlo sería que si ‘Use Your Illusion II’ hubiese salido un año después de ‘Use Your Illusion I’, habría sido más o menos lo mismo”. (Lars)

Cuando, en diciembre 1997, Metallica volvió a la carga con ‘Reload’, la gente cruzó los dedos y cerró los ojos. Sus nuevos seguidores también hicieron lo propio, esperando que la banda no volviese a tocar ese “Thrash Metal ensordecedor para melenudos”, y sus fans de toda la vida rezaron para que el nuevo trabajo tuviese algo más de caña. Por aquel entonces, servidor estaba en el instituto atrapado en un estilo de vida pueblerino del que necesitaba escapar a toda costa, y mi viejo amigo Ángel Rubín (ex Adgar) me pasó una cinta original y la quemé mientras pasaba el duro invierno. Este nuevo disco me gustó un poco menos que ‘Load’: pierde fuerza en algunas composiciones, pero aun así me parece un buen disco. La gente se indignó por el tema “The Memory Remains”, pero a mí no me pareció tan terrible. La banda ejecuta sus partes con una maestría descomunal y Marianne Faithfull mete sus coros con elegancia y sin ningún pudor. La cantante -y ex de Mick Jagger- deja testimonio de su experiencia y sabiduría tarareando lo que a muchos les pareció una abuela vende castañas. ¡Señores, esta dama fue un sex symbol en su época y una cantante muy decente que vivió la vida como solo los más grandes han podido soñar!

La mayor parte de la crítica denostó el álbum y pronosticó la caída de Metallica. Esto, unido a que ‘Load’ había vendido la mitad que su Álbum Negro, hizo que sus seguidores comenzasen a temblar de nuevo. Pero nuestro querido batería danés conservó la calma y salió al paso con una audaces declaraciones…

“Si ‘Reload’ vende igual que ‘Load’, entonces habremos conseguido más o menos las mismas ventas que con el ‘Black Album’. Es lo que siempre he esperado. Yo siempre esperé que ‘Load’ vendiera la mitad que el ‘Black Album’: pienso que si este disco saliese ahora, vendería menos que ‘Load’. No creo que mucha gente escuche el ‘Black Album’ en 1997. El heavy metal está perdiendo su interés para muchos”. (Lars)

En aquella época, era un hecho cristalino que Lars pasaba del heavy metal, pero eso no le hizo componer un mal disco. No es el mejor de su carrera, pero demuestra que el tipo tenía las cosas claras y no las cambiaba por nadie. En mi opinión, pudo haber enterrado ‘Reload’ al ver las ventas de su predecesor, y aun así siguió adelante contra viento y marea. Eso es tener un par de pelotas y lo demás son chorradas.

‘RELOAD’: UNA RECARGA PARA LOS OIDOS.

El álbum comienza con “Fuel”, un tema que posee unos riffs descomunales y una base rítmica pletórica y atronadora. La interpretación vocal de Hetfield es arrolladora y la producción es limpia y contundente. El bueno de James quiere fiesta y te invita a quemar la ciudad. Este tema fue un alivio para muchos fans, hasta que escucharon “The Memory Remains”, la canción de la discordia. Como ya he señalado anteriormente, la banda está soberbia en este corte y la señora Faithfull lo borda con sus quejidos. Una canción que habla de la fama y belleza perdidas, el paso de la vida, la tragedia y la perdida de la memoria (no podía tener mejor complemento que la interpretación de una señora que representa eso y mucho más). El disco continúa con “Devil’s Dance”, un enérgico Hard Rock con unos cambios y estribillos magistrales y unas melodías de guitarra acojonante; es con temas como este donde Metallica demuestran lo buenos que eran en aquella época: podían interpretar cualquier estilo y hacerlo muy suyo; darle un lavado de cara y hacer que sonase único.

Una de las mayores sorpresas de estos dos discos es “The Unforgiven II”, donde la banda reinterpreta uno de sus temas más queridos y sale victoriosa del duro intento. No olvidemos que “The Unforgiven” es un tema muy querido por los fans y haberla cagado podía ser una cosa imperdonable. Pero el tema suena épico y magistral, casi me gusta más que la primera parte. “Slither” y “Carpe Diem Baby” son mis temas preferidos del disco: el primero es un contundente Hard Rock de riffs crujientes y base rítmica demoledora, un tema de ensueño que a día de hoy me sigue subiendo el punto como el primer día. “Carpe Diem Baby”, por otro lado, comienza lentamente, pero explota en tus oídos con una contundencia lenta y misteriosa; su ejecución del stoner hard rock es de las más magistrales de todo el disco, un tema muy profundo que te invita a aprovechar a tope los buenos momentos. Está claro que el bueno de James estaba en la cumbre de sus adicciones y a punto de descarrilar: es mala señal que todas o casi todas las canciones de dos discos hablen de los demonios, el lado oscuro de la mente y el hecho de dejarse llevar por las adicciones.

Cuando parece que todo esta a punto de terminar la banda nos ataca con “Bad Seed”, un tema súper crujiente. Los riffs estilo Sabbath nos invitan a mover el cuello y las melenas y a acelerar a tope nuestros coches. “Prince Charming” te hace levantarte del asiento al instante, con la banda atacando tipo “Stone Cold Crazy” y haciendo olvidar los malos sabores que para muchos pueda tener este álbum. ‘Reload’ termina de yéndose arriba con “Attitude” y “Fixxxer”; el primer tema representa su nueva forma de encarar la velocidad (un poco más lento, pero mucho más contundente que en los viejos tiempos), mientras que con “Fixxxer” dejan constancia de todo lo que saben hacer y desarrollar en un contexto más lento. Al igual que en “Outlaw Torn”, la banda se pierde en una tormenta de riffs y escalas magistrales.

Visto desde la distancia que dan los años, la dupla ‘Load / Reload’ me parece una de las maniobras más valientes y arriesgadas de la historia del Rock. Todo apuntaba a que aquella empresa podía ser un verdadero fiasco, el fin de su carrera; pero Metallica arriesgaron a muerte y al final les salió muy bien. Un trabajo con esa calidad solo podía salir bien.

 “En términos de metas, no nos hemos dejado ninguna en la estacada. La última gran meta fue sobrevivir al ‘Black Album’ y permanecer vivos. Sobrevivimos y, a partir de ahí, todo fue mucho más fácil. Ahora somos nosotros y la música: mientras disfrutemos, seguiremos adelante. Es irrelevante que nos comparen con bandas como Sepultura, porque nosotros grabamos los discos de la manera que queremos escucharlos, pero sobre el escenario podemos con todos. Y eso está demostrado”. (Lars)

En el momento de escribir estas líneas ‘Load’ atruena mis oídos y, por momentos, se me ponen los pelos de punta. Que me ocurra esto durante un turno de noche es bastante raro, pues suelo estar bastante amodorrado. Es lo que tienen estos dos discos: te despiertan algo dentro. En mi caso, es así. Da igual el género musical: si me pone, me pone. Los ‘Load’ lo hacen, y mucho.

NACHO GARCÍA ÁLVAREZ

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