METAL EXTREMO 2: CRÓNICAS DEL ABISMO 2011-2016 (Salva Rubio)

(Ed. Milenio)

Si en su primer volumen, ‘Metal Extremo: 30 años de oscuridad (1981-2011)’, Rubio ofrecía la tesis definitiva sobre un género tan variopinto como interesante, en esta secuela, el autor actualiza el desarrollo del estilo -y sus ramificaciones- en el último lustro, añadiendo también una serie de artículos y conferencias que permiten (aún más) ahondar en un universo tan oscuro como inspirador. Centenares de bandas de todos los pelajes, tanto de nueva factura como ya referenciales en sus categorías, son examinadas y puestas al día, evidenciando que el metal extremo es mucho más que cruces invertidas, tachas y ridículas invocaciones a Satanás. Cinco años dan para mucho, y en esta prolongación se documenta y valora el envidiable estado de salud y evolución de un multiforme género que se apoya tanto en sus valores más conservadores como en la osadía de artistas que hacen de la progresión y la vanguardia alguna de sus -necesarias- señas de identidad. Influencias arcanas y literarias, coqueteos con sonidos a priori tan distantes como la música electrónica o el jazz, pasado-presente-y-futuro a través de una dignificación de tintes casi académicos hacia un Caín que debería gozar de mejor reputación y al que, afortunadamente, el paso del tiempo le está otorgando el respeto debido. ‘Metal Extremo 2’ es un apéndice con sustancia que, especialmente, encuentra su mejor momento en algunos de los textos pertenecientes a las conferencias realizadas por su autor: ojo a sus textos sobre la conceptualización del dolor y la violencia explícita (y sus diferentes perspectivas narrativas) y las referencias a la obra de Howard Philip Lovecraft, o el tratado de la estética belicista en la cultura occidental y en el metal. Salva Rubio arroja todavía más luz a un universo que, aunque muestra su mejor cara ocultándose en las sombras, goza en la actualidad de mayor exposición y reconocimiento que nunca. Sirva este magnífico apéndice como una herramienta idónea para aprender y disfrutar de esta oscura caja de Pandora sonora.

ALBERTO DIAZ

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