MAX & IGGOR CAVALERA (Razzmatazz, Barcelona 08-11-16)

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El pasado 8 de Noviembre, en el marco de otro “Route to Resurrection Fest“  recibimos la visita de los ilustres hermanos Cavalera que han decidido rescatar el último disco de la formación clásica de Sepultura y tocarlo íntegramente.

La expectación, como era de esperar, era máxima. Poco hay que decir a estas alturas de ‘Roots’, la vuelta de tuerca definitiva para unos Sepultura en estado de gracia que a sus muchos méritos sumaron el conseguir que miles de metaleros se interesaran por la percusión, conocieran a Carlinhos Brown, y hasta empezaran a ponerse camisetas amarillas. Ahí es nada. Con la idea de una reunión de los hermanos con Kisser y Pinto prácticamente descartada para siempre, el público respondió a esta propuesta con casi la misma pasión que si se hubieran reunido; la sala uno de Razzmatazz rozando el sold out así lo atestiguaba.

Los encargados de abrir la velada eran los catalanes Crisix que, como es habitual en el quinteto, salieron a darlo todo. Incluso para quien no sigue de cerca su trayectoria (como es mi caso), siempre es un placer encontrarse a esta banda sobre el escenario. Divertidos, excesivos, y con una energía que ya quisieran muchas bandas de primera línea, los de Igualada dieron un repaso a toda su discografía sin centrarse especialmente en su último lanzamiento, ‘From Blue To Black’. Así, temas nuevos como “The Great Metal Motherfucker” se alternaban con algunos de sus himnos más celebrados, como ese “Ultra Thrash” que define perfectamente lo que uno va a encontrarse cuando se para ante estos energúmenos: Thrash de la vieja escuela hipervitaminado y técnicas impecables a velocidad absurda. Lástima que el sonido no jugara de su lado, provocándoles en más de una ocasión unos barullos en los que era casi imposible distinguir nada; pero esto es metal y aquí con la actitud suficiente puedes salvar cualquier contratiempo. Y afortunadamente, de eso van sobradísimos.

Fácil lo tenía la Cavalera Conspiracy (pues esta es la misma formación que saltaría al escenario, con Marc Rizzo a la guitarra y Johnny Chow al bajo) para contentar a un público entusiasmado por adelantado por la emoción y la descarga de Crisix. La portada de “Roots’ como telón de fondo, la bandera de Brasil en los amplificadores, las balas colgando del pie de micro… unos pocos elementos visuales para lanzar al fan a un viaje nostálgico en el que sería capaz de perdonar cualquier cosa. Bien pensado. Este “retorno a Roots” empieza sin calentamiento alguno, con “Roots  Bloody Roots” a todo trapo y la audiencia perdiendo la cabeza al instante. Aunque desde la primera estrofa se pudo comprobar que la voz de Max no está en su mejor momento, el frontman intentó compensarlo con un nivel de entrega y de interacción con el público que en sus últimas actuaciones con Soulfly o Conspiracy había brillado por su ausencia. Así, el improvisado mano a mano con los asistentes para cantar “Rattamahatta” resalta especialmente en una primera mitad del show que, pese al empeño sobre las tablas de los músicos – sobre todo de un Marc Rizzo que aunque intenta permanecer en un segundo plano para ceder el protagonismo a Max e Iggor, acaba siendo el más activo del cuarteto – no termina de cumplir por culpa de un sonido lánguido y falto de la potencia y el volumen al que debería sonar una banda como esta. Es al llegar a “Dusted” cuando los altavoces sacan algo de músculo y la salvaje “Born Stubborn” es lo que más se acerca a lo que todos queríamos encontrar en este revival, con Iggor desatado tras los parches y una batalla campal librándose en las primeras filas. Los colosales dos últimos tracks de Roots, ‘Endangered Species’ y ‘Dictatorshit’ estaban llamados a ser de los mejores momentos del concierto, pero se quedaron en el intento por culpa de la inexplicable decisión de cortarle la mejor parte a la primera y balbucear sin letra la segunda. Con ‘Roots’ visitado al completo y gran parte del público viviendo una especie de éxtasis tribal, Cavalera desperdicia una oportunidad de oro ofreciendo una estrambótica tanda de covers que empieza de manera genial con un “Procreation Of The Wicked” de Celtic Frost que – a buenas horas – suena verdaderamente aplastante (por qué no sonaron así todo el concierto es algo que escapa a mi intelecto) a la que seguirían “Ace Of Spades” que termina de volver loco al respetable, “Policia” sólo con los hermanos en el escenario por algún motivo, y una versión alternativa de “Roots Bloody Roots” el doble de rápida y con Iggor tirando de blastbeats que sirvió para cerrar el repertorio y nos dejó a muchos preguntándonos si no habría sido mejor idea rescatar algún tema de ‘Arise’ o ‘Chaos A.D.’

Está claro que Max Cavalera se ha embarcado en esta aventura como un paso más en la pugna por el legado y el nombre de Sepultura, pero también brinda una oportunidad única de disfrutar en directo una obra como ‘Roots’ y de reencontrarnos con esas canciones a las que el metal actual les debe tanto. Claro está también que es todo un placer ver a los dos hermanos, reconciliados desde hace años, disfrutando ese material y, sobre todo – especialmente para quien, como en mi caso, creciera admirando su figura – encontrar a un Max cercano y carismático como no se le veía desde hace un tiempo. Pero por otros motivos, algunos ajenos a la banda como el descafeinado sonido, este “Return To Roots” quedó algo cojo y crudo. Y de los tíos que sobre esas mismas tablas perpetraron una barbaridad como “Under Siege” podemos esperar mucho más. Sólo queda esperar que ganen algo más de fuerza y quizás algún día podamos disfrutar de una auténtica descarga de metal tribal y combativo como sólo Max Cavalera podría ofrecernos con toda la potencia que se merece… y que nos merecemos.

ISAAC MORA

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