MARDUK + BELPHEGOR (Apolo, Barcelona 04/03/15)

 

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La nueva visita de los legendarios adalides del Black Metal sueco, Marduk, no se tradujo en una buena entrada. Pese a lo atractivo del cartel, apenas se llenó la mitad de la grande del Apolo, y cuando los encargados de hacer los honores -unos muy discretos Krysantemia- comenzaron a lo suyo, el panorama era bastante desolador. Mucho más efectivos resultaron los siguientes, Bliss of Flesh, mientras que el combo galo de Blackened Death consiguió algunos aplausos del todavía escaso público.

Llegó entonces la hora de los, en mi opinión, rotundos vencedores de la noche: Belphegor. La descarga de los austríacos fue absolutamente devastadora;  desde la inicial -y demencial- “Feast Upon The Dead”, los de Helmut Lehner no dieron cuartel durante los escasos cincuenta minutos que estuvieron sobre las tablas. Tuvimos ocasión de presenciar hasta tres temas de su todavía reciente “Conjuring the Dead”, en el cual han profundizado en sus raíces más Death (el tema homónimo, sin ir más lejos, recuerda mucho a los Morbid Angel de “Blessed are the Sick”); aunque, por supuesto, también hubo tiempo para temas ya emblemáticos, como “Bondage Goat Zombie”, que cerró el show, y la simpar “Lucifer Incestus”, sin duda uno de mis temas favoritos de metal extremo de los últimos diez años.

Los cabezas de cartel lo tenían complicado para superar lo vivido con Belphegor; la cosa empezó bien, con Marduk tomando el escenario por asalto con el tema título de su último trabajo, la venenosa “Frontschwein”. El sonido estaba algo embarullado, pero la banda se veía pletórica. Ya de entrada, Mortuus me pareció un frontman con muchos más recursos que su predecesor, Legion, y ello pudo comprobarse en temas como “Slay the Nazarene” o “Cloven Hoof”. Sin embargo, y no sabría decir porqué, los de Morgan Hakkanson no cuajaron una gran actuación: quizá fuera la algo pobre respuesta del público, mucho más entusiasta durante la actuación de Belphegor, pero la banda (y en particular, Mortuus) parecía darse cuenta de ello y, pese a que la ejecución de los temas fue soberbia, no acabaron de conectar con el público. Sin embargo, la recta final del concierto sí pareció levantar un poco los ánimos, sobre todo con “Warschau” y “Sulphur Souls”, que cerró el show de forma bastante abrupta tras apenas una hora, ya que no hubo lugar a ningún bis. Este pobre final empañó ligeramente una, por otra parte, muy entretenida velada de metal extremo que, esperemos, se repita pronto.

TEXTO: EDU A. CRIME

FOTOS: JOSEP MARIA LLOVERA






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