MANZANO: VIVIÉNDOLO HASTA EL FINAL

Ya han pasado unos cuantos días desde la triste noticia del fallecimiento de José Antonio Manzano por culpa de un maldito cáncer. Todos los que manteníamos amistad virtual con el vocalista sabíamos que el fatídico desenlace tenía que llegar, pero no por ello ha dejado de ser desolador o menos doloroso. Sin duda Manzano ha sido un personaje clave en la escena hard & heavy patria, pero quizás ahora tocaría retroceder en el tiempo y enfocarlo todo desde un punto de vista actual, visto con la calma y serenidad que puede dar la perspectiva del tiempo. Porqué José Antonio pasará a la historia por haber sido el vocalista de los Banzai que grabaron ‘Duro y Potente’. Una de las tres obras cumbres de la escena metálica patria de su era junto a ‘Volumen Brutal’ de Barón Rojo y ‘El Qué Más’ de Obús.

¿Pero que aportó Manzano a la banda? Pues bastante, pero vayamos por partes. Banzai (la criatura del guitarrista Salvador Domínguez) habían publicado en 1983 un homónimo disco de debut, destacable y que aportaba buenas maneras e ideas. Pero que estaba lastrado por su vocalista Valentín del Moral (Chino), no porqué fuera un mal cantante, que sin duda no lo era, pero con una imagen y una manera de entonar las canciones demasiado castiza y cañí, que quizás encajaba en un entorno de música más urbana, pero no la más adecuada para una banda que buscaba proyección internacional. Todo cambió con la entrada de José Antonio Manzano. El vocalista de Barcelona era un tipo que poco o nada tenía que ver con la escena nacional, él se había educado y formado como vocalista a la sombra del blues y del soul y sus referentes eran David Coverdale, Glenn Hughes, Paul Rodgers, Robert Plant y demás colosos del rock. Manzano adoptó la actitud, maneras y presencia escénica de la tradición foránea pero cantando en castellano y eso fue lo que hizo que Banzai se convirtieran en algo especial junto al talento de Salvador Domínguez. Eso hizo que ‘Duro y Potente’ se convirtiera en algo tan especial y lejos del feísmo que caracterizaba gran parte del rock nacional más en boga. Otra de las virtudes de José Antonio, es que aparte de sus referentes vocales y estéticos es que siempre tuvo las ideas muy claras, sabía lo que quería y le gustaba y lo que no, y así fue hasta el final de sus días. No le gustó Metallica y el thrash metal en 1989 y seguía sin gustarle en el 2018. Y tenía claro que no iba a dar su brazo a torcer, ni se iba a cortar el pelo ni ponerse camisas de cuadros para intentar encajar en una escena que no era la suya, y si lo suyo no tenía repercusión le daba igual, prefería mantenerse en un discreto segundo plano antes que cambiar sus principios.

Pero volviendo a la historia de Banzai y a la química entre sus componentes y la pátina internacional aportada por Manzano, dio como resultado el espléndido ‘Duro y Potente’. Un álbum en el que todo cuadraba y que le hizo destacar sobremanera entre el abigarrado panorama patrio. Grabado con medios y con una multinacional detrás la cosa subió como la espuma, pero también es cierto que el disco estaba plagado de himnos y canciones memorables, de esas que enganchan y dan para corear a pleno pulmón en un recital en directo; ”Luces”, “Grita”, “Duro y Potente”, “No Pierdas el Tren” o ese himno antimiltarista que es “Se Terminó” entre otras conformaban un disco perfecto para su época. Desafortunadamente también fue la última gesta del combo, el éxito dentro de las fronteras españolas fue notable, pero no el suficiente para que salieran más actuaciones y la cosa acabó un poco como aquello de lo que pudo haber sido y no fue.

Manzano fiel a su concepción de la música lo siguió intentando con otras aventuras como la banda Zero. Pero fue en 1988 cuando montó su propio proyecto bajo su nombre. Parecía que iba a lograrlo, pero visto con la perspectiva que da el tiempo era muy difícil que una banda así cuajara en España. Inspirado e influenciado por el hard melódico de los Whitesnake etapa ‘Slide It In’ o Dokken la banda tuvo recursos y promoción a su alcance, incluso logró tocar en la primera edición del Monsters Of Rock y abrir para Whitesnake, pero su estilo era sólo para consumidores muy concretos. Entre esto, el gran auge del denominado rock urbano con Barricada y Los Suaves a la cabeza y ciertas turbulencias internas el inventó finalizó de manera abrupta, pero hay que reconocer que su segundo álbum ‘Al Límite De La Pasión’ es bastante recomendable y un buen ejercicio de estilo. A partir de ahí, Manzano con su habitual pragmatismo y coherencia entendió que se encontraba en un mundo que le era hostil, emigró a Suiza (por motivos personales) y las noticias relacionadas con su carrera llegaban con cuenta gotas como sus escarceos con Emergency y Niagara, donde no se movió ni un ápice de su onda hard melódica.

No fue hasta bien entrado el nuevo milenio, con el auge de las redes sociales y esa nostalgia infinita que parece invadirlo todo que volvió a dar señales de vida y se materializó la reunión de Banzai. Una reunión que propició algunos conciertos y la grabación de un muy buen álbum en directo en 2012 ‘En Vivo y Potente’. Tuve la suerte de poder asistir a uno de los conciertos de reunión de Banzai, y reconozco que disfruté mucho. Me encontré a una banda y especialmente a un Manzano actuando por el simple placer de hacerlo, sin presiones, disfrutando el momento y dando lo mejor de sí mismo por el simple hecho de volver a los escenarios. Pero nuevamente la historia se truncó, alguna desavenencia personal y la falta de propuestas serias para actuar en directo como él mismo me comentó en la última entrevista que me concedió, finiquitó por segunda vez la historia. Pero esta vez José Antonio decidió que quería seguir haciendo música, aunque fuera desde la más absoluta clandestinidad. Recuperó el nombre Manzano e intentó seguir ahí donde lo había dejado en 1990, y en 2015 publicó ‘Mi Religión’, un buen trabajo en línea hard & heavy que a pesar de todo la algarabía postiza que siempre hay en las redes sociales, vendió casi nada y apenas le dio para hacer dos conciertos de presentación. Pero le daba igual como me comentó, tenía claro cuál era su target y no se iba a esforzar en adaptarse a los nuevos tiempos ni a ir detrás de nadie, el ofrecía su producto y el que estuviera interesado era bienvenido a subirse al barco. De hecho le vi por última vez en directo en el concierto de presentación de ‘Mi Religión’ en Barcelona. Apenas un centenar de personas para una sala con capacidad para ochocientas (a pesar de tener cinco mil amigos y palmeros en Facebook) y por no hablar del paupérrimo número de oyentes mensuales en Spotify. Pero volví a disfrutar de su directo, un Manzano en plena forma, con ganas de gustar, y lejos de cualquier pretensión artística dio lo mejor de sí mismo para el pequeño grupo que nos habíamos congregado.

Después de esto aún le dio tiempo a grabar su último disco; ‘4’, otro recomendable álbum concebido en otra era, pero no se podía esperar menos de un personaje tan inquebrantable e íntegro. A partir de ahí la historia ya es conocida por todos, el anuncio de su enfermedad y su encarnizada lucha contra ella que tuvo el fatídico desenlace este pasado treinta y uno de marzo. El maldito cáncer se llevó por delante a un personaje que quizás ya no pertenecía a esta era, pero que murió sin haber vendido ninguno de sus principios y del que era agradable escuchar nueva música cada cierto tiempo. Un tipo sin igual en su mundo, donde hay que agradecerle que intentara darle lustre internacional a una escena patria en ocasiones demasiado cutre y feista. A nivel personal le echaré de menos seguirle por redes sociales y discutir siempre de buen rollo si Public Enemy tenían rock & roll o del exagerado éxito de Extremoduro por poner dos ejemplos.

Finalizaré este pequeño homenaje rememorando el principio de la canción “Se Terminó” de Banzai, que para mí ha cogido un tono más que amargo; “Me voy a ir, ya no hay solución, me llevan, se acabó…” Descansa en paz, colega.

(Las fotos que ilustran este artículo están realizadas por Josep Mª LLovera y pertenecen a la sesión que se realizó para el último disco de estudio de Manzano; ‘4’)

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: JOSEP Mª LLOVERA






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