MACHINE HEAD (Razzmatazz, Barcelona 07-04-18)

Machine Head se han vuelto a acercar a nuestros escenarios. Parece que Robb Flynn y los suyos se han asentado, por lo menos por el momento, en el formato “An Evening With…”, o, lo que es lo mismo, concierto más largo de lo habitual, sin bandas teloneras. En este caso, la excusa era la puesta de largo del nuevo –y discutido- trabajo del grupo: ‘Catharsis’. Y el público volvió a responder, si bien tardó en llenarse la grande de Razzmatazz, y, a primera hora, algunos nos temíamos el fatídico “pinchazo”.

Los conciertos de Machine Head en la Ciudad Condal suelen tener un carácter especial: parece que banda y ciudad viven una historia de amor recíproca, y la comunión público-banda es total en cada una de las visitas que el combo ha llevado a cabo en su historia. Y, si bien este show no ha sido una excepción, no es menos cierto que ha habido sus “peros”. Si, hace poco más de dos años, ya me pareció que Machine Head no acabaron de cogerle el punto al “timing” de un concierto de estas características, lo de este año ha ido, incluso, más allá. Nada menos que dos horas y tres cuartos de show que, en determinados (pocos) momentos, rozó lo reiterativo, aunque, en defensa de los de Oakland, hay que decir que fueron capaces de volver a poner la sala patas arriba tras cada “bajón”. Por otra parte, la entrega, actitud, y ejecución de la banda fue de diez en todo momento, aunque uno no puede dejar de pensar que, con media hora menos de show, el concierto hubiera sido impecable.

Pero no hagamos un drama de todo ello, ya que durante la mayor parte del tiempo la excelencia reinó por todo lo alto, y Machine Head nos brindaron momentos realmente antológicos. De hecho, la primera hora de show fue apabullante. Puntualmente, y tras la ya consabida intro “Diary Of A Madman”, de Ozzy Osbourne, Machine Head atacaron “Imperium”; insisto: no hay muchos temas mejores para iniciar un concierto que este. Público entregado, sonido notable y banda con ganas. La venenosa “Volatile” fue la primera concesión a ‘Catharsis’, un trabajo que, como ya comenté en su momento, encuentro de lo más disfrutable, incluso con sus (obvias) deficiencias. Unas épicas “Now, We Die” y “Beautiful Mourning” dieron paso a la incomensurable “The Blood, The Sweat, The Tears”, durante la cual se produjeron los primeros “circle pits” de la noche. La banda funcionaba a plena potencia, como pudo apreciarse en la siguiente “Kaleidoscope”, y sobre todo, durante la primera sorpresa de la noche: la absolutamente incontestable “Clenching The Fists Of Dissent”, cuyos diez minutos pusieron de manifiesto la capacidad instrumental de la banda, en particular del guitarrista Phil Demmel, quien, sin duda, ha aportado gran parte del toque sofisticado que posee la actual formación. No obstante, el solo que realizó a continuación fue algo aburrido, y, para colmo de males, supuso el preludio de una cada vez más manida “Darkness Within”, con largo discurso de Flynn incluida. Que Robb Flynn es un hombre seguro de sí mismo es de dominio público, pero que quizás debería reciclar su discurso. No obstante, vista la reacción del público, debo ser el único que piensa así, ya que el respetable coreó la dichosa melodía final a pleno pulmón, para deleite del maestro de ceremonias.

“Catharsis” (la canción) volvió a encauzar la noche, que se vino arriba con unas devastadoras “From This Day” y “Ten Ton Hammer”. Cada vez queda más patente el acierto de la banda al fichar a Jared McEachern como bajista. El tipo tiene una presencia escénica imponente, y, lo que es más importante, se compenetra a la perfección con el inmenso Dave McClain, formando una de las mejores secciones rítmicas del panorama metálico actual. Una sorprendente “Is There Anybody Out There”, el correcto single editado en 2016, condujo a una impetuosa “Locust”, que disfruté a rabiar. Pero, amigos,, a continuación hubo que apechugar con el que, en mi opinión es uno de los temas más flojos de la historia de Machine Head: “Bastards”. Ya me pareció insulsa en su versión de estudio, pero en directo la experiencia no fue a mejor.El solo de batería de McClain, si bien eficaz, no elevó mucho los ánimos, pero el tramo “final” del show se nos llevó a todos por delante, con tres puñetazos en la boca del estómago. Atención: “Bulldozer” (quien niegue sentir la necesidad de partir cráneos al escuchar este tema…miente); “Killers And Kings”, -uno de los mejores momentos de ‘Bloodstone And Diamonds’, y “Davidian” (“Let freedom ring with a shotgun blast”. No hay más preguntas, señoría)

Pero estábamos viviendo “una noche con Machine Head”, y la cosa no podía acabar ahí. Lástima que para comenzar los bises, eligieran las poco acertadas “Behind A Mask” y “Sail Into the Black”, una detrás de la otra. Afortunadamente, Machine Head tienen temas para dar y , y sólo una banda de su categoría es capaz de levantar a una audiencia, tras dos horas largas de concierto, y unos últimos quince minutos poco afortunados. Claro que una salvajada como “Aesthetics Of Hate”, lo levanta todo. Tras la siempre eficaz “Game Over”, asistimos a la mayor sorpresa de la noche, de la mano de una totalmente vitriólica “Block”, tema que cerraba el imprescindible ‘Burn My Eyes’, y el cual hacía mucho tiempo que no tocaban en Barcelona, tal como se encargó de recordarnos el propio Flynn. La simpar “Halo” supuso el broche final a la velada, con una banda agradecida, y una audiencia completamente rendida (pese a todo) a sus pies. Nadie, insisto, nadie, pudo salir defraudado de un concierto de tal calibre. Pero quizás, Machine Head deberían hacer un pequeño ejercicio de reflexión e intentar gestionar un poco mejor el “tempo”, en estos maratonianos shows que están llevando a cabo. No sería nada descabellado, incluso, prescindir de un par o tres de temas de un, por otra parte, casi perfecto setlist.

EDU A. CRIME

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