MACHINE HEAD: CATÁRSIS METÁLICA EN DOS ACTOS (I)

Ya queda menos para la gira de Machine Head por España presentando su más reciente ‘Catharsis’. Los de Robb Flynn son una de las bandas básicas para entender la evolución del género en el último cuarto de siglo, y para ahondar un poco en su importancia creemos que hay dos discos clave para comprender a esta maquinaria; su debut ‘Burn My Eyes’ en 1994 y su resurrección artística con ‘The Blackening’ en 2007. Vamos a analizar ambos trabajos y todo lo que supusieron para el mundo del metal y para la misma banda. De momento vamos con ese atemporal ‘Burn My Eyes’ que se convirtió en un clásico casi desde el momento de su publicación.

BURN MY EYES (1994)

A día de hoy muchos siguen llorando y gimoteando sobre esa cuestión que dice que los años noventa y el giro que dio la música de gran consumo hacia terrenos más ‘alternativos’ finiquitaron y enterraron al heavy metal y al hard rock. Nada más lejos de la realidad, ya que creo recordar que dos de los grupos más populares del planeta eran Metallica y Guns n’ Roses, y no hace falta ahondar mucho sobre que géneros se movían las dos bandas ¿no? Precisamente una de las virtudes del metal es su capacidad de no anquilosarse, de mutar, de buscar nuevos compañeros de alcoba…Y esto en los noventa fue más palpable que nunca, el metal campó a sus anchas, se fusionó, hizo saltos mortales con tirabuzón…siempre estuvo ahí, muy presente, pero obviamente no en la forma que la vieja guardia del género deseaba. Sólo hay que recordar los estragos que hicieron a nivel comercial y artístico formaciones como Pantera, Sepultura, Ministry o la irrupción de la banda que ahora mismo nos ocupa; Machine Head y su debut con ‘Burn My Eyes’ en 1994.

Pantera habían aunado el heavy metal clásico con mucho groove, y el hardcore (también a nivel estético), Sepultura estaban logrando fusionar metal con todo lo que se les pusiera por delante y Korn tomaban el metal y el hip hop para inundarlo de afinaciones graves, pero Machine Head sin grandes innovaciones también entraron en ese ficticio panteón de los triunfadores del metal en los noventa.

Robb Flynn el líder de la banda provenía de la banda Vio-Lence, un combo que practicaba thrash metal puro y duro como se puede escuchar en su clásico ‘Torture Tactics’ publicado en 1991. Tras abandonar la banda Robb Flynn parece ser que se percató de que el thrash metal en su sentido más puro ya no tenía mucha vida en la nueva era. De hecho este género en esa década pasó al ostracismo más absoluto, con muchos de sus puntales teniéndose que reinventar para sobrevivir (Kreator, Anthrax…). Así nació Machine Head y su debut ‘Burn My Eyes’, tomando el thrash como base pero de una manera absolutamente expansiva, añadiéndole el groove de Pantera, afinaciones graves, ciertos toques contemporáneos y una producción seca y cortante pero que a la vez sonaba grande, dirigida a al mayor número posible de público.

Todo esto hacía sonar fresco (pero manteniendo cierta esencia del pasado) a ‘Burn My Eyes’. Diez canciones llenas de furia, que reinventaban el thrash en algo nuevo, acorde a los tiempos que corrían. Y si hace unas pocas líneas decía el término canciones, es porqué ‘Burn My Eyes’ está lleno de ellas, de esas que perduran y que han quedado en el imaginario colectivo metálico. La furia y agresividad contenida en todo el disco no es óbice para no dejar brillar unas canciones inmaculadas. Una serie de tonadas que se aguantan por si solas por su construcción y esos riffs más pesados que un martillo de diez toneladas. Los himnos ‘Davidian’ y ‘Old’ que abren el disco, el cuasi tribalismo rítmico de ‘The Rage To Overcome’,  las cadencias lentas de ‘Death Church Rising’, la rapidez thrash de ‘Blood For Blood’ o la intensidad de ‘Block’ para cerrar de álbum de una manera demoledora.

Un clásico del metal que sigue sonando tan bien a día de hoy como cuando se publicó y que también marco futuras pautas en el género. Disco que por supuesto debería estar en esas listas de mejores debuts de la historia, que tuvo una muy digna continuación con ‘The More Things Change’ en 1997 pero que a partir de ahí marcaría una tendencia en la banda a la dispersión y cierta irregularidad, aunque con el más reciente ‘Catharsis’ hacen muy válido aquello de que quien tuvo, retuvo.

XAVI MARTÍNEZ

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