LAPIDO (Loco Club, Valencia 03-02-2018)

Después de poder disfrutar enormemente de la gira de reunión de los granadinos 091, quedaba una cuenta pendiente para el que suscribe; poder dar fe de cómo se las gasta en solitario el que fuera guitarrista y compositor de la mítica banda andaluza. El ciclo SON Estrella Galicia lo hizo posible, y la oportunidad no se iba a desaprovechar, así que el pasado viernes nos plantamos en la pequeña -pero acogedora- sala Loco Club, de Valencia, para disfrutar de una buena noche de Rock. José Ignacio, acompañado de su excelente banda, se subió al escenario con ganas, y lo mismo hay que decir de sus músicos. Pero lo primero que me llamó la atención, y que fue uno de sus grandes puntos a favor, fue la calidad del sonido; claro e impoluto, y a un volumen adecuado para poder disfrutar de su música como es debido. El maestro desgranó canciones de todas sus etapas, con mayor preponderancia, como es lógico, en las de su nuevo y recomendable álbum. Así pues, clásicos de su repertorio como ‘Luz de ciudades en llamas’, ‘En el ángulo muerto’, ‘El Dios de la luz eléctrica’, ‘Lo creas o no’ o ‘Cuando el ángel decida volver’, se entremezclaron con canciones de su reciente obra como ‘¡Cuidado!’, ‘Nuestro trabajo’, ‘Lo que llega y se nos va’, ‘Estrellas del purgatorio’, ‘Dinosaurios’, ‘La versión oficial’, ‘No hay prisa por llegar’ o ‘Escalera de incendios’, sin que éstas desentonaran en absoluto, todo lo contrario, demostrando que están a la altura. La banda al completo estuvo fantástica, y además fueron generosos, ofreciéndonos un recital de dos horas de duración. Podríamos quejarnos de que José Ignacio no estuviera especialmente comunicativo con su público, mostrándose incluso un poco tímido (imagino que ese será su carácter); o también de que tal vez tocaran demasiados temas lentos (canciones de una gran calidad, sin duda alguna, pero que quizás se disfruten más en la tranquilidad de un hogar que en vivo y en directo) pero, en definitiva, hablamos de pequeños detalles que quedaron como insignificantes por todo lo expuesto anteriormente, y por la buena lección de profesionalidad, elegancia y veteranía que nos dio el único e inimitable Poeta Eléctrico. Valió la pena, claro que sí.

TEXTO: JUANVI PEDRO GILABERT

 FOTOS: VICENT PEDRÓS

 

 

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