LA REALIDAD. CRÓNICAS CANALLAS (Robert Juan-Cantanella)

la-realidad-cronicas-canallas-robert-juan-cantanella(Malpaso)

Debo confesar que desconocía totalmente la obra del escritor castellonense (Almassora, 1976) hasta que este volumen llegó a mis manos. Debo decir también que haré lo posible por enmendar ese error yendo a la búsqueda de sus novelas una vez leída esta compilación de algunos de sus artículos. Posee un estilo directo, nada rebuscado, que fluye natural y con mucho ritmo; tanto, que un servidor tiene la sensación de que le están hablando cara a cara, en un bar, delante de unas cervezas, al ir pasando las páginas. Como comentaba ‘La Realidad / Crónicas Canallas’ reúne un serie de textos que ya vieron la luz con anterioridad (excepto el inédito hasta la fecha sobre su viaje a Chiapas en el 96 que sirve como epílogo) en diferentes medios como PlayGround, El Estado Mental, Quimera, Lateral o Sigue Leyendo. Además de la naturalidad citada, se aproxima el autor a los temas a tratar con un notable sentido del humor, lo que da como resultado una prosa ligera y muy fácil de leer pero, ¡ojo!, solo en la superficie. Si se sabe mirar entre líneas, las cargas de profundidad son numerosas, y bajo esa mirada irónica se esconden verdades como puños. Diviértanse con los paralelismos trazados entre la delincuencia de traje y hoteles de lujo y los quinquis de barrio, pero no olviden que esa es la puta realidad. Con la imaginaria entrevista a un poco imaginario presidente de gobierno en que verán, si no lo saben ya, lo mediocres que pueden llegar ser las personas que nos gobiernan, o cómo el novelista mitificado y brillante, en este caso el seguimiento a una visita promocional de un Bret Easton Ellis que se pasa el rato jugando a los Angry Birds en su móvil, ve retratada su condición humana narrada en primera persona. Más personales son las vivencias experimentadas en el aquel último concierto de Barricada en el Anaitasuna de Pamplona o la citada experiencia en tierras mejicanas con el EZLN entre otros asuntos. Irónico y fresco, pero incandescente. Como un cuchillo al rojo cortando mantequilla.

MANEL CELEIRO

 

Deja un comentario

*