¿LA DÉCADA PRODIGIOSA? REIVENCIONES EN LOS OCHENTA (II)

Seguimos en la década de Mr. T y de ‘Los Cazafantasmas’. Dos discos más de dos tótems del heavy metal y el hard rock  que echaron toda la carne en el asador para no perder el tren de los nuevos tiempos ya fuera dando lustre a su sonido clásico o dándole un toque petardo al acero británico. Los resultados hablan por sí solos más de treinta años después.

JUDAS PRIEST ‘Turbo’ (1986)

Lo recuerdo bien. El terremoto que causó la salida de ‘Turbo’ en 1986 en el mundo del metal no tenía precedentes y sus ecos aún perduran a día de hoy. Hubo quien aceptó encantado los cambio, quien invocó a los demonios y maldijo el nombre de la banda por la eternidad, e incluso  quien sigue sin entender en la actualidad qué diablos les pasó por la cabeza para firmar un disco como ese. La historia es de sobras conocida, el proyecto nació con la idea de un disco doble, llamado ‘Twin Turbos’. Finalmente se desechó por temas presupuestarios, aunque algunos de los temas preparados para ese trabajo acabaron saliendo en ‘Ram It Down’ (1988). La cuestión es que hubieron acaloradas discusiones entre los fans, la crítica quedó entre patidifusa e indignada,  e incluso hay quien afirma que más de uno llegó a los puños para defender el honor del grupo. Judas Priest, el estandarte del heavy metal británico, y europeo si me apurais, se acababa de entregar consciente y voluntariamente a los brazos del mercado norteamericano. Y no sólo musicalmente, sino en el aspecto estético: ropas de colorines, crepados, megamontaje en directo… ¿Y qué decir de ese Halford bailando como la chica de Mecano (aunque pensándolo bien, ahí estaba pasándolo de muerte y actuando de forma realmente sincera)? ¿O de un Tipton luciendo crepado, masticando un sempiterno chicle y haciendo morritos, en un precedente de la moda de los selfies? En la actualidad sabemos que la banda en ese momento estaba metida en una espiral de fiestas sin límite, polvos mágicos y quién sabe cuantas cosas más. E incluso ellos mismos han reconocido que ‘Turbo’ es un reflejo fiel de todo eso. Cierto, escuchando este trabajo la impresión que uno se lleva es, en general, de frivolidad, despreocupación, todo muy radio friendly, diseñado expresamente para gustar y vender. vender mucho. Melodías fáciles de asimilar, enganchosas, para corear con un puño en alto, con la otra mano aguantando la bebida. Y sin headbangear, no se vaya a descomponer el mullet. Ahí están esas guitarras sintetizadas (que poco tiempo después adoptarían Iron Maiden en “Somewhere In Time” ¿casualidad?), esas baterías mega procesadas y, coros de estadio, miles de efectos por todos lados. No en vano, ‘Turbo’ fue el primer álbum de heavy metal grabado digitalmente en su totalidad, y no era cuestión de desaprovechar sus posibilidades. Un sonido netamente ochentero, que aún así conservó su mordiente y que aún es idolatrado por la mayoría de sus fans. Visto con cierta distancia, ‘Turbo’ es un disco que aguanta muy bien el paso del tiempo desde el punto de vista conceptual, aunque hay canciones que envejecen mucho mejor que otras. Así la genial, ‘Out In The Cold’, ‘Locked In’, ‘Rock You All Around The World’ o la misma ‘Turbo Lover’ siguen provocando euforia, mientras que otras como ‘Private Property’, ‘Hot For Love’ o ‘Wild Nights, Hot & Crazy Days’ se nos antojan más como piezas de divertimento muy deudoras de su tiempo, cuyo valor reside más en el sentir de entonces que como referentes artísticos de lo que Judas Priest son capaces de hacer. De todas formas, y a modo de conclusión, lo que Priest llevaron a cabo fue seguir ejerciendo su papel de pioneros, de abrir puertas al metal, ahí donde antes no había nada. Ese es su gran mérito y así se les debe reconocer.

YURI VARGAS

AEROSMITH ‘Permanent Vacation’ (1987)

En este 2017 que está a punto de finalizar se cumplen 30 años de la publicación de uno de los álbumes de hard rock más importantes de la década de los 80; ‘Permanent Vacation’ de Aerosmith. Empecemos poniéndonos en situación; finales de 1986 y Aerosmith acababan la gira del disco ‘Done With Mirrors’ (el primero tras la reunión de todos los miembros originales de la banda) sin pena ni gloria y con escaso éxito en ventas. Los miembros del combo seguían con sus problemas de drogas y alcohol y Geffen Records -su discográfica- les dio un ultimátum para que se rehabilitasen o de lo contrario no financiaría su próximo álbum de estudio. A principios de 1987 y una vez rehabilitados la compañía escuchó el material que estaba preparando la banda, y rechazó todas las demos por no encontrarlas apropiadas comercialmente. En este punto intervino el ejecutivo de Geffen John Kalodner que convenció a la banda de trabajar por primera vez con compositores externos (Desmond Child y Jim Vallance) y con el productor Bruce Fairbairn (cuyo trabajo con la banda continuaría en los álbumes Pump y Get A Grip), todo ello avalado por el éxito abrumador que había tenido el año anterior el álbum ‘Slippery When Wet’ de Bon Jovi. A partir de este momento todo fluyó de forma perfecta, y entre marzo y mayo de ese año se grabó el álbum en los Little Mountain Sound Studios en Canadá. Lo cierto es que la formula parecía arriesgada ya que una banda que había basado su éxito en los 70 en una fórmula bastante sólida y alejada de florituras corría el riesgo de caer en un sonido demasiado comercial y prefabricado. Pero nada de eso, por el contrario los de Boston facturaron un álbum redondo que guardaba un equilibrio perfecto entre lo musical y lo comercial, todo ello realizando un cambio de sonido claro respecto a sus obras de los 70 pero sin perder su esencia rockera. También hay que tener en cuenta y poner en valor el mérito que tiene que con este álbum consiguieran relanzar su carrera y consiguieran llegar de nuevo a lo más alto en un momento donde existía una competencia y un nivel musical enorme con bandas consolidadas y otras que empezaban, como Def Leppard, Whitesnake, Guns N’ Roses o Bon Jovi, entre muchísimas otras. El álbum comienza con el contundente y pegadizo “Heart’s Done Time” que desde el grito inicial de Steven Tyler y el arranque a la batería de Joey Kramer ya nos avisa que están de nuevo aquí y más vivos que nunca. Continúa con “Magic Touch” un tema de ritmo acelerado y más duro con un estribillo y unas armonías simplemente maravillosas, luego conecta con uno de los sencillos del álbum la marchosa y divertida “Rag Doll”, el siguiente tema “Simoriah” rebosa frescura y a un Tyler que está en nivel Dios. Llega el momento más divertido del álbum con el tema dedicado a Vince Neil de Mötley Crüe la cachonda “Dude (Looks Like A Lady)” (si alguien no baila con esta canción es que está muerto) para empalmar con uno de esos temas indescriptibles como es “St. John”, mezcla perfecta de blues y rock duro, una auténtica perla de canción. Y luego “Hangman Jury” un tema también con aires bluseros y de ritmo pausado que se acelera con unos riffs perfectos y un Tyler que harmónica en mano nos demuestra que no necesita gritar para dejarnos sin aliento, aquí claramente se nota la mano de Bruce Fairbairn y para muy bien. Con “Girl Keeps Coming Apart” vuelven a acelerar el ritmo e introducen instrumentos de viento que le dan un aire fresco al tema para acto seguido encontrarnos con la balada “Angel”, auténtica muestra de sentimiento y fuerza, una balada muy por encima de las sobrevaloradas “Cryin’” o “Crazy” de su también exitoso “Get A Grip” de 1993. Nos acercamos al final con el tema que da título al álbum y que rebosa fuerza, frescura y ritmo. Lo que realmente hace grande a un álbum, en casi todos los casos, no son solo sus sencillos sino el resto de temas que conforman el mismo y sin lugar a dudas el tema “Permanent Vacation” es una buena prueba de ello. El penúltimo tema es una explosiva y marchosa versión del “I’m Down” de The Beatles, y el álbum cierra con la instrumental “The Movie”, un tema de atmosfera oscura y que pone el broche de oro a un álbum perfecto. Después de esto los de Boston continuarían la senda del éxito con los multipremiados y superventas ‘Pump’ y ‘Get a Grip’, pero con la perspectiva del tiempo está claro que sin el relanzamiento que Permanent Vacation les dio a su carrera ninguno de eso álbumes hubiesen sido posibles.

JORDI ORTIGOSA

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